
Los millones de personas que salieron a las calles a partir del 18 de octubre de 2019, y mucho antes también, no sabían qué consecuencias tendrían esas manifestaciones de protesta. Nadie pudo atisbar la magnitud de los cambios que estaban por venir. Hoy estamos transitando un proceso histórico, donde -como señala nuestra articulista- “nada ha sido regalado”. La Convención Constituyente está construyendo las bases del nuevo Chile. Y esa es la mejor noticia.






