Convención Constitucional: Nada ha sido regalado

Actualidad 03 de agosto de 2021 Por Blanca Yáñez Berríos (*)
Los millones de personas que salieron a las calles a partir del 18 de octubre de 2019, y mucho antes también, no sabían qué consecuencias tendrían esas manifestaciones de protesta. Nadie pudo atisbar la magnitud de los cambios que estaban por venir. Hoy estamos transitando un proceso histórico, donde -como señala nuestra articulista- “nada ha sido regalado”. La Convención Constituyente está construyendo las bases del nuevo Chile. Y esa es la mejor noticia.
Convención Constituyente 1
Foto: Cristina Dorador, constituyente de Antofagasta.

El día 4 de Julio del 2021, fue y será un día histórico, memorable en la vida de todos los y las chilenas/os. Muchas familias estuvieron reunidas frente a los medios de comunicación para seguir en detalle la instalación de la Convención Constitucional, porque este hecho es fundamental para la vida democrática de nuestro país, que por cierto no es un acontecimiento aislado, por el contrario: es un hecho ligado a toda nuestra vida personal, familiar y como país.

Este día se inserta en un proceso histórico, en la lucha permanente y sostenida de diversos pueblos y sectores sociales, por ser reconocidos y ejercer derecho a construir y ser parte de un país. Un país que dé cuenta de su diversidad, riqueza humana, cultural, etnográfica y demográfica de sus territorios. 

No es el caso profundizar los procesos históricos, pero si mencionar que la legítima aspiración de un Chile diverso, tuvo, tiene y tendrá la resistencia de los sectores que han demostrado ser minoritarios, que desde la génesis del estado chileno han tenido el poder y se han arrogado la facultad de definir lo que es bueno para todos. Primero la oligarquía, ligada a la propiedad de la tierra, hoy a las poderosas élites empresariales. Sectores que asumen la aspiración de participación y reconocimiento de la mayoría, como una amenaza a su poder y a su vida ciudadana. Todo lo logrado en materia de derechos, ha tenido que ser con movimientos sociales activos, exigentes y enérgicos. Nada ha sido regalado; por el contrario, ha tenido costos humanos considerables en distintas épocas de nuestra vida ciudadana.

“En ninguna de las 12 constituciones que Chile ha tenido en el pasado, han participado ciudadanos y ciudadanas libremente electos, representativos de amplios sectores organizados como en la actual convención”.

DESCONTENTO

Este hito constitucional 2021, no es distinto a otros, debió acumularse mucha energía social, producto de un creciente descontento y clara presión, para avanzar y lograr que el sistema político diera cuenta de la inequidad, desigualdad y maltrato en la que vivía la mayoría de la población en todas las regiones de Chile. Como ya se ha señalado con altos costos para la población, especialmente en los sectores juveniles que constituyeron la primera línea en las manifestaciones multitudinarias en todas las regiones del país, de la cual hay innegables testimonios fotográficos que recorrieron el mundo. 

En este proceso se fueron expresando necesidades profundas de consideración, participación, requerimientos de ejercicio de derechos. Muchos sectores ya no pedían reconocimiento, exigían visibilización, respeto y espacio para la vivencia de expresiones humanas diversas. Los pueblos originarios, las distintas expresiones del feminismo chileno, los movimientos por los derechos sexuales y reproductivo, los/as ambientalista, las y los independientes, los estudiantes, los movimientos por no más AFP, las organizaciones culturales, territoriales, gremiales, incluso deportivas, fueron convergiendo  en exigir apertura, nuevo trato y  cambios profundos en el marco  regulador; fueron haciendo conciencia de la necesidad de una nueva constitución, como una forma de refundar Chile, en torno a principios básicos de  reconocimiento, convivencia,  derechos humanos, sociales, ambientales y económicos. Para ello se debían generar condiciones de representatividad en quienes serían los encargados y responsables de este avance ciudadano.

CORRER EL CERCO

Como resultado, se logró “correr el cerco” y establecer avances muy importantes, tales como establecer un plebiscito para que el país se pronunciara respecto a la necesidad de redactar una nueva constitución. También, definir qué mecanismo se requería para ello. Chile se pronunció en octubre del 2020 a través del 78,27 % de apruebo una Nueva Constitución y 79 % opto por Convención Constitucional.  La mayoría no podía ser ignorada, los resultados hablan claro y contundente, estableciéndose, además con estas votaciones, un mecanismo de resolución de controversias, en las futuras discusiones y propuestas al interior de la Convención.

La instalación de la Convención Constitucional, como órgano constituyente de la República de Chile, será, en un plazo definido, el encargado de redactar una nueva Constitución Política.​ Comenzó su funcionamiento el 4 de julio de 2021; 155 ciudadanas y ciudadanos nos representan con paridad de género, 17 de ellos fueron elegidos a través de escaños reservados para pueblos originarios; ha comenzado con contratiempos esperados. Las élites que han tenido el poder por generaciones, fueron dando cuenta que el poder comienza necesariamente a compartirse legal y legítimamente. En ninguna de las 12 constituciones que Chile ha tenido en el pasado, han participado ciudadanos y ciudadanas libremente electos, representativos de amplios sectores organizados como en la actual convención. 

Es interesante la composición de la convención, más interesante aún, fue el proceso de elección de la presidencia y vicepresidencia. Notable reconocimiento a los pueblos originarios y a las mujeres, al desempeño profesional y organizativo de una de ellas. En Elisa Loncón Antileo, se ha puesto la confianza para que lidere las tareas que deberán realizar. Elisa, mujer Mapuche con experiencia, formación profesional, académica y dirigencial.  El joven abogado constitucionalista Jaime Bassa Mercado, asume la vicepresidencia, pondrá sus conocimientos legales al servicio de esta Convención. Instancia que ha decidido seguir ampliando el ejercicio del poder, a través de otras vicepresidencias operativas que permiten ampliar la reflexión, la discusión y la inclusión de temáticas trascendentes y fundamentales, como por ejemplo los recursos naturales (especialmente el agua y la tierra) al servicio de todos. 

“La legítima aspiración de un Chile diverso, tuvo, tiene y tendrá la resistencia de los sectores que han demostrado ser minoritarios, que desde la génesis del estado chileno han tenido el poder”.

Convención Constituyente 2 elisa loncon

Elisa Loncón. Foto: La Tercera.

ELISA LONCÓN

Elisa Loncón Antileo, en su discurso inicial como Presidente de la Convención, habló “…se refunda un nuevo Chile plural, plurilingüe, con todos los pueblos”…, nos llamó a dar cuenta de quienes somos en los diversos territorios. Refundar para avanzar en trato respetuoso al medio ambiente, a las personas, mencionó expresamente a los niños y niñas, a los pueblos que constituyen el país. Se hace cargo del sentir generalizado, que necesitamos un nuevo Chile, un sistema económico, productivo que garantice regeneración, sustentabilidad y reconozca a las nuevas generaciones (las que están por venir) como sujetos de derechos y no obstaculice o hipoteque su desarrollo. Al igual que nosotros/as tienen derecho a vivir en ambientes sanos. En palabras de la Constituyente Isabel Godoy Monárdez “cambiar el estado subsidiario… por un estado de derechos sociales”...  

La Convención requiere de tiempo, claridad, profundidad, deberá hacer sus propios procesos, sus articulaciones, fijar sus mecanismos para el desarrollo de la gran tarea. Eso debemos saberlo como ciudadanía. Una sociedad que no se ha reconocido como diversa, deberá aprender a dar cuenta de ello, ese sólo proceso es muy interesante y un avance si se logra. Por supuesto que hay y habrá resistencia, pero también tienen el mecanismo de las votaciones para dirimir.  Si es de cara a la ciudadanía se verá de dónde y en quienes radican los obstáculos, las descalificaciones y la soberbia de quienes siempre han tenido los privilegios, pero no la razón.

(*) Socióloga. Magister en Ciencias de la Educación.

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