GAMBITO DE DAMA: las mujeres inteligentes también juegan ajedrez

Arte y Cultura 22 de enero de 2021 Por Mariela Muñoz
Aparte del Covid, dicen los críticos de televisión, el 2020 fue el año del ajedrez. Y todo por una serie que reivindicó este juego y los valores que puede encarnar. La protagonista, una niña huérfana que logra salir adelante a punta de esfuerzo y de talento, supera a todos los varones que se le cruzan en el camino, demostrando que la inteligencia no es privilegio de género.
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Fotos: Franco Miranda

Anya Taylor-Joy, la protagonista de “Gambito de Dama” abre sus grandes ojos almendrados y se roba la pantalla. Sus oponentes en el ajedrez no logran descifrar lo que está pasando por su cerebro y uno tras otro, van cayendo rendidos ante su talento. Quiere ser la mejor jugadora del mundo y está rodeada de hombres que descreen de lo que están viendo. Así es “Gambito de Dama”, la serie que batió todos los récords este año en Netflix y que da cuenta -entre otras cosas- del mundo machista de los años cincuenta.

La serie habla del ajedrez, pero también de otros valores que puede encarnar un juego y una mujer que, más allá de todos los obstáculos que le ha puesto la vida (y de sus adicciones), logra cumplir sus sueños a punta de tesón y perseverancia. Pero, ¿qué pasa en la vida real? Hemos vuelto la cara para mirar y reconocer en nuestra ciudad a quienes son las protagonistas del ajedrez femenino, que -aunque escasas- también han vivido, a veces, los prejuicios machistas que las persiguen.

La primera de nuestras ajedrecistas entrevistadas es Sofía Calderón Espinoza, de 13 años, que aprendió a jugar en segundo básico gracias a un compañero que practicaba y le enseñó los primeros movimientos. Luego lo dejó para buscar otros deportes (fútbol, natación, entre otros) para volver a retomarlo en sexto básico y jugar hasta hoy en día.

“Pase por varias etapas; en sexto entré a un club de básica de mi colegio y aprendí. Pero quería seguir aprendiendo, por eso me contacté con el profesor que hacía ajedrez y el aceptó que entrara al grupo de los más grandes. Para mí era un reto: yo quería ganarles y mi rival era un compañero que estaba en tercero medio”.

“En los torneos por cada 100 hombres hay 1 mujer, cantidad muy desbalanceada que en cierta forma amedrenta a las mujeres a participar, y envalentona a los hombres que han practicado este juego desde muy pequeños y se destacan por sus impecables puntajes”.

Un descubrimiento para Sofía, que le generó la emoción de conocer las estrategias y la curiosidad por aprender los movimientos que practicaba en el laboratorio de química de su colegio con el profesor, que también le enseñaba ajedrez en su tiempo libre. Sobre los beneficios que considera le otorga conocer y practicar este juego, Sofía dice: “El ajedrez te hace pensar en más posibilidades; a mí me ayudó con los ejercicios de matemáticas, por ejemplo”.

Un conocimiento que Sofía ha sabido utilizar muy bien, lo cual se ve reflejado en sus notas. Según dice, el juego y el apoyo de su familia -que tienen que invertir para llevarla a los campeonatos-, le ha permitido avanzar en sus metas. “Mi familia me apoya en todo, cada vez que hay un torneo me llevan. Para un nacional tuvimos que juntar plata y ellos me ayudaron haciendo rifas y esas cosas, y fui al torneo. Y allí me junto con mis amigos de otras regiones y practicamos en los descansos, igual como sale en la serie” indicó.

GAMBITO DE DAMA

Los beneficios que ha obtenido Sofía son los que quedan de manifiesto también con la serie “Gambito de Dama” que ha sido vista por 62 millones de hogares a nivel mundial durante el primer mes de exhibición en NETFLIX y que provocó el aumento de las ventas en un 250% en eBay de tableros de ajedrez durante las primeras semanas del lanzamiento, como también colocó el libro en el que se basa la historia, entre los más vendidos de este año según el New York Times.

Uno de los atractivos de la serie de televisión, precisamente, es el encanto que envuelve a su protagonista: una chica huérfana que gracias al ajedrez se abre paso en un mundo de hombres. Al principio la miran con distancia y con escepticismo, para acabar rendidos ante su talento y determinación.

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Sobre la participación de las niñas en este juego, Sofía señala que -probablemente- no les llama la atención, “pero eso depende de los gustos de cada persona”. Ella, precisamente, se sintió identificada con la serie “porque en mi grupo hay sólo 4 mujeres, una es menor que yo, y las otras dos más grandes; somos muy pocas” comentó.

CAMPEONA

El caso de Jessica Castillo Ahumada, de 50 años, es muy distinto, porque ella comenzó su travesía por los clubes de este juego en Iquique cuando estaba en su época de colegio. Fue campeona regional tres veces, y debido a que su profesor de ajedrez dejó la región, se desarmó el grupo y ella perdió el interés en seguir jugando.

Treinta años después, dice, visitó a una amiga y después de practicar varias partidas, volvió a sentir emoción por el juego. Esto la motivó a buscar clubes de ajedrez en Iquique y se animó a inscribirse en el Club Alfil. “Cuando fui al Club Alfil había muchos hombres, niños, jóvenes y adultos hasta 80 años, pero yo soy la única mujer adulta, y cuando fui me quedaron mirando extrañados”, comenta Jessica, tal como le sucede a la protagonista de la serie de televisión.

Fue, agrega, un renacer: “Toda la gente con la que yo jugué en mi tiempo no existe; era como algo nuevo para mí. Y como no jugaba desde hacía 30 años, pensé que me iban a ganar, que iba a dar la hora. Al final me fue bien, salí octava entre 40 participantes y fui la primera en mujeres”.

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Según dice, en los torneos por cada 100 hombres hay 1 mujer, cantidad muy desbalanceada que en cierta forma amedrenta a las mujeres a participar, y envalentona a los hombres que han practicado este juego desde muy pequeños y se destacan por sus impecables puntajes. 

Un ejemplo de esto fue cuando en la Universidad se dio un curso sobre ajedrez. Ella se presentó y los organizadores le preguntaron los nombres de sus hijos, porque pensaban que eran los interesados en el curso. Situaciones que Jessica ha sabido manejar sin que le generen molestia porque según ella “me miran con cara de que voy a puro perder. Hay muchos prejuicios. Hay muchos hombres que piensan que no puedes hacerlo, no lo creen… igual hay gente amable que te llena de elogios, pero hay otros que te miran como diciendo… anda a lavar los platos”.

Por eso, sobre la serie Gambito de Dama considera que es “fantástica, hay una jugadora que se llama Judit Polgar, de nacionalidad Húngara, que es la jugadora mujer que ha llegado más alto en el mundo, en la historia, y en cierto modo es como su historia y eso puede pasar; sólo hace falta dedicación como todo deporte, tu tienes que dedicarte a tus sueños, porque si tu quieres ser una gran maestra tienes que dedicarte a tus sueños”, finalizó.


MUJERES EMPODERADAS
GRACIAS A UN SIMPLE JUEGO 

La serie de televisión llevó a Jessica a analizar su propia vida y poner manos a la obra para cumplir sin más tardanza sus propios sueños: “Yo perdí treinta años, me arrepiento mucho, como se fue mi profesor, yo dejé todo botado. Y ahora que lo retomé, me arrepiento. El ajedrez es hermoso, tu conoces tanta gente y viajas tanto, es maravilloso”.

 Sofía no piensa dejarlo. Su meta es estudiar Ingeniería en Minas y trabajar buscando minerales y piedras preciosas, mientras mejora su juego. Y para Jessica continuar mejorando sus puntajes y así llegar a ser una Gran Maestra, algo que muy pocas mujeres han logrado.

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