
Hay que tener el ojo agudo y toda la paciencia del mundo. Caminar, observar, mirar y mirar. Pueden pasar días, semanas y meses. Y, si la suerte acompaña, eureka: La taruca o “huemul del norte” aparece entre la vegetación de alguna de las quebradas del norte grande. Es una de las tres especies de ciervos de nuestro país, pero -probablemente- la más amenazada. Y, para la mayoría de los habitantes de Tarapacá, una perfecta desconocida.







