
MAR DE PISAGUA: primera área marina protegida de múltiples usos en Tarapacá
Reinaldo Berrios
Por Reinaldo Berríos González
Fotos: Eduardo Sorensen, Lucas Zañartu
Este era, hay que decirlo, un clamor popular. Que Tarapacá pudiera contar con la primera área marina protegida de la región. Ante el preocupante deterioro de los ecosistemas marinos a nivel mundial, la idea era cumplir con la máxima de proteger alguna zona de importancia biológica que se encuentre amenazada por actividades de origen humano.
Así fue que la Secretaría Regional del Medio Ambiente se hizo cargo de la demanda y, a partir del 2018, comenzó los estudios para lograrlo. Razones había de sobra, partiendo por la alta biodiversidad y alta productividad (surgencia más bacterias) de la zona. La presencia de múltiples especies típicas del norte; el reclutamiento de especies pelágicas anchoveta y alimentación de jurel; los bosques de macroalgas como refugio para una enorme biomasa de peces y sus juveniles. En fin.
Pero el trabajo no sería fácil, puesto que había al menos tres sitios prioritarios para la biodiversidad regional marina que pretendían obtener una categoría de protección: Punta Patache, Bahía Chipana y Pisagua. La Seremi determinó, en eso años, que la mayor factibilidad de avanzar en una categoría superior de protección era Punta Pichalo, en Pisagua.
ESTRATEGIA
Un buen aliado para este cometido fue la “Estrategia Regional de biodiversidad 2019–2030”, que tiene por objeto “contribuir a la conservación, protección y recuperación de la Biodiversidad de la región de Tarapacá, promoviendo su gestión sustentable”. Dicha estrategia pretende “fortalecer la gestión ambiental insertando objetivos de biodiversidad en planes, políticas y programas de los sectores públicos y privados, facilitando al mismo tiempo el ordenamiento territorial y la conservación y uso sostenible de la biodiversidad”.
Ya en el año 2002 la, en ese entonces, Comisión Nacional de Medio Ambiente, CONAMA Regional de Tarapacá, había incluido al sector costero de Pisagua, desde Punta Pichalo a Mejillones del Norte, en la lista de los 32 sitios prioritarios para la conservación de la biodiversidad en la Región.
Para lograr este cometido, indicó en su momento la Seremi, “comenzamos un trabajo participativo con la comunidad local, sindicatos de pescadores, academia, ONGs, Sernapesca, servicios públicos, municipalidad, Directemar, privados, todo el mundo. La idea era construir una propuesta que permitiera proteger y resguardar la rica biodiversidad del sector y compatibilizar los usos actuales del territorio”.
En atención a la factibilidad de lograr la meta, se estimó que el trabajo debía centrarse en declarar la zona como un “Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos (AMCP-MU), ya que es una herramienta de gestión para la protección, administración, mantención y restauración de los recursos naturales y culturales de las aguas marinas y costeras”.
ESTUDIOS
En la Fundación Oceana, que apoyó el proyecto, se señala que “a nivel mundial se usa esta herramienta para garantizar la protección de hábitats y especies vulnerables de un lugar, permitiendo además el desarrollo de actividades económicas sustentables y de bajo impacto ambiental, como la pesca artesanal y el ecoturismo. Actualmente, solo el 2,5% de los sectores costeros del país han sido resguardados”.
Además de Oceana, nos indicó la Seremi, había estudios de la Universidad Arturo Prat en el lugar. Posteriormente se licitó “un estudio de factibilidad de creación del área. Luego de un proceso ciudadano de participación, elaboramos la propuesta de un área marina protegida de múltiples usos denominada “Mar de Pisagua” que enviamos a la ministra en junio de ese año”.
Jadhiel Godoy, encargado regional de áreas protegidas, señala que “el sector de Pisagua es una de las zonas de mayor relevancia ecológica y biológica en el norte de Chile”, entre otras razones porque, “representa todos los ecosistemas marinos identificados en la ecorregión del Norte Grande, comprendiendo numerosos hábitats que albergan una alta diversidad de especies marinas, las que se encuentran en muy baja abundancia o amenazadas en otras partes de la costa chilena”.
ENORME RIQUEZA
Los estudios realizados por Ocena y la Unap, han permitido identificar más de 150 especies en el área, distribuidas en 15 especies de mamíferos, 49 especies de aves marinas, 36 especies de peces en el sublitoral y talud, 49 especies de macroinvertebrados en el sublitoral y 26 especies de macroinvertebrados asociados a los bosques de macroalgas. “Es por ello que es importante marcar como área protegida en esta zona que permita resguardar áreas de importancia biológica y reproductiva para este tipo de especies, como otras de importancia ecológica de manera que se asegure su resiliencia”, señaló en su momento Godoy.



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