
Un tesoro en el norte chileno: la colección entomológica con más de 200 mil insectos

En las dependencias de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Tarapacá se encuentra uno de los tantos tesoros de esta casa de estudios nortina: la colección entomológica más antigua de la Región de Arica y Parinacota, la cual cuenta con miles de insectos conservados en perfectas condiciones para servir de testimonio de la biodiversidad regional.
El rico acervo de esta colección es el resultado de la contribución de un largo listado de entomólogos, tanto nacionales como extranjeros, que han efectuado trabajo de campo en diferentes ambientes del norte de Chile. Actualmente, este tesoro patrimonial se encuentra resguardado en el Departamento de Recursos Ambientales, y continúa siendo enriquecido mediante la actividad de investigadores como el Doctor en Ciencias Biológicas en el área de Entomología, Héctor Vargas Ortiz, quien se ha dedicado por más de veinte años a este trabajo.
LA COLECCIÓN
La colección entomológica que alberga la Universidad de Tarapacá cuenta, en palabras del profesor Vargas, con más de doscientos mil insectos, de los cuales miles corresponden a lepidópteros, conocidos comúnmente como mariposas o polillas. Estos insectos tienen tres pares de patas en el cuerpo y se diferencian de los demás porque sus alas y cuerpo están cubiertos por escamas. Y según explicó “cada uno de los ejemplares de la colección están resguardados en cajas especiales, conservados en alcanfor para evitar el contacto con otros organismos que puedan perjudicar su conservación”.
La colección entomológica que alberga la Universidad de Tarapacá cuenta con más de doscientos mil insectos, de los cuales miles corresponden a lepidópteros, conocidos comúnmente como mariposas o polillas.
La colección comenzó a formarse hace 60 años, tras el nacimiento de la Facultad de Ciencias Agronómicas. “Nuestro fundador fue un distinguido entomólogo chileno, el profesor Raúl Cortés Peña. Como todos los centros que fue creando o a los cuales perteneció durante su trayectoria como académico, esta unidad estaba destinada a tener una colección de insectos”, señala Vargas.
Pero cómo es posible identificar tantos insectos: el académico resumió el proceso explicando que cuando se toma un insecto, cualquiera que sea, se debe observar algunas características estructurales que son claves para identificarlo e intentar ubicarlo dentro del árbol de la vida. Las primeras observaciones son bien simples y es fácil discriminar, por ejemplo, a qué orden pertenece el insecto. Si es un lepidóptero (una mariposa o una polilla) es simple reconocerla. Tras esta identificación, hay que saber a qué tipo de familia pertenece, por lo que hay que observar otras características estructurales.
En esta foto es posible apreciar las escamas que caracterizan a los lepidópteros.
“Generalmente en los lepidópteros, se usa mucho el patrón de venación de las alas. Es decir, las alas de los insectos tienen una estructura que se denominan venas y estas tienen patrones particulares que varían entre los diferentes grupos. Dentro de las familias de lepidópteros existen muchos géneros y dentro de esos géneros se incluyen las especies”, apuntó Vargas.
Posteriormente, añadió el entomólogo, se requiere hilar más fino para asociar el insecto colectado a algún género perteneciente a determinada familia, y dentro del género seleccionado averiguar si el ejemplar en estudio corresponde a alguna especie previamente descrita o a una nueva. A este nivel es extremadamente importante la consulta de literatura especializada, la observación de ejemplares de referencia depositados en colecciones y la interacción con especialistas. Además, las herramientas de biología molecular son cada vez más útiles en el proceso de identificación.
LEPIDÓPTEROS
Gran parte de la colecta de lepidópteros corresponde a los microlepidópteros, los cuales abundan en el norte de Chile. De manera histórica los microlepidópteros, principalmente polillas de menor tamaño, han sido poco estudiados en comparación con las mariposas diurnas. Como consecuencia de eso, el estado del conocimiento de dicha fauna no está tan consolidado como el de estas mariposas, por lo que difícilmente podría haber un conocimiento acabado.
La mayoría de los lepidópteros se alimentan de vegetales y muchos de ellos entran en relación estrecha con estas plantas.
Y es que los insectos, como plantea el académico, “representan un grupo sumamente diverso de organismos presentes en innumerables ambientes, tanto naturales como modificados por el hombre. Son un ítem que no se puede obviar en cualquier sistema de producción responsable que se haga en términos agrícolas. A la vez, tienen mucha importancia en el área de la salud, ya que hay aquellos que son vectores de organismos patógenos. Pero en el otro extremo están los insectos que cumplen roles beneficiosos en ambientes naturales”, detalló el profesor.
Los insectos representan un grupo sumamente diverso de organismos presentes en innumerables ambientes, tanto naturales como modificados por el hombre.
El experto afirmó que la mayoría de los lepidópteros se alimentan de vegetales y muchos de ellos entran en relación estrecha con estas plantas, e incluso hay algunos insectos (microlepidópteros) cuyas larvas se alimentan de semillas de ciertas plantas, entonces, “la hembra va y pone el huevito en el fruto en formación, pero al mismo tiempo visita las flores y transporta el polen de una planta a otra, ayudando así a la polinización”.
En cuanto a la colección, su aporte a la comunidad científica es importante, ya que contribuye con un punto de referencia para los entomólogos. Por ejemplo, durante el proceso de identificación de un insecto, uno de los mecanismos más importantes para esta tarea es compararlo con material que ya esté identificado en una colección bien cuidada, como la que tiene la universidad, en la que la información del insecto pinchado corresponda al individuo que se está estudiando por primera vez.



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