IN SITU RECOMIENDA: la segunda temporada de Fargo, en Netflix

Crítica de TV 30 de mayo de 2018
Si Usted es de los que gusta de las series de televisión y se marea entre tanta oferta, aquí va una sandía calada: la segunda temporada de Fargo. Un lúcido estudio de la codicia, la violencia, el paso del tiempo y la familia. Y todo con ese toque de los hermanos Cohen, donde el estúpido más grande puede desatar una tragedia.
fargo web

Cómo ha cambiado la situación. Empecé a ver la primera temporada con más desconfianza que ilusión. El peso de la película de los Coen amenazaba seriamente mi juicio. Fue transitorio. Lo que tardé en ver su primera hora. Fargo es una de las grandes series que he visto, una obra maestra tan afín al universo de los Coen como personal en otros aspectos. Ahora las expectativas al abordar la segunda temporada eran muy elevadas. A pesar de ser una trama totalmente diferente, el listón había quedado muy alto. Pues, sorpresa de nuevo. El nivel se mantiene y puede que hasta lo supere. Mantiene parcialmente ese estilo gélido, pausado pero con furiosos arranques que la película de Fargo marcó, pero introduce elementos que también la emparentan con No es país para viejos y con el estilo juguetón y virtuoso de Tarantino (y lo digo desde mi posición de no-fan del director que sabe apreciar el talento que tiene). Un tour de force a cuatro bandas que se revela como una de las obras más fascinantes de la televisión reciente. Por un lado se centra en contarnos como pocas veces he visto la guerra entre dos bandas rivales de la mafia. Por un lado nos muestra al shakesperiano clan familiar de los Gerhardt, simplemente antológico al completo, y por otro el crimen organizado de Kansas City, que confía toda la operación en un no menos genial personaje, Milligan, un matón con tendencia a la reflexión trascendental en voz alta. Por otro lado el matrimonio Blomquist, que se ve involucrado de forma accidental en esa guerra y que nos habla del conflicto generado desde los 60 respecto a los cambios de paradigmas sobre el éxito: el tradicional basado en la familia, hijos y un negocio propio que aporte seguridad y el de efectividad y realización personal a costa de cualquier cosa. El contraste que hace es brillante. Por último el policía que se encarga de la investigación y su relación familiar, con su esposa, su suegro y su hija, que compone un hermoso y magnífico interludio emotivo, humano y moral que pone sentido común y sentimiento dentro de la locura generalizada. Un planteamiento general por tanto elaborado y complejo como pocos condensado en 10 episodios magistrales. Todo el elenco de actores está espectacular, sin excepciones. Dirigido con un talento asombroso, el ritmo es ejemplar, la pantalla se vuelve juguetona, la tensión y la atmósfera no dan respiro, aliviada por el tono de comedia negra que tiene en muchas ocasiones pero sin perder nunca su capacidad de observación. Este lúcido estudio de la codicia, la violencia, el paso del tiempo y la familia es un clásico de la TV desde ya.

Boletín de noticias

Redes Sociales

Twitter

Facebook