FLORES DEL NORTE GRANDE: LAS REINAS DEL DESIERTO

Memoria 14 de febrero de 2018
Tras observarlas con detención, uno no puede sino concluir que las flores del desierto se han adaptado de tal forma a su hábitat, que la belleza es sólo un aspecto de lo que nos conmueve. Por estas razones debe ser que Felipe Orrego se enamoró de ellas. Y las ha fotografiado desde hace décadas. Por eso debe ser que nos regaló uno de los libros más hermosos que han circulado en la región de Tarapacá en los últimos años: “Flores del Norte Grande”.
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1 / 4 - Balbiucia - Fotografía: Felipe Orrego

Tras observarlas con detención, uno no puede sino concluir que las flores del desierto se han adaptado de tal forma a su hábitat, que la belleza es sólo un aspecto de lo que nos conmueve. Han ido dando forma a cuerpos que desenvainan sus luces y colores en forma sigilosa, progresiva e inesperada. A veces por escaso tiempo, aprovechando el cese de las lluvias estivales o bien por temporadas más largas, protegidas de mantos espinosos. Así han sorteado con éxito los rayos de sol incandescente que, desde hace 20 millones de años, amenaza con incinerarlas. Por el contrario, se las han ingeniado para usar el néctar del astro rey como un combustible inagotable. A eso le han sumado la capacidad de extraer el agua de lluvias esquivas y caprichosas, así como de la capilaridad de una tierra siempre impredecible. Por estas razones debe ser que Felipe Orrego se enamoró de ellas. Y las ha fotografiado desde hace décadas. Por eso debe ser que nos regaló uno de los libros más hermosos que han circulado en la región de Tarapacá en los últimos años: “Flores del Norte Grande”.

Orrego es un trotamundos que ha buscado su destino en las comunicaciones, en la medicina y en la biología; que ha volado a todos los destinos imaginables y que ha vivido más aventuras que la reina de Saba. Fue uno de los expositores destacados en la Sala Collahuasi hace algún tiempo y hoy lo rescatamos para disfrutar de sus fotografías, una vez más.  “Hace muchos años que andaba a la siga de las plantas, en especial de lugares extremos, como es el caso del norte y de la cordillera; uno siempre asocia las plantas con el trópico o con el sur, donde hay mucha exuberancia, pero siempre me ha encantado el hecho de que en la dificultad absoluta uno pueda encontrar estas cosas increíbles, bellas y mágicas...”.

Las especies que se pueden ver en el libro “son parte de las plantas y flores que encontramos y vimos en estos viajes. Algunas de ellas las buscamos con insistencia obsesiva hasta que las encontramos y otras no estaban, no las ubicamos o no supimos hallarlas. De esta forma, las plantas que están en este libro son el resultado del azar, de la corazonada y, en algunos casos, de datos”, dice Orrego.

Felipe hizo seis viajes; en algunos de ellos se quedaba por varias semanas, esperando después de las lluvias y también haciendo una investigación bien acuciosa en distintas quebradas. “Felipe –agrega un ejecutivo de la minera- siempre ha disfrutado eso, pero hay que reconocer que caminar y caminar, es muy agotador. Lo más interesante es que él venía en búsqueda de especies particulares; él venía a buscar algunas especies en el hábitat que sabía podía encontrarlas”. De hecho, el autor del libro revela cómo surgió la portada: “Andaba en búsqueda de la Mastigoytila y para encontrarla hice una manda: la busqué como tres días y dije: si la encuentro, la pongo en la tapa. Y la puse en la tapa. Se ganó la portada, por escasa y rara”.

Además de Orrego, en el libro participaron la botánica, profesora de biología y ciencias de la Universidad de Chile, Ana Flores Quiroz; el botánico, egresado del Royal Horticultural Society, John Michael Watson y la licenciada en biología de la Universidad de Concepción, Gloria Rojas.


Entusiasta botánico

Felipe Orrego ha sido por años un entusiasta botánico aficionado, jardinero y fotógrafo de flores. Desde hace más de 20 años vive en el Cajón del Maipo, en el pueblo de San Alfonso.

-¿Habías hecho un trabajo similar antes?

-Había sacado muchas fotos. Es decir, de cordillera tengo mucho. He recorrido el país varias veces y he sacado hartas fotos de flores nativas, pero nada como esto. Este fue un trabajo sistemático, ordenado y organizado. Quedé con muchas ganas de seguir, es lo más entretenido que hay; es fascinante.

-¿Te dedicas a la fotografía profesionalmente?

-O sea, yo trabajo en televisión; he cruzado cinco veces los Himalayas a pie. Me ha tocado el desierto florido dos veces... y tengo fotos de los Himalayas floridos y Alaska florido, pero nada se compara con esto.

-¿Has hecho varios libros también?

-No, este es mi primer libro. Es decir, generarlo, fotografiarlo, editarlo y publicarlo... una pega titánica.

 

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