Fortalecen la adaptación del SECTOR PESQUERO al cambio climático

Ciencia y Medio Ambiente 22 de febrero de 2022 Por Andrea Suárez
La salud del océano es crítica para el futuro de nuestro planeta; sus microorganismos producen al menos la mitad del oxígeno que respiramos y sus ecosistemas generan alimentos e ingresos a millones de personas que dependen de la pesca y la acuicultura para sobrevivir.
Pesca foto de Fernando Olivares
Fotografía: Fernando Olivares

Para nadie es un misterio que la adaptación al cambio climático es fundamental para el desarrollo sustentable de la pesca y la acuicultura en Chile. Por esta razón es que la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y el Ministerio del Medio Ambiente han llevado adelante una serie de iniciativas orientadas a enfrentarlo. 

El sector pesquero artesanal se considera como uno de los más vulnerables ante los impactos del cambio climático, lo que, sumado a la sobreexplotación, pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, y la degradación y contaminación del hábitat marino, pone de manifiesto la urgente necesidad de tomar acciones concretas a corto plazo.

pesca fernando olivares

Las comunidades costeras vinculadas a la pesca y acuicultura están enfrentando diversos efectos del cambio climático, entre ellos: reducción de la disponibilidad y accesibilidad de muchas especies marinas.

En este contexto, se llevó a cabo el proyecto “Fortalecimiento de la Capacidad de Adaptación en el Sector Pesquero y Acuícola Chileno al Cambio Climático”, el que fue ejecutado por la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura y el Ministerio del Medio Ambiente, e implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por su sigla en inglés).

El principal objetivo del proyecto fue reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático del sector pesquero artesanal y acuícola de pequeña escala. Y se implementó en un plazo de 42 meses, desde abril del 2017 a septiembre del 2020, en cuatro caletas piloto: Riquelme, Tongoy, Coliumo y El Manzano-Hualaihué.

ACCIONES

El Proyecto apuntó a generar acciones e instalar capacidades de adaptación a nivel nacional, regional y local, a través de los siguientes componentes: Primero, el fortalecimiento de las capacidades institucionales públicas y privadas; es decir, mejorar las capacidades en la institucionalidad a fin de, entre otros, apoyar el proceso de adaptación de la pesca y la acuicultura.

Las acciones más relevantes en esta área se centraron en la conformación de entes coordinadores/asesores en cambio climático, pesca y acuicultura. Se diseñó un sistema base de información para sistematizar e integrar datos de pesca, acuicultura y cambio climático para la toma de decisiones. También se ejecutó un programa de capacitación sobre adaptación al cambio climático destinado a funcionarios públicos y a tomadores de decisiones. 

pesca foto caleta Riquelme

El principal objetivo del proyecto fue reducir la vulnerabilidad y aumentar la capacidad de adaptación al cambio climático del sector pesquero artesanal.

En segundo lugar, el proyecto apuntó al mejoramiento de la capacidad de adaptación de la pesca artesanal y la acuicultura de pequeña escala, orientado a potenciar las acciones de adaptación. Para ello, se realizó un programa para el fortalecimiento y capacitación de comunidades y organizaciones pesqueras y acuícolas, en materia de cambio climático. También se incorporó un programa de monitoreo local básico de variables ambientales de cambio climático y se puso énfasis en el desarrollo de prácticas productivas y ambientales distintas a las habituales, que incorporaron tecnología, innovación y mejoramiento de la gestión.

Y, por último, el proyecto se enfocó en el fortalecimiento del conocimiento y sensibilización sobre el cambio climático en las comunidades pesqueras y acuícolas: con el fin de integrar a la comunidad costera al proceso de adaptación de la pesca y la acuicultura. Para ello, se realizaron acciones orientadas a difundir las causas y consecuencias del cambio climático para generar conciencia y comprensión sobre el tema y sus impactos en la pesca y acuicultura.

MAREJADAS

El énfasis en los aspectos que incidirá el cambio climático -en lo que respecta a esta investigación- se refiere al aumento de la temperatura en el planeta, mayor ocurrencia de eventos extremos (sequías, tormentas y marejadas), aumento del nivel del mar y cambios en las precipitaciones anuales. Todo esto, se señala, afecta la disponibilidad de alimentos, el acceso al agua, la salud de la población, a las actividades productivas como la pesca y acuicultura, el turismo y la agricultura, entre otras cosas, lo que nos lleva a buscar nuevas oportunidades que nos permitan adaptarnos a diferentes condiciones climáticas, económicas y sociales.

El proyecto señala que las comunidades costeras vinculadas a la pesca y acuicultura están enfrentando diversos efectos del cambio climático, entre ellos: reducción de la disponibilidad y accesibilidad de muchas especies marinas, por desplazamientos o migraciones para buscar mejores condiciones para su desarrollo, afectando los ingresos económicos del sector pesquero.

Pérdida de la pesca y/o producción, ya sea por aumento en la proliferación de algas nocivas, disminución de la concentración de oxígeno disuelto, enfermedades o nuevos predadores y especies exóticas. Riesgo para la seguridad alimentaria y nutricional debido a la disminución de la disponibilidad y calidad de recursos pesqueros y aumento del nivel medio del mar, afectando el uso del borde costero, la acuicultura, las praderas de algas, la pesca, la infraestructura costera y la habitabilidad del espacio costero.

pesca y acuicultura reinaldo

El proyecto se implementó en un plazo de 42 meses, desde abril del 2017 a septiembre del 2020, en cuatro caletas piloto: entre ellas la caleta Guardia Marina Riquelme.

Los pescadores de la Caleta Riquelme participaron de una serie de capacitaciones de medición ambiental, que les permitieron identificar las mejores condiciones para potenciar su actividad y explorar nuevos cultivos. Luis Valdés, presidente del sindicato de mariscadores y buzos de Iquique Albatroz Caleta Riquelme, señala que “Se abordaron algunos puntos para monitorear; específicamente con el GPS podíamos localizarlo. Fuera de esto, estuvimos haciendo mediciones de salinidad, mediciones de oxígeno, de visibilidad, para practicar el buceo o la extracción del pulpo, por ejemplo. Y eso porque la pesca está muy ligada a los cambios de oxígeno y temperatura. Por ejemplo, con 14 grados los peces emigran, pero con 18 grados tenemos una temperatura ideal para el trabajo”. 

“También se realizó una experimentación con el cultivo de achicoria, para ver si en este lugar se adapta la achicoria y también se puede poblar ese lugar”, agregó Valdés. También se trabajó la técnica del ahumado de pescado, con la idea de lograr mayor atractivo y valor agregado al producto final. “La verdad es que me motivó porque lo encontré interesante; había bastantes mujeres y también hombres; ellos pusieron todos los implementos, llevaron el “mono”, lo salaron, nos dieron toda la receta como se dice. Así que aprendimos a ahumar el pescado. Se deja diez minutos en la salmuera, se saca, se deja en unos papelitos y después se pone en las planchas. Y una vez se saca de las planchas, se va al horno. Y ese horno demora cuarenta minutos y de ahí sale el ahumado”, señala Norma Henríquez, una de las socias del sindicato.


Salud del océano es crítica 

para el futuro del planeta

La salud del océano es crítica para el futuro de nuestro planeta; sus corrientes regulan el clima, sus microorganismos producen al menos la mitad del oxígeno que respiramos y sus ecosistemas generan alimentos e ingresos a millones de personas que dependen de la pesca y la acuicultura para sobrevivir. Pero el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y la sobrepesca están amenazando nuestro océano y, con ello, los preciosos recursos que nos proporciona.

Chile tiene un alto grado de vulnerabilidad ante este fenómeno global y sus efectos amenazan especialmente a la pesca artesanal y a la acuicultura de pequeña escala: un sector que emplea de forma directa e indirecta a más de 200 mil personas, de las cuales un 24% son mujeres. Para muchos de ellos esta actividad es su única fuente de ingresos; protegerla y hacerla más sostenible es cuidar el bienestar y asegurar el futuro de las próximas generaciones.

Por esta razón es que nuestro país está implementando distintas iniciativas dirigidas a fortalecer el sector de la pesca artesanal y la acuicultura de pequeña escala, así como la investigación y generación de conocimientos en materia de cambio climático, vinculados a estos importantes sistemas socio-ecológicos. Una de ellas es el proyecto “Fortalecimiento de la Capacidad de Adaptación en el Sector Pesquero y Acuícola Chileno al Cambio Climático”.

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