CIENTÍFICOS DESCUBREN ROEDOR A MÁS DE 6700 METROS DE ALTURA

Ciencia y Medio Ambiente 04 de julio de 2020 Por Lorenzo Palma Morales (*)
El hallazgo maravilla a científicos de todo el planeta, ya que demuestra que se ha subestimado los límites de distribución y las capacidades fisiológicas de los roedores y de los mamíferos en general.
Ratón orejudo amarillento
Ratón orejudo amarillento

Un hallazgo que sorprendió a la comunidad científica internacional, realizó un grupo de académicos de la Universidad Austral de Chile, en la cima del Volcán Llullaillaco, en la segunda región. El volcán es conocido por producir explosiones periódicas y por su altura de 6.739 metros sobre el nivel del mar y también por el hallazgo -en el año 1999- de los niños del Llullaillaco, nombre con que se conocen los cuerpos de tres niños incaicos excepcionalmente conservados por alrededor de quinientos años en la cima del macizo andino. 

Este roedor, conocido como ratón orejudo amarillento (Phyllotis xanthopygus rupestris), que mide alrededor de 13 centímetros y se reconoce por sus grandes orejas y vientre color gris, vive en Perú, oeste de Bolivia, este de Chile y oeste de Argentina y hasta este hallazgo, solo se relacionaba con alturas no superiores de 5.600 msnm. El doctor Guillermo D’Elia, uno de los investigadores involucrados en el hallazgo, contó que se capturaron diversos ejemplares usando trampas tipo Sherman, que son cajas rectangulares de aluminio con una sola entrada, las cuales son usadas para capturar mamíferos pequeños. En este caso específico, el roedor fue capturado en la cima del volcán directamente con las manos.

En una expedición anterior en el volcán Llullaillaco, los investigadores colectaron roedores, pero jamás a la altura que se ha reportado ahora, dijo el doctor D’Elia, quien es académico del instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral de Chile y del programa de Doctorado en Ciencias mención Ecología y Evolución de la misma casa de estudios.

“Lo más sorprendente de nuestro descubrimiento es que sobrepasa holgadamente los registros altitudinales anteriores, tanto de la especie, como de todos los demás mamíferos. A 6700 metros sobre el nivel del mar no hay vegetación, las temperaturas son extremas y hay poco oxígeno. Es un gran desafío para un mamífero vivir ahí”, explicó el científico.

Este mamífero tiene una amplia distribución, entre las que se incluyen pastizales, arbustales y roqueríos altiplánicos, andinos y patagónicos; también puede capturarse en zonas de cultivos. Ahora también se reconocerá mundialmente por ser el mamífero encontrado a mayor altura.

Volcán Llullaillaco, Antofagasta
Volcán Llullaillaco, Antofagasta

INVESTIGACIÓN

El Director del Programa de Doctorado de Ecología y Evolución de la Universidad Austral de Chile, doctor Juan Opazo, también formó parte del descubrimiento y comentó sobre la poca información de  aspectos básicos de la fauna chilena, tan elemental como saber cuáles son las especies que habitan en determinada área. “En este descubrimiento también estuvo involucrado un estudiante de nuestro programa doctoral, Marcial Quiroga-Carmona, lo cual nos da una gran satisfacción ya que incentiva a nuevas generaciones a continuar este tipo de investigaciones”.

Por su parte, el académico D´Elia señaló que la única manera de lograr estudiar y comprender una cantidad de aspectos de la biodiversidad es en terreno. “Los roedores colectados durante esta campaña, incluido el ejemplar capturado a 6.739 metros de altura, se encuentran depositados en la Colección de Mamíferos de la Universidad Austral de Chile, donde está disponible para la comunidad científica. No sabemos que uso le pueden dar a este ejemplar en el futuro, los y las colegas del siglo XXII o dentro de 200 años. Piensen por ejemplo que hoy extraemos ADN de ejemplares colectados mucho antes que se conociera la estructura de dicha molécula”.

El doctor D’Elia indicó que estudiarán cómo se relacionan genéticamente las poblaciones de altura con las de tierras bajas. También les interesa comprender cómo éstos roedores enfrentan el vivir en la altura; ¿hay diferencias constitutivas o son ajustes más bien plásticos? ¿Qué comen los ratones en la cima del Llullaillaco? Son algunas de las interrogantes que ahora tienen los especialistas.  “El abanico de preguntas y oportunidades que se abre es inmenso y como pasa en ciencia, es en la práctica interminable” concluyó el investigador.


(*) Periodista y Licenciado en Comunicación Social

 

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