
Históricamente, las distintas realidades que ha tenido Tarapacá se han desenvuelto en la necesidad de encontrar refugios. Y es que la plataforma desértica que habitamos, siempre ha sido un espacio de sufrimiento para quien la atraviese, pues su condición geográfica-climática compromete mucho más que la urgencia por sobrevivir, sino que también, la dura y dolorosa expresión humana al ignorar este tipo de sucesos.









