
Erosión costera: fenómeno multifactorial que pone en riesgo las playas chilenas

Las playas están constantemente en un proceso de deposición de arena (acreción) y remoción de arena (erosión) determinado por los cambios en las mareas, vientos estacionales o bien como resultado de desastres naturales como tormentas o tsunamis; sumado a la acción del ser humano y el cambio climático. Además de ser utilizadas para el turismo, las playas juegan un rol clave en la defensa de las costas ante los cambios en el oleaje y en el nivel del mar, y son fundamentales para la mantención del ecosistema de diferentes especies.
Sin embargo, en los últimos años, la erosión costera se ha agravado en el mundo debido a diferentes factores. El académico del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, Ignacio Ibarra, menciona que existen elementos océano-atmosféricos, como el incremento de la frecuencia de las marejadas en Chile Central producto del cambio climático.
Si existe una mayor ocurrencia de eventos de marejadas que inducen erosión, pero para un mismo período de tiempo, una reducción del abastecimiento natural de sedimentos a las playas, esto favorece la erosión. Estos factores son esenciales, ya que se producen olas con mucha más fuerza y alcance, generando así acciones erosivas de mayor magnitud y profundidad hacia el interior de las playas, siempre y cuando estas olas no vengan con sobrecarga de sedimentos, explica el geógrafo.
Si existe una mayor ocurrencia de eventos de marejadas que inducen erosión, pero para un mismo período de tiempo, una reducción del abastecimiento natural de sedimentos a las playas, esto favorece la erosión.
“En términos prácticos, incrementos graduales de la erosión, puede generar un desplazamiento gradual de la línea de costa e incluso de la desembocadura de los ríos, como ha ocurrido en tiempos geológicos pasados. Si, además, sumamos al incremento global del mar, el efecto de las marejadas intensas actuando simultáneamente dentro de un período de tiempo, entonces las acciones erosivas se vuelven más eficaces, afectando no solo playas, sino otras unidades del terreno costero, como estuarios, dunas y acantilados marinos”, agrega.
Se suman los elementos antropogénicos, como los procesos de urbanización, construcciones inmobiliarias y obras de extracción de arena y grava, que afectan la capacidad de abastecer de sedimentos las playas de forma natural, y ocurren preferentemente a lo largo de los ríos, quebradas o laderas que pueden abastecer de sedimentos a las costas de nuestro territorio.
Asimismo, la playa al ser un ecosistema en donde habita una variedad de organismos y especies, proporciona importantes servicios como la protección de la costa contra la erosión, el turismo y la pesca. La contaminación de estas por la acción humana es un componente antropogénico adicional en esta problemática multifactorial.
Por otro lado, están las características geomorfológicas inherentes de las costas de Chile, como la exposición de las playas con respecto al viento, las marejadas y también a la dirección de transporte de sedimentos en Chile, siendo algunas más proclives a la erosión. También se encuentra el grado de cercanía de las playas con los ríos y quebradas que pueden aportar sedimentos. Un ejemplo claro de ello es Reñaca, Cartagena, Algarrobo y Santo Domingo, que forman parte de las 10 playas que experimentan más retrocesos.

Finalmente, está el componente sismológico, lo que genera hundimientos y/o alzamientos de los terrenos costeros, produciendo así avances del mar y pérdidas del ancho de las playas en caso de que ocurra un sismo o tsunami en el territorio. Esta complicación que aqueja las costas chilenas y mundiales puede ser mitigado con la ayuda de una coordinación gubernamental, privada y en contacto con la comunidad; por medio de políticas públicas y regulaciones territoriales referentes a la urbanización en ecosistemas costeros, extracción de arena de playas, ríos y dunas para construcciones inmobiliarias, contaminación de las aguas, etc.
Áreas protegidas y reservas naturales
El académico del Departamento de Ingeniería Civil de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Felipe Ochoa, expresa que “es importante implementar políticas de gestión costera que involucre a las autoridades directamente a cargo de la protección de nuestras costas, incluyendo la protección física y ecológica de sistemas costeros”. El especialista agrega que “la restauración y conservación de sistemas de humedales, de dunas y ambientes geológicos complejos, son aspectos fundamentales para tener en cuenta, lo que debe ir acompañado de políticas públicas, planificación territorial y urbana, cuyos aspectos como la extracción de arenas deben ser regulados, en conjunto con programas que promuevan la construcción de infraestructura resiliente y sostenible”.
El profesor Ochoa agrega que es necesario crear áreas protegidas y reservas naturales, así como reforzar la educación en lo que respecta a la protección costera y el rol que cumple la comunidad en la mitigación de la erosión. Por otro lado, el profesor Ibarra sostiene que es fundamental evitar que se siga edificando en espacios cercanos a las playas, ya que es la población que habita la costa la que está más afectada y expuesta al riesgo ante los efectos erosivos, a causa de los factores antes descritos.


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