Chile, pionero en ratificación de tratado internacional de BIODIVERSIDAD MARINA

El tratado histórico se activará tras 120 días desde la presentación del instrumento y la ratificación de 60 Estados. No obstante, el compromiso y liderazgo demostrados por Chile ya han tenido un impacto significativo en la preservación global de los océanos.
Ciencia y Medio Ambiente16/02/2024
Ballena 1
La falta de gobernanza a nivel internacional, hasta ahora, ha hecho que la alta mar sea cada vez más vulnerable a la sobreexplotación.

En un hito trascendental para la preservación de los océanos, Chile se transformó en el primer país del mundo en ratificar el Tratado Global de los Océanos, un acuerdo histórico para la conservación de la biodiversidad marina en aguas internacionales (alta mar) y con el que se busca proteger el 30% de los mares para 2030.

Por unanimidad, la sala del Senado chileno aprobó el denominado Acuerdo sobre la biodiversidad marina más allá de la jurisdicción nacional (BBNJ, por su sigla en inglés), que fue acordado por los países que forman parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en marzo del año pasado tras dos décadas de negociaciones.

“La aprobación de este tratado confirma la vocación oceánica que ha tenido nuestro país”, afirmó tras la votación el canciller chileno, Alberto van Klaveren, quien recordó que Chile ofreció a la ciudad portuaria de Valparaíso, como sede de la Secretaría del acuerdo. 

Los grupos ecologistas han insistido desde hace años en que este tratado es vital para salvar los océanos, amenazados por la contaminación, la crisis climática y las nuevas tecnologías que abren la puerta a la minería en el fondo de los mares y a una pesca más intensiva. La organización Greenpeace ha señalado que espera que este tratado permita alcanzar el objetivo 30×30: la protección del 30% de los océanos para el año 2030.

Los grupos ecologistas han insistido desde hace años en que este tratado es vital para salvar los océanos, amenazados por la contaminación, la crisis climática, entre otros.

Las aguas internacionales, situadas a más 200 millas marinas de la costa y compartidas por todos los países, suponen dos tercios del total de los océanos y hasta ahora han estado gestionadas bajo una serie de acuerdos y organismos internacionales sin una jurisdicción clara, sin demasiada coordinación y con unas normas inadecuadas para su protección.

Si bien, gran parte de la alta mar está inexplorada, se sabe que existen complejos ecosistemas interconectados que desempeñan un papel vital en el mantenimiento de la vida en el planeta, proporcionando recursos que alimentan y dan empleo a cientos de millones de personas, además de imprescindibles servicios ecosistémicos como la regulación del clima.

En junio de 2023, los 193 Estados Miembros de la Organización de Naciones Unidas, adoptaron un acuerdo histórico sobre biodiversidad marina, en donde Chile fue uno de sus principales impulsores tras casi 20 años de negociaciones que buscaban promover la conservación en aguas internacionales.

“Es una muy buena noticia para los océanos y su biodiversidad. Chile de manera transversal y en distintos gobiernos, tuvo un rol preponderante en el logro de este tratado a través de cada uno de sus delegados, los que impulsaron de forma activa la elaboración de este acuerdo a lo largo de todo el proceso. Celebramos la ratificación que realizó el senado de forma unánime y esperamos que sea una potente señal para que los demás países lo ratifiquen y entre pronto en vigor”, afirmó Estefanía González, subdirectora de Campañas de Greenpeace Chile.

El nuevo tratado, cuyas negociaciones comenzaron en 2004, garantiza también que se tenga en cuenta el impacto ambiental de las actividades en aguas internacionales y facilita la cooperación entre países en tecnología marina. Además, crea un marco para compartir los beneficios del mar, especialmente todo lo relativo a los recursos genéticos marinos -especies que pueden proporcionar genes patentables en el futuro, por ejemplo, para su uso en medicina-.

Para que el nuevo tratado entre en vigor, debe ser ratificado por al menos 60 países, lo que se espera se cumpla antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que se realizará en Francia en junio de 2025. “Es histórico que Chile sea el primero en dar este paso, es una señal importantísima y urgente. Sin un tratado vigente, no podemos avanzar en las acciones de protección que el planeta necesita. Esperamos que nuestra ratificación sea una invitación a que el resto de los Estados se sumen pronto”, añadió la vocera de Greenpeace.

Para que el nuevo tratado entre en vigor, debe ser ratificado por al menos 60 países, lo que se espera se cumpla antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos, que se realizará en Francia en junio de 2025. 

El Tratado de Altamar, resultado de más de 19 años de negociaciones, busca proteger la biodiversidad marina en áreas internacionales, conocidas como la alta mar, que constituyen aproximadamente el 70% de la superficie del planeta. Expertos como Maximiliano Bello, director de Política Pública de Mision Blue, resalta que este acuerdo permitirá establecer áreas marinas protegidas en alta mar, controlar las actividades y prevenir impactos adversos.

El acuerdo, firmado por países contaminantes como Estados Unidos, Australia, Reino Unido y China, representa un compromiso global para abordar la explotación de los recursos marinos y preservar los océanos como un bien común de toda la humanidad. Torres destacó la equidad entre los países en el aprovechamiento y cuidado de los océanos: “El acuerdo tiene este foco de equidad entre los países en el aprovechamiento que es este bien común, pero también en el cuidado de este bien común que son los océanos del planeta”.


¿Qué es el alta mar y por qué necesita protección?

 

El alta mar es el océano que se encuentra más allá de las fronteras marítimas de los países. Cubre la mitad del planeta, ayuda a regular nuestro clima y alberga una gran biodiversidad. A pesar de ello, la falta de gobernanza ha hecho que el alta mar sea cada vez más vulnerable a la sobreexplotación.

Aunque más de una docena de organizaciones internacionales regulan los océanos del mundo, no supervisan los mares alejados de las costas de los países. Sólo alrededor del 1% de estas aguas están protegidas y las amenazas de operaciones comerciales como la minería en alta mar, la sobrepesca y la contaminación son cada vez mayores.

El Tratado de la ONU sobre el Alta Mar se adoptó el año pasado tras casi 20 años de negociaciones. Hasta ahora lo han firmado más de 80 países, pero deben ratificarlo para quedar vinculados por él. El Tratado se convertirá en la primera ley internacional que obligue a la conservación y gestión de la vida marina en zonas situadas fuera de las jurisdicciones nacionales de los países. Los expertos en océanos afirman que permitiría establecer zonas marinas protegidas en alta mar y regular la actividad humana potencialmente dañina en zonas no reguladas.

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