La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gabriela Aguirre, el mar como vocación desde niña

Iquiqueña neta, bióloga marina y doctora en Gestión y Conservación del Mar por la Universidad de Cádiz, ha dedicado su carrera a estudiar los efectos de los contaminantes que se filtran en el aire, el agua y los cuerpos. Desde su laboratorio en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNAP, lidera estudios sobre microplásticos y contaminantes emergentes, haciendo visible lo que el océano en Tarapacá advierte de manera urgente.
Ciencia y Medio Ambiente23/11/2025
Mesa de trabajo 1

Creció entre la costa y el viento del norte, practicando buceo y bodyboard, observando desde niña los cambios en el color del agua. “Siempre supe que me gustaba la biología, pero cuando vi los impactos de la contaminación, entendí que había algo que necesitaba investigarse”, recuerda. Esa intuición y su naturalidad con la vida cerca del mar la llevó a estudiar Biología Marina en la UNAP y más tarde a especializarse en Ecotoxicología. “Una cosa es estudiar la vida marina, y otra muy distinta es comprender qué pasa cuando ese equilibrio se rompe. Quise mirar lo que daña, no solo lo que florece”.

Su primera experiencia en un laboratorio de contaminación fue en la Universidad de la Santísima Concepción en España, donde trabajó junto a los investigadores Ramón Ahumada y Annie Rudolph. “Ahí descubrí que la contaminación no era un concepto abstracto, sino un daño medible, que se podía ver en el tejido de los organismos”, recuerda. Desde entonces, su mirada científica se consolidó en torno a la protección y gestión de los ecosistemas marinos.

“Una cosa es estudiar la vida marina, y otra muy distinta es comprender qué pasa cuando ese equilibrio se rompe.”

Tras doctorarse en España y trabajar en Canadá, regresó a su ciudad con un propósito claro: “Siempre quise volver a Iquique. Este es mi territorio y lo que aprendo afuera tiene sentido cuando lo aplico aquí”.

En su camino, Gabriela ha encontrado que los laboratorios también son espacios donde se tejen redes de apoyo y nuevas formas de liderazgo. “Desde mi tesis de pregrado hasta hoy, casi todos los equipos en los que he trabajado han sido liderados por mujeres. No fue una búsqueda, se dio naturalmente. Hay una manera distinta de mirar, más colaborativa y más meticulosa”.

Recuerda que su primer grupo de investigación estaba compuesto por siete tesistas mujeres, una coincidencia que se repitió en sus proyectos posteriores. “En los laboratorios liderados por mujeres hay una energía constante, una organización que permite avanzar incluso con poco tiempo y muchos desafíos. Se trabaja con método, pero también con afecto”.

Foto Gabriela Aguirre  1

Entre el desierto y el mar

Desde 2021, Gabriela lidera investigaciones sobre la contaminación por microplásticos en el norte de Chile. Junto a un equipo de la Universidad San Sebastián, han instalado muestreadores en Iquique, Mamiña, Pica y Alto Patache para estudiar el aire y los suelos, con el fin de entender cómo las partículas plásticas se desplazan por el territorio. “Hay un plástico que vemos y otro que no. El que no vemos es el más dañino: viaja con el viento, se adhiere a los organismos y llega hasta nuestro cuerpo”.

Junto a la académica Karina Ruiz, Gabriela desarrolla proyectos interdisciplinarios que vinculan el ecosistema terrestre y marino, abordando los efectos de los contaminantes en plantas y organismos acuáticos. “Nuestro trabajo busca informar con evidencia, no alarmar. La gestión ambiental necesita datos concretos, pero también voluntad de escuchar lo que el territorio está diciendo.” 

Su investigación y trayectoria le ha permitido ser parte de la red nacional SPLACH (Scientific Plastic Pollution Alliance of Chile), que reúne a científicas y científicos especializados en contaminación plástica. Junto a su contexto de científica, Gabriela se asume como una observadora del deterioro y la resistencia. “Cada muestra que tomamos es una advertencia del mar. Pero también una señal de esperanza: aún podemos hacer algo.”


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