LAS VIDRIERAS DEL ASTORECA TRATADAS CON CARIÑO

Arquitectura y Patrimonio 14 de marzo de 2019 Por Reinaldo Berríos
Los expertos señalan que las vidrieras del Palacio Astoreca constituyen un ejemplo único dentro del corpus de vidrieras del Norte Grande. Sus dimensiones, características de estilo, aspectos técnicos y el excelente estado de conservación en que se encontraba antes de su restauración, hacen de esta obra un estudio de caso de gran interés.
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Por esta razón es que fue lanzado, en dependencias del propio Palacio, el catálogo “Modernismo Catalán en Chile, Vidrieras Decorativas, Palacio Astoreca de Iquique”, el cuarto título de una serie sobre los Vitrales Patrimoniales en Chile.

La puesta en valor de las vidrieras fue financiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Fondo de Patrimonio, versión 2017. El cofinanciamiento fue aportado por la Universidad Arturo Prat, a través del Instituto de Estudios del Patrimonio, que dirige Bernardo Dinamarca. “El proyecto se adjudicó en 2018 a la empresa Espacio Transparente, quien lo desarrolló”, señala.

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Andrea Araos, directora de “Espacio Transparente” nos indica que este proyecto, de alguna manera, marcará un antes y un después en la historia del Palacio, porque se hizo de acuerdo a todas las normas técnicas y artísticas, que una intervención de esta naturaleza  requiere.  Su equipo trabajó durante varios meses al interior del propio Palacio: “A nosotros nos gusta mucho hacer la restauración dentro del edificio; así se puede comprender mejor de qué se trata, cuáles son los públicos que acuden al inmueble. Además, vivir la ciudad y el espacio arquitectónico, ayuda a que la restauración sea mucho más profunda.” 

Para entender por qué es importante lo realizado en el Palacio Astoreca, hay que partir por señalar que las grandes familias que habían recorrido el mundo y habían visto lo que se estilaba,  por supuesto querían tener sus propios vitrales. “Las grandes familias querían tener vitrales en sus palacios, o en sus casas particulares, o en los edificios públicos. Y dependía del presupuesto con el que contaban, si podían importarlo directamente desde una casa prestigiosa europea o si encargaban una especie de sustituto, que era un poco más económico, pero que igual tenía un buen prestigio”, señala Araos. “Los primeros vestigios de vitrales son del siglo V, aunque –agrega- “el arte del vitral se desarrolló en los siglos XI y XII; es un arte que nació como un arte cristiano y que se desarrolló más tarde, como arte civil, a partir del siglo XIX”. 

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“Uno de los aspectos claves para entender la obra –dice Araos- es dilucidar quiénes la hicieron y dónde, lo que en este caso no ha sido fácil, por la escasez de documentación. Una vez que estudiamos quién fue el arquitecto, por qué se construyó, quién es el mandante… vas profundizando hacia el vitral. De esa manera se puede entender cómo se encargó, si es original del edificio. Y eso es lo que yo hago en el laboratorio”, dice.

Respecto al origen de esta vidriera, la investigadora entrega algunas pistas: “Personalmente tengo algunas teorías, pero las debo contrastar con documentos, porque si bien la obra te habla, porque la evidencia material te dice cosas; por ahora son solamente hipótesis. Y mi hipótesis es que el vitral fue fabricado en Chile, incluso podría ser en Iquique”.

De los 84 paneles que tiene este verdadero rompecabezas gigante, cuatro se extraviaron y debieron ser reemplazados; del resto, algunas piezas estaban en buen estado, aunque hubo muchas con gran deterioro. Se estima que esta vidriera se instaló en el Palacio Astoreca siguiendo las tendencias de principios del siglo XX en Europa.

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HISTORIADORA DEL ARTE

Andrea Araos desarrolla su trabajo hace 20 años, a través de la empresa Espacio Transparente: formación, creación, conservación y restauración de vitrales. Ha trabajado en la mantención de los vitrales del Palacio Consistorial de la I. M. de Providencia desde 1998. Fue asistente de edición del libro “Vitrales en Santiago de Chile” y documentalista en el expediente de restauro de los vitrales del ex Congreso Nacional. Actualmente está encargada de la documentación histórica en los proyectos de Espacio Transparente, de las relaciones internacionales y es candidata a Doctor con una investigación sobre el vitral religioso en Chile, en l’Ecole Pratique des Hautes Etudes en el programa Religions et Systemes de Pensée.

 

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