MÁS ALLÁ DE LOS HALLAZGOS: Instalarán red de sensores en la Fosa de Atacama

Ciencia y Medio Ambiente 28 de febrero de 2021 Por Reinaldo Berríos González
Esto podría ser envidia, envidia sana que le llaman: ver las naves que envían fotos de Marte o de los asteroides después de haber viajado millones de kilómetros y no ver lo que ocurre aquí cerca, en las profundidades de nuestro océano. Esto, desde siempre ha sido una piedra en el zapato. Pero, no más. Tras las dos primeras expediciones al fondo del mar, un grupo de investigadores chilenos va por el sueño de toda una vida: instalar una red de monitoreo en la Fosa de Atacama. Se trata del proyecto IDOOS: “En la frontera del conocimiento geofísico y oceanográfico del océano profundo a nivel mundial”.
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Fotos: Gentileza del Instituto Milenio de Oceanografía

Hace casi tres años, en enero de 2018, los habitantes de las profundidades submarinas de nuestras costas mostraron sus dientes. Lo hicieron para la foto. En esa oportunidad un robot bajó a 8081 metros de profundidad y pasó a la historia: se trata del Lander “Audacia”, que logró llegar hasta el fondo de la Fosa de Atacama, donde tomó muestras de ese mundo, hasta entonces desconocido.

Hace algunos días y en el marco del Primer Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mayor FONDEQUIP, el Consorcio integrado por el Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) y las Universidades de Concepción, de Antofagasta, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Austral de Chile -con la cooperación de GEOMAR (Centro Helmholtz para la Investigación del Océano de Kiel, Alemania) y de HADAL (Centro Danés para la Investigación Hadal en Odense, Dinamarca)-  se adjudicó el Proyecto “Sistema integrado de observación del océano profundo para la investigación en geociencias”.

“Se instalarán varios sensores en la fosa de Atacama, ubicados a distintas profundidades, entre los 4.000 y 8.000 metros, abarcando el suelo oceánico, pero también la columna de agua”.

“La aprobación de este proyecto -indica Rubén Escribano, director alterno del IMO- nos permite reactivar la siguiente etapa, que es la observación In Situ. Esto significa obtener observación en tiempo real, durante varios años, para saber qué está pasando con una serie de fenómenos. Se trata de instalar diversos equipos de medición y también esperamos instalar cámaras de video para ver qué está pasando, pero como a esa profundidad la temperatura es tan baja, no hay batería que resista. Estamos analizando cómo diseñar un sistema que permita el registro cada cierto tiempo, de manera de prolongar el uso de esas baterías. Con suerte, ese sistema puede tener un servicio de mantención una vez al año”.

El citado proyecto es uno de los tres únicos adjudicados a nivel nacional y pretende establecer el primer sistema de observación anclado en el océano profundo del Pacífico Sudoriental, incluyendo la Fosa de Atacama, para estudiar tanto la estructura y variabilidad temporal de las condiciones físicas, geoquímicas y biológicas presentes en la zona, como la deformación del fondo marino con el transcurrir del tiempo por el hundimiento de la placa tectónica de Nazca bajo la placa Sudamericana.

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A fines del año 2021, agrega Escribano vía zoom, “tenemos programada una nueva expedición, esta vez con un barco de una institución alemana. Tenemos programado un crucero con ellos para visitar la Fosa de Atacama y en esa fecha seguramente vamos a poder instalar este nuevo instrumental. Esta sería la tercera expedición; la primera la hicimos con el barco chileno, el Cabo de Hornos. La segunda la hicimos con un barco alemán, el buque científico oceanográfico SONNE, y la tercera también va a ser con ellos”.

Osvaldo Ulloa, director del Instituto Milenio de Oceanografía, IMO, señala en el documental “ATACAMEX” -que resume la expedición y se puede ver en forma gratuita en Ondamedia.cl- que “es mucho más difícil poner un instrumento en el fondo marino que ponerlo en la luna”. Las fosas marinas, agrega, durante años fueron consideradas hoyos muertos sin vida. Sin embargo, las investigaciones de aguas profundas que en los últimos años se han venido realizando, han demostrado lo contrario. “Los sistemas —en las fosas marinas— son mucho más dinámicos de lo que nos imaginábamos”.

“Una especie de la superficie es comida por otra especie que baja hasta una cierta profundidad. Ahí esa segunda especie es devorada por otra, que luego baja a mayor profundidad aún y así sucesivamente hasta llegar al fondo”.

8081 metros de profundidad y 6000 kilómetros de largo mide esta fosa que se asemeja a “un gran cañón, como si fuera el Cañón del Colorado, pero en el fondo del mar” indica Ulloa. La fosa Chileno Peruana, también conocida como Atacama, puesto que su punto de máxima profundidad está frente al desierto que lleva este nombre, comienza aproximadamente frente a Ecuador y termina en la Isla de Chiloé, al sur de Chile. “Para entender lo que está pasando en el océano profundo como, por ejemplo, la generación de tsunamis y las corrientes existentes, así como el desplazamiento del suelo oceánico, es necesario realizar observaciones de forma continua”, agrega.

Cuando la gente se pregunta por qué es tan importante bajar hasta estas profundidades, el Doctor Escribano señala: “Habría que preguntarse también porqué es tan importante viajar a la luna. Por qué se gastan toneladas de millones de dólares en ir a la luna, cuando en la tierra todavía hay lugares donde no hemos podido ir. Desde el punto de vista práctico, nosotros sabemos que gran parte de la actividad sísmica, los terremotos, los tsunamis, tienen que ver con lo que está pasando ahí, en la Fosa. Entonces, si queremos entender realmente porqué pasan estas cosas, qué podemos hacer al respecto y cómo podemos predecir estos fenómenos, hay que ir a buscar la información ahí”.

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“Desde el punto de vista del conocimiento de nuestros sistemas naturales, realmente es fundamental porque gran parte de las cosas que están ocurriendo en el océano y que afectan, por ejemplo, el clima nuestro (que tiene impacto en la agricultura, en los sistemas de emergencia, impacto social, impacto económico); sus orígenes y como se controlan tiene que ver con lo que está pasando en el océano muy profundo, frente a Chile, de lo cual no hemos sabido nada hasta ahora”.     

Respecto de las primeras expediciones al mar profundo en la Fosa de Atacama, agrega el científico, “hemos podido analizar datos, videos, muestras… en estos días estamos reportando el descubrimiento de una nueva especie, así que estamos avanzando con la información. En este nuevo proyecto que hemos ganado, en el que también participa un grupo de geólogos, ellos van a instalar unos sensores sísmicos que van a permitir anticipar, con meses, la llegada de un evento catastrófico, por ejemplo”.   

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El Doctor Ulloa agrega que encontraron “una diversidad de fauna que no esperábamos”. Por ejemplo, poliquetos: especies de gusanos nadando en el fondo del mar, peces gelatinosos con grandes dientes, medusas, pulpos y unas especies de crustáceos carroñeros, más correctamente llamados anfípodos, de entre 10 y 15 centímetros. Según indicó, al estar la fosa en contacto con el ecosistema marino de Humboldt, el más productivo del mundo, “es probable que esta fosa sea también la más productiva de todas”.


GRAN DIVERSIDAD DE FAUNA
A GRANDES PROFUNDIDADES

 

El director adjunto del IMO, Rubén Escribano, nos señala que una de las estrategias de vida de la fauna que habita las fosas a esas profundidades es alimentarse de lo que cae muerto al fondo del mar. En las dos expediciones que hemos hecho hasta ahora se enviaron trampas al fondo de la fosa con un pescado en su interior a modo de carnada. “Al poco rato los anfípodos se agruparon y en tres horas se devoraron el pescado”. Una de las hipótesis que se manejan es que estas especies se alimentan gracias a una escalera trófica. Es decir, que “una especie de la superficie es comida por otra especie que baja hasta una cierta profundidad. Ahí esa segunda especie es devorada por otra, que luego baja a mayor profundidad aún y así sucesivamente hasta llegar al fondo”.

Todo el conocimiento que se ha ido obteniendo, no sólo en nuestro país, sino en todo el mundo, es de vital importancia para definir políticas en materias relevantes para el desarrollo de la sociedad, aunque falta mucho por hacer: “Hace algunos días, un alumno me preguntó si los antecedentes científicos se tomaban en cuenta cuando se toman decisiones respecto de las cuotas pesqueras. Y mi respuesta fue simple: la verdad es que no, porque nosotros para saber cuánto tenemos que pescar, lo que hacemos es contar los peces de un año determinado y hacer una estimación de lo que se puede pescar al año siguiente. Pero, la verdad de las cosas es que no tenemos idea de lo que va a pasar al año siguiente”, señala Escribano. 

“Y esto porque -justamente- no tenemos en cuenta lo que está pasando en el ambiente, no sabemos lo que está pasando. Y al final las cifras de pesca estimadas son más bien una apuesta; es como tirar una moneda al aire. Entonces, gran parte de esta incertidumbre, de lo que está ocurriendo en el ambiente y que tiene impacto económico, social, en la salud incluso, no lo sabemos. Y eso por la sencilla razón de que no nos atrevemos a ir a explorar más allá, a conocer el fondo de los fenómenos, de lo que está ocurriendo en nuestro ambiente natural. Ir a la Fosa de Atacama nos puede entregar un conocimiento que, a la larga, va a ser de beneficio de toda la humanidad y especialmente para Chile”.  

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