EXTRACCIÓN ILEGAL DE ALGAS: el duro problema que enfrentan pescadores artesanales del norte

Ciencia y Medio Ambiente 22 de enero de 2023
De acuerdo con el último estudio publicado por Oceana, la creciente demanda internacional y el aumento en el precio del recurso, han dado pie a una actividad ilegal sin precedentes, poniendo en peligro a las comunidades costeras del norte. En seminario organizado por la ONG, se discutieron propuestas para frenar la extracción desmedida de bosques de macroalgas pardas, responsables de sostener la vida de los ecosistemas marinos.
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Ahora no solo se extraen de manera ilegal, también se las roban desde sitios de acopio autorizados. Fotografía de Lachlan Ross

La problemática de seguridad se tomó gran parte del seminario “Bosques Azules: ¿Qué estamos haciendo frente a la creciente extracción de huiro en Chile?”, llevado adelante por la organización de conservación marina Oceana, donde pescadoras y pescadores artesanales de las regiones de Atacama y Coquimbo, expresaron sus preocupaciones ante el aumento de robos de algas pardas desde sus áreas de manejo, así como también en las zonas de acopio o secado.  

“La ilegalidad es nuestro principal problema y está agotando este recurso que es de importancia para nuestras familias”.

“Nosotros como pescadores artesanales estamos muy conscientes de la gravedad en la que se encuentran los bosques de algas y somos los principales interesados en mantenerlos, pero hoy la ilegalidad es nuestro principal problema y está agotando este recurso que es de importancia para nuestras familias”, afirmó Nibaldo Yáñez, recolector de orilla de Freirina y representante de la Mesa Comunal. “Este es un problema que ha venido creciendo con los años, por lo que es urgente dotar de más recursos a la entidad fiscalizadora”, añadió.

ILEGALIDAD

Desde Sernapesca reconocen que enfrentan un problema grave con la ilegalidad y la seguridad de sus funcionarios y funcionarias. “Los altos precios que se están pagando por el recurso han generado bastantes inconvenientes a la fiscalización y al control de la extracción de las algas pardas en Chile, afectando a los recolectores y recolectoras que trabajan legalmente”, afirmó el director Regional (S) de Sernapesca de Atacama, Claudio Ramírez. “Además, tenemos un problema logístico si consideramos que contamos con sólo 24 fiscalizadores para una región que tiene más de 500 kilómetros de costa, la misma distancia que hay de Santiago a Concepción, lo que nos demanda a tener una mayor presencia como Estado en nuestras caletas”, agregó.

Al encuentro desarrollado en el Museo Marítimo de Valparaíso, asistieron miembros de distintas caletas de recolectores y recolectoras de algas de las regiones de Atacama y Coquimbo, autoridades sectoriales y representantes de la academia, contando con la participación de la doctora Fadia Tala, destacada científica de la Universidad Católica del Norte, Directora del CIDTA e investigadora del Instituto Milenio Secos, quien relevó su importancia: “Las algas son cruciales para la vida, además de absorber el dióxido de carbono, son el hogar de muchas especies que las usan como refugio y lugar de reproducción” afirmó, agregando que “si perdemos las algas, se pierden recursos de importancia biológica, económica y social. De hecho, de acuerdo con nuestros registros, si terminamos con los bosques de algas de las regiones de Atacama y Coquimbo, las pérdidas ascienden a 500 mil millones de pesos, considerando sus servicios ecosistémicos”, puntualizó la académica. Tala señaló también que, al año, se están extrayendo aproximadamente 300 mil toneladas de algas pardas en el país, “una cifra que sería imposible de igualar a través del cultivo en la costa de Chile, considerando las condiciones ambientales óptimas para su crecimiento".

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Las algas cumplen una función indispensable en el desarrollo de los ecosistemas marinos.

SOLUCIONES

En el encuentro, Oceana presentó el estudio: “Caracterización e identificación de prácticas de manejo sostenible en la pesquería de algas pardas en la macrozona norte de Chile”, el cual tuvo por objetivo analizar el desembarque histórico de algas pardas, con énfasis en los planes de manejo y áreas de manejo de las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo. Además, se describen los principales aspectos normativos y organizacionales que regulan la práctica de recolección y extracción de algas pardas en los territorios de la macrozona norte.

“De este informe podemos concluir la importancia de tener una buena estadística de desembarque y que los comités de manejo deben cumplir las metas sociales y económicas al igual que las biológicas”, afirmó César Astete, director de la campaña de pesquerías de Oceana. “No hay duda de que es urgente también mejorar la fiscalización y la investigación respecto a las algas”, puntualizó.

Las algas son cruciales para la vida, además de absorber el dióxido de carbono, son el hogar de muchas especies que las usan como refugio y lugar de reproducción.

“El propósito de este encuentro no es sólo presentar las conclusiones del estudio que desarrollamos, sino que también recoger las preocupaciones y el conocimiento de cada una de las partes involucradas, para así proponer una política pública que permita detener la grave deforestación de los bosques azules”, señaló Liesbeth van der Meer, directora Ejecutiva de Oceana Chile. “Debemos tomar en cuenta la experiencia de prácticas sustentables y exitosas que han logrado algunas caletas de nuestro país, sin olvidarnos de que las realidades son muy distintas en cada región y debemos trabajar considerando esas distintas realidades”, concluyó.


Fucoxantina: el tesoro que

producen las algas pardas

 

Las algas pardas se llaman así porque poseen un pigmento fotosintético conocido como fucoxantina, lo que otorga el colorido a la planta y que le permite realizar fotosíntesis a mayor profundidad que las algas verdes. Estas se forman en grandes comunidades en costas rocosas de agua fría que se llaman “bosques de algas” o huirales, que alojan, entregan alimento y hábitat para una gran variedad de especies marinas.

En Chile existen seis especies representativas de macroalgas pardas: huiro negro (Lessonia berteroana, Lessonia spicata, Lessonia flavicans, Lessonia searlesiana), huiro palo (Lessonia trabeculata) y huiro flotador (Macrocystis pyrifera). El huiro negro se distribuye a lo largo de todo el país, mientras que el huiro palo se puede encontrar desde Arica a Chiloé. Por su parte, el huiro flotador se ubica desde Arica a Cabo de Hornos.  Todos ellos cumplen una función indispensable en el desarrollo de los ecosistemas marinos ya que se han descrito como uno de los hábitats más diversos y dinámicos ecológicamente.

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“Si perdemos las algas, se pierden recursos de importancia biológica, económica y social”.

Las macroalgas pardas permiten la colonización de otras algas marinas e invertebrados como los erizos de mar, lapas y caracoles. La presencia de estos organismos atrae a otras especies depredadoras como el loco, estrella de mar y el pejeperro; y subiendo en la trama trófica, encontramos a mamíferos como el lobo marino común y el chungungo, que se alimentan de especies asociadas a los bosques de macroalgas pardas. Además, las macroalgas son un refugio frente a la depredación y corrientes de fondo, son áreas de asentamiento para algunos peces y es donde ocurre el desove (puesta de huevos) y la crianza de peces.

Además, los bosques de macroalgas pardas cumplen funciones de protección de la costa en casos de eventos climáticos extremos como marejadas, tsunamis y ciclones. También amortiguan la erosión de la zona costera.

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