
Pareciera que el Norte Grande y su frontera con Bolivia, epicentro de la Guerra del Pacífico y de las controversias que acarrean hasta hoy sus consecuencias, estuviera cubierto por un velo que no permite ver ciertas experiencias que nos muestra la otra cara del histórico vínculo de estas sociedades vecinas. Las Caravanas de la Amistad de 1958 y su rememoración, a seis décadas de esta proeza de la integración a escala regional, dan cuenta de estas manifestaciones olvidadas por la historia oficial.






