ALEXANDER VON HUMBOLDT: el primer medioambientalista de la historia

Ciencia y Medio Ambiente 25 de enero de 2021
Alexander von Humboldt fue un intrépido explorador y el científico más famoso de su época. Su agitada vida estuvo repleta de aventuras y descubrimientos: escaló los volcanes más altos del mundo, remó por el Orinoco y recorrió una Siberia infestada de ántrax. Capaz de percibir la naturaleza como una fuerza global interconectada, descubrió similitudes entre distintas zonas climáticas de todo el mundo, y previó el peligro de un cambio climático provocado por el hombre.
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El ascenso de Humboldt al volcán Chimborazo del Ecuador fue muy publicitado. Aquí, Humboldt y su compañero de viaje, Aimée Bonpland, de pie en la base del Chimborazo. Fotografía cortesía de bpk, Berlin/Stiftung Preussische.

Alexander von Humboldt era un presumido; se ufanaba de su vida de aventuras en todo el mundo y -como si hubiera sido una estrella de las redes sociales de su tiempo-, autorizaba publicar las anotaciones de sus hallazgos y descubrimientos, transformándose en una verdadera celebridad mundial. Andrea Wulf es una historiadora y escritora que lo conoce bien; ha estudiado sus miles de cartas, diarios y documentos, los que le permitieron escribir “La invención de la naturaleza”, una extraordinaria biografía del visionario naturalista alemán.

La pandemia -dice la escritora- ha devuelto a la actualidad al naturalista Alexander von Humboldt, quien sostuvo que la Tierra es un “organismo viviente donde todo está conectado”. “Durante la pandemia, me pude dar cuenta, una vez más, de lo relevante que es Humboldt: habló sobre las conexiones, sobre el tapiz de la naturaleza, sobre la red de la vida. Y esa es, claro está, la razón por la que ocurre esta pandemia”, indicó la novelista a la entrevistadora Isabel Behncke, destacada primatóloga chilena, en el festival Puerto de Ideas. Aquí va un extracto de esa conversación.

-Andrea, eres una investigadora muy meticulosa e inspirada respecto a todo sobre lo que cae en tu mirada. Y ahora recayó sobre el gigantesco personaje de Alexander Von Humboldt. Cuéntanos sobre él, ¿qué llamó tu atención de él?, ¿quién era?

-Me alegro de haberlo conocido con mi carrera ya avanzada, pues él fue muy prolífico, pero debo empezar con algunos datos: nació en 1769, el mismo año que Napoléon. Fue un científico prusiano, hijo de una acaudalada y aristócrata familia prusiana, pero abandonó su vida privilegiada en Berlín y comenzó un viaje extraordinario a Latinoamérica. Fue un viaje que cambió su vida y su forma de pensar. Y que lo hizo famoso en todo el mundo. Hoy ha sido prácticamente olvidado en el mundo angloparlante, pero en su época fue el científico más famoso. Sus contemporáneos decían que era el hombre más famoso después de Napoleón. Era muy inquieto, tanto que dijo: “Siento como si me persiguiesen diez mil cerdos”. Tenía una curiosidad incansable; llevó su cuerpo absolutamente al límite. Fue un montañista extremadamente experimentado, un aventurero, un erudito, un científico, y regresó de este viaje por Latinoamérica con un concepto nuevo de naturaleza, que aún hoy moldea nuestro pensamiento. Por eso me interesé en él, porque es el padre olvidado del ambientalismo.

“Si escribes un libro sobre un explorador -dice-, tienes que seguir sus pasos; es esencial para la investigación. Fue la mejor excusa para realizar viajes de investigación increíbles y asombrosos. Fue la primera vez que viajé a Latinoamérica y me enamoré completamente, pero antes había hecho toda la investigación sobre Humboldt en los archivos. Escribió 50 mil cartas y recibió otras 100 mil; escribió diarios e infinidad de otras cosas, así que hay mucho material ahí”.

-Podrías ahondar un poco más sobre sus viajes? ¿Por qué escaló el Chimborazo, en Ecuador, que en ese tiempo se pensaba era la montaña más alta del mundo? Además, presumía de aquello.

-Humbolt era un absoluto presumido. Cuando lees sus cartas, notas que había mucha competencia. Y a él le gustaba ser el que había escalado la montaña más alta del mundo. Encontré una carta que le escribió a un amigo en Latinoamérica, donde describía todos los peligros que había enfrentado y su última frase es: en cuanto a ti, querido, ¿cómo va tu monótona vida? Su personalidad tenía esos defectos. Tienes que pensar que escaló el Chimborazo en 1802, así es que el calzado que llevaba no era el más adecuado, precisamente. Además, él acarreaba todos sus instrumentos científicos.

“A él se le ocurrió esta idea de que la Naturaleza es la red de la vida, que la tierra es un organismo viviente, donde todo está conectado, donde todo encaja en este “tapiz” de la Naturaleza”.

-Quiero preguntar algo muy importante para mí. Tu libro no tiene cualquier título; lo titulaste “La invención de la naturaleza”. ¿Por qué elegiste ese título?

-Es una gran pregunta. A veces recibo mails de lectores que dicen: ¡usar ese título es absolutamente inaceptable! Es un enfoque un poco lúdico, pero lo que quiero decir es que el inventó el concepto de Naturaleza que aún da forma a nuestro pensamiento actual. A él se le ocurrió esta idea de que la Naturaleza es la red de la vida, que la tierra es un organismo viviente, donde todo está conectado, donde todo encaja en este “tapiz” de la Naturaleza. Es esta idea de red, de conexión, pero también de la Tierra como organismo viviente, porque antes, y pienso que esto es muy importante, porque damos por sentado este concepto, los científicos veían la Naturaleza más bien como un sistema mecánico. Como una máquina. Como un mecanismo de relojería creado por la divinidad. Y sólo teníamos que entender las leyes naturales para entenderlo todo. Todo tenía su lugar divinamente asignado en la Naturaleza y Humboldt desechó todo eso y dijo: “No, no, no, esto es diferente. Esto es un lugar donde todo encaja, pero se mueve, cambia, se adapta”.

-Eso fue lo más importante que Humbolt hizo por nosotros y hoy, sobre todo, es tan importante, pero surge la pregunta: ¿Cómo, y por qué a una mente se le ocurre algo así? ¿Cómo fue su infancia?

-Él se crió en Prusia, en Berlín, que en ese entonces era un Estado muy militarizado, una sociedad muy rígida. Su padre, que lo quería mucho, murió cuando él era muy joven, a los nueve años y su madre no le ofreció mucho calor maternal, pero le dio a sus dos hijos la mejor educación que había en esa época en Prusia. Así que fueron educados por una serie de pensadores ilustrados, que les inculcaron el amor por el conocimiento, la libertad y la verdad. Y su hermano mayor, Wilhelm, escapó de esta niñez algo triste a través de los libros sobre la Antigua Grecia y Roma. Humboldt hizo lo opuesto, escapó de la sala de clase. Él no quería leer libros sobre el mundo, quería experimentarlo. Por eso siempre estaba deambulando por los grandes bosques de la hacienda familiar, a las afueras de Berlín. Y volvía con los bolsillos llenos de insectos y rocas; además le gustaba mucho dibujar, y se hizo muy bueno en eso. Los únicos libros que le gustaban eran los de aventuras, como el capitán Cook y empezó a soñar con esos países distantes.

Terminó estudiando Minería, para seguir las sugerencias de su madre, agrega Wulf, pero fue en Jena, un pequeño pueblo de Alemania Oriental, donde le cambió la vida. “Allí conoció a pensadores alemanes extraordinarios, incluyendo al poeta alemán más famoso: Goethe. Ese fue un momento muy importante en su vida, porque él hasta entonces había sido hijo de la ilustración, que abordaba la ciencia como un empiricista; su enfoque científico era racionalista. Al conocer a Goethe todo cambió. Empezó a incluir sentimientos y emociones en su ciencia”.

-Humboldt, por supuesto, influyó en tanta gente. Recuerdo lo que dice John Muir: en la Naturaleza, recoges una cosa y la encuentras enganchada a todo lo demás en el Universo. Este tipo de desenredo de la red de la vida…

-John Muir tuvo esa idea de Humboldt, y así es como en cierto modo es una de las razones por las que hoy se olvida a Humboldt, porque damos por sentada esta idea. Ni siquiera pensamos que a alguien se le haya ocurrido esta idea. Es solo la forma en que funcionamos y pensamos. Entonces creo que, de alguna manera, cada ambientalista, cada escritor de la naturaleza hoy, incluso si nunca han oído hablar de Humboldt, están conectados a él a través de este tipo de cuerda. Él es nuestro antepasado, seamos conscientes o no.

Andrea-Wullf-(wikipedia)

Andrea Wulf es una historiadora y escritora británica que ha escrito libros, artículos periodísticos y reseñas de libros.


HUMBOLDT: “TODOS LOS FENÓMENOS 
EN LA NATURALEZA ESTÁN ENTRELAZADOS”

Este científico, geólogo, explorador y botánico, es considerado el padre de la ciencia ambiental antes de que los términos medio ambiente o ecología fueran inventados. Fue el primero en darse cuenta de, y en poner sobre papel, las interconexiones de los ecosistemas naturales en el mundo y de los impactos que tiene el ser humano en la naturaleza: descubrió las corrientes oceánicas (una de las cuales lleva su nombre), el ecuador magnético (la curva donde el campo magnético de la Tierra es horizontal), las zonas climáticas y la coexistencia de animales y plantas específicos en ciertas temperaturas. Su visión holística de la ciencia hizo que ya en 1830, describiera la deforestación, la irrigación y “las grandes cantidades de vapor y gases emitidos por la industria” como serios problemas para el planeta. 

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