
Aquí estoy de nuevo, enfrentado al público, a cada uno de ustedes, pensando en lo que divagan. Qué difícil resulta comunicarnos cuando debiera ser un asunto cotidiano, bello en esencia. Transmitir lo que pensamos a través de las palabras, de la música que emite la voz, del cosmos esencial que llevan los sonidos cuando hablamos o callamos, porque el silencio también es un sonido, una sinfonía llena de la gracia hecha de corcheas relampagueantes y vientos pampinos.






