Humor

LA INVASIÓN DE LAS CASAS RODANTES

Las casas rodantes suelen ser el sueño del pibe. Sobre todo del pibe amarrete: aquél que nunca ha gastado un peso en hoteles, hostales y residenciales. Ese que, antes de tomar vacaciones, examina la libreta de teléfonos y direcciones de parientes, amigos, conocidos, tíos políticos y hasta ex compañeros del kínder, para sacarle el bulto al ítem alojamiento. El homo sapiens mano de guagua. Ese ciudadano que no le hace asco al macheteo. Que llega con un par de melones tuna, una docena de choclos y media docena de cabros chicos a “saludar” en el verano.
Humor 12 de enero de 2018 Rodrigo Gacitúa

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