
La lucha por la equidad de género no es “un tema de mujeres”. Para que la sociedad avance, se necesita que toda su población tenga garantías para desarrollarse y crecer por igual, cuestión que empíricamente ha podido demostrarse en los países con mayor desarrollo humano, social, económico y político. Hacer esfuerzos para reconocernos como personas, más allá del sexo, color de piel u origen es un paso hacia la humanización y una convivencia respetuosa, que tanto necesitamos.






