
Estudio prevé alteración de la estabilidad ecológica tras remoción de bosques de algas

Tras un año de observación, un nuevo estudio prevé que la eventual reducción de los bosques de algas gigantes o huiro común (Macrocystis pyrifera) podría afectar la biodiversidad del fondo marino y las especies que allí habitan.
El trabajo científico se desarrolló en la bahía El Águila, ubicada a 75 km de Punta Arenas, y fue liderado por Nelson Valdivia, ecólogo del Centro de Investigación en Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes, IDEAL y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas, ICML, de la Universidad Austral de Chile. En el estudio también participaron los investigadores Ignacio Garrido, Iván Gómez, Pirjo Huovinen y Luis Miguel Pardo, y contó con la colaboración del Doctorado en Biología Marina de la UACh.
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Ignacio Garrido, investigador del Centro IDEAL y director del Laboratorio Costero Calfuco, asegura que los bosques de algas son conocidos alrededor del mundo por ser hotspots de biodiversidad, es decir, “lugares donde se concentra una gran biodiversidad, porque hay muchas especies que viven estrechamente asociadas a estos bosques subacuáticos de algas”.
Sobre la relevancia de este tipo de investigaciones relacionadas al bentos o fondo marino, agrega que “en la Patagonia particularmente se forman ecosistemas únicos debido a la geografía que existe. Se generan estos microambientes que son utilizados por otras especies que dependen estrechamente de Macrocystis pyrifera donde se reproducen, alimentan y se ocultan de algunos depredadores. Particularmente, en los grampones o hapterios, similares a las raíces de los árboles, estas algas gigantes se fijan firmemente al fondo marino, generando una compleja estructura tridimensional que permite que varias especies vivan dentro”.
TORMENTA
En tanto, Valdivia explica que el experimento recreó una perturbación, como el efecto de una tormenta, y posteriormente se hizo un monitoreo que consideró la abundancia de los organismos. La perturbación consistió en remover, mediante buceo autónomo, algas en un bosque marino de la región de Magallanes. “Hubo respuestas bien variadas. La suma de la biomasa de todas las especies presentó un efecto tardío a la perturbación. No inmediatamente, sino que varios meses después, a diferencia del número de individuos, que se disparó inmediatamente, pero después tendió a converger hacia los controles”, señala.
También agrega que proyectaban resultados diferentes. “Esperábamos que se recuperaran dentro de un año, pero no fue así. Y tiene sentido que no haya sido así porque tenemos temperaturas más bajas comparadas con otros lugares donde se han hecho experimentos parecidos. También acá las condiciones ambientales cambian abruptamente. La recuperación, por lo menos en términos de biomasa y composición, fue más lenta de lo que esperábamos”.
El investigador enfatiza en que “analizar esas respuestas nos pone, por lo menos desde el punto de vista científico, en una mejor posición para predecir posibles impactos sobre estos ecosistemas y sus tasas de recuperación. Y también desde el punto de vista más aplicado, este tipo de información ayuda a refinar, por ejemplo, formas de restauración”.
Estabilidad ecológica: crucial para
evitar la pérdida de biodiversidad
La estabilidad ecológica es crucial para comprender la pérdida de biodiversidad antropogénica y sus consecuencias, especialmente cuando las perturbaciones afectan a especies que influyen en muchas otras. El alga gigante Macrocystis pyrifera, una especie fundamental icónica, sustenta a diversas comunidades en costas templadas y subpolares.
Investigamos la resistencia, resiliencia y recuperación de una comunidad sometida a la eliminación experimental de algas gigantes en un ecosistema subantártico.
Si bien las comunidades de algas gigantes en regiones templadas se han estudiado ampliamente, la investigación de manipulación basada en el campo en latitudes subpolares aún es limitada. Investigamos la resistencia, resiliencia y recuperación de una comunidad sometida a la eliminación experimental de algas gigantes en un ecosistema subantártico.
Simulamos la pérdida de algas pulsadas causada por tormentas destructivas y monitoreamos el sotobosque de invertebrados macrobentónicos durante 12 meses. La perturbación experimental provocó diferentes respuestas de estabilidad del sotobosque. La biomasa de la comunidad del sotobosque fue fuertemente resistente a la perturbación, pero disminuyó gradualmente (es decir, baja resiliencia), mostrando una recuperación incompleta en comparación con las comunidades no perturbadas.
A diferencia de las comunidades de algas gigantes en latitudes templadas, las tasas de recuperación más lentas de las algas y la pérdida de interacciones positivas clave, probablemente contribuyeron a las respuestas de estabilidad observadas en el sotobosque de invertebrados de este ecosistema subpolar. Al examinar la respuesta de una comunidad del sotobosque subantártico a la eliminación de algas gigantes, nuestro estudio mejora nuestra comprensión de cómo las especies fundamentales sustentan la biodiversidad local.


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