
Parecía interminable. Un tiempo adverso que nos recordó nuestra fragilidad. Desde Wuhan, en China, un virus amenazaba a la humanidad. Y nos obligaba al confinamiento, a dejar las actividades en comunidad. Encerrados entre las cuatro paredes del hogar. Pero, no hay deuda que no se pague y plazo que no se cumpla. Tres años después, los bailarines que hacen grande al pueblo de La Tirana, estarán de vuelta. Con sus trajes impecablemente renovados y sus votos intactos, danzarán para dar gracias. Bailarán para demostrar que siempre estuvieron presentes, que nunca se dieron por vencidos. Y que la fiesta es sólo una excusa para estar de vuelta.