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title: "La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gianina Dávila, \"Promover el aprendizaje desde la experiencia sensible”"
article_type: "Article"
description: "Esta Psicóloga y Doctora en Educación y Sociedad de la Universidad de Barcelona, desde la carrera de Educación Parvularia, Mención Inclusión, ha dedicado más de dos décadas a la formación inicial docente, vinculando su práctica con la pedagogía dialógica, la justicia social y la construcción de comunidades de aprendizaje en Tarapacá."
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date_published: "2025-12-14T21:00:00-03:00"
date_modified: "2025-12-14T16:49:02-03:00"
tags:
  - "Educación Comunidades Rurales"
  - "FFMCS2025"
  - "Formación Docente y Territorio"
  - "Justicia Social Educación"
  - "Pedagogía Dialógica Tarapacá"
  - "Rescate Identidad Uru"
category_name: "Ciencia y Medio Ambiente"
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# La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gianina Dávila, "Promover el aprendizaje desde la experiencia sensible”

![Mesa de trabajo 1Gianina](/download/multimedia.normal.806ab5b64d995e24.bm9ybWFsLndlYnA=.webp)

Nacida en Iquique, Gianina estudió toda su escolaridad en la ciudad antes de trasladarse a Valparaíso para cursar sus estudios universitarios. En 2002 regresó a su tierra para integrarse a la Universidad Arturo Prat, donde continúa su labor hasta hoy. “Llegué a formación inicial docente desde el primer momento”, recuerda.

Su trayectoria coincide con un momento de cambios profundos en la educación chilena. “Durante la dictadura la formación docente fue relegada y en los años noventa comenzó a retomarse desde las políticas públicas. En los 2000 surgió con fuerza el discurso de los estándares y de la buena enseñanza, que en su momento fue necesario, pero hoy debemos volver a poner el protagonismo en los profesores y las comunidades”.

> **“Trabajamos para que los futuros educadores sean agentes transformadores, no simples ejecutores de políticas externas.”**

Desde entonces, ha insistido en que el currículum debe construirse de manera participativa, conectando lo que ocurre en las escuelas con los intereses y realidades locales. “Trabajamos para que los futuros educadores sean agentes transformadores, no simples ejecutores de políticas externas. El diálogo con la comunidad permite que la educación se vuelva un proceso situado y con sentido”.

En sus clases, busca que las y los estudiantes se involucren activamente en la reflexión pedagógica, comprendiendo que enseñar también es una forma de leer el contexto social y político. “Cuando los profesores entienden que la escuela es un espacio de construcción ciudadana, la educación deja de ser una tarea individual y se convierte en un proyecto colectivo”, resume.

El trabajo de Giannina también se ha nutrido de su propia experiencia personal. “En lo personal, ser morena y no venir de una clase privilegiada me hizo más difícil el camino. Vivimos en una cultura racista y eso influye en la forma en que se nos escucha o se nos valida. Esa vivencia marcó mi interés por estudiar cómo las opresiones de clase, raza y género se reproducen en el aula”, explica.

![Foto Gianina Dávila 1](/download/multimedia.normal.bdd4050c449fae96.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

## **Educar para reconstruir el tejido social**

En la última década, su trabajo se ha expandido hacia zonas rurales de Tarapacá, especialmente en el Tamarugal, donde ha encontrado un espacio fértil para desarrollar su metodología. “Mientras más te alejas del centro, más posibilidades hay de transformación. En el Tamarugal descubrimos comunidades trasladadas desde Bolivia, con raíces Uru, donde comenzamos a rescatar memorias y a visibilizar su identidad. Hoy celebran su historia con bailes, talleres y espacios donde se reconocen entre sí”.

Esa misma lógica la aplica en la formación universitaria, involucrando a sus estudiantes en el trabajo con comunidades vivas. “Les muestro los contextos, los invito a elegir dónde quieren participar, y desde ahí se suman a los procesos que ya están en curso. Es una experiencia que conecta la teoría con la práctica y que les permite entender que la educación también se aprende desde el territorio”.

En su enfoque, el cuerpo y la emoción tienen un lugar central. “No se puede dejar la emoción fuera de la sala de clases. El cuerpo también piensa, también enseña. El aprendizaje no solo ocurre desde la razón, sino también desde la experiencia sensible”.

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Suplemento: La Ciencia Tiene Nombre de Mujer

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