La instalación de los nuevos gobiernos regionales: PROPUESTAS DE AGENDA 2021

Innovación y Desarrollo 22 de diciembre de 2020 Por Diego Portales Cifuentes (*)
La crisis de legitimidad de las instituciones políticas requiere de nuevas formas descentralizadas más cerca de los ciudadanos. El estancamiento de la productividad y el crecimiento deberá superarse con nuevos paradigmas estratégicos y el compromiso de todos: un desarrollo de abajo hacia arriba, o como dijera el tantas veces citado maestro catalán Joan Prats: “Chile será descentralizado, o no será desarrollado” (Temuco, 2009).
Caleta-aire-2

Estado de Chile: generosidad para sobrevivir. Hace 200 años, un 20 de agosto de 1820, Bernardo O'Higgins, en el mirador del cerro San Roque de Valparaíso, despedía a la Escuadra Libertadora del Perú con estas palabras “de estas cuatro tablas penden los destinos de América”.

Ha sido la empresa más generosa emprendida por el Estado de Chile en toda nuestra historia. Pero, no se crea que esta generosidad era puro desprendimiento. La subsistencia del Virreinato del Perú amenazaba la existencia misma de las jóvenes Repúblicas independientes de Sudamérica. Y así como la independencia de Chile fue la obra conjunta de fuerzas militares de Argentina y Chile, encabezadas por San Martín y O´Higgins; éste devolvió la mano aportando los recursos navales y militares en un momento que Buenos Aires se debatía en sus propias crisis políticas internas.

Nos parece relevante hacer este recuerdo en la nueva encrucijada histórica en que Chile revisa su Pacto Constituyente y emprende los primeros pasos de una reforma profunda de la organización territorial del Estado. Lo que se pide al gobierno nacional es un nuevo gesto de generosidad histórica; esta vez con sus propios ciudadanos repartidos en 16 regiones. Una vez más, no se trata de puro desprendimiento. La subsistencia misma de la Nación exige profundizar la democracia y buscar nuevos caminos para un desarrollo justo y sostenible. La crisis de legitimidad de las instituciones políticas requiere de nuevas formas descentralizadas más cerca de los ciudadanos. El estancamiento de la productividad y el crecimiento deberá superarse con nuevos paradigmas estratégicos y el compromiso de todos: un desarrollo de abajo hacia arriba, o como dijera el tantas veces citado maestro catalán Joan Prats: “Chile será descentralizado, o no será desarrollado” (Temuco, 2009).

El 30 de septiembre de 2020 se acabaron los intentos dilatorios. Comenzó la carrera por elegir, por primera vez en dos siglos, a la máxima autoridad regional. Así lo entendió el Ejecutivo cuando envió a trámite dos proyectos de ley pendientes: la Ley Corta que aclara algunas materias de gobernabilidad y el proyecto de Ley que establece normas para el financiamiento subnacional. Sin embargo, no se crea que todo va a ser fácil. Las tendencias predominantes en el gobierno central buscan claramente minimizar y marginalizar a la nueva autoridad. Con ello se comete un profundo error.

En otros escritos hemos señalado cómo el actual gobierno está incumpliendo sus promesas públicas. El presidente en su primer mensaje a la Nación al asumir el mando dijo con toda claridad: “me comprometo a transferir a los gobiernos regionales y comunales más atribuciones, más responsabilidades y más recursos” (Santiago, 11 de marzo de 2018). No hace falta una revisión muy profunda para concordar que en casi tres años de gobierno nada de esto ha sucedido. Al contrario, todo lo que se ve es un levantamiento de obstáculos y una pérdida del tiempo y las oportunidades. A la búsqueda incesante de la postergación de las elecciones se agregan ahora los silencios.

“Es importante que los gobernadores regionales sean elegidos con alta participación electoral. La ley aprobada establece que serán elegidos los que alcancen la primera mayoría, siempre que tengan al menos el 40% de los sufragios válidamente emitidos”.

Las cuatro tablas de la “Expedición Descentralizadora”. Las últimas Reformas a la Constitución recogieron un nuevo consenso político: el proceso de descentralización descansa en transferir en forma gradual la responsabilidad del desarrollo a los gobiernos regionales autónomos. Para hacerse cargo de este propósito los gobernadores o gobernadoras electos/as tendrán que definir sus agendas de trabajo. Es importante aportar estas reflexiones a fines de 2020 cuando los candidatos terminan de elaborar los programas de gobierno que ofrecerán a la ciudadanía. ¿Cuál será la contribución de las 16 personas electas para construir bases sólidas que permitan cumplir con éxito su misión? A nuestro juicio, hay cuatro tareas comunes que son la clave para alcanzar esos propósitos:

1) La primera tarea es construir el nuevo sujeto político regional.

La instalación de los gobernadores regionales en sus cargos constituye un hito en la historia del país. Se trata de la constitución de un sujeto político autónomo capaz de articularse con todos los niveles del Estado y con la sociedad civil. Los gobernadores llegarán a sus cargos con una estructura básica ya constituida: el actual gobierno regional que incluye el Consejo Regional y el servicio público del mismo nombre.

Sin embargo, no llegarán solos. Podrán nombrar algunos de sus cargos de confianza: los jefes de las seis divisiones que conforman a partir de la Ley 21.074, los que se constituyen en una especie de “gabinete regional”. La primera tarea, entonces, será elegir a esos colaboradores. No es algo de poca importancia. Las personas seleccionadas (deberán tener) capacidades más allá de la confianza política. Un tiempo significativo de los gobernadores deberá destinarse a presidir y liderar el Consejo Regional. Recibir el apoyo y la colaboración de los consejeros desde su experiencia acumulada puede ser un activo útil para que la instalación en el cargo se haga de manera fluida y consistente.

2) Es crucial que el nuevo gobierno regional fortalezca la participación ciudadana.

La máxima autoridad regional será elegida por la ciudadanía. Se trata de un reforzamiento de la democracia representativa. Es importante que los gobernadores regionales sean elegidos con alta participación electoral. La ley aprobada establece que serán elegidos los que alcancen la primera mayoría, siempre que tengan al menos el 40% de los sufragios válidamente emitidos. Esta disposición refuerza la alta legitimidad que tendrá dicha autoridad. Por ello es crucial disponer de buenas campañas de información pública sobre los alcances del cambio institucional, las atribuciones y límites de la nueva autoridad y una competencia abierta entre distintas opciones políticas.

Al mismo tiempo, habrá que potenciar otras formas de democracia participativa. La constitución de Consejos Regionales de la Sociedad Civil como instancias deliberativas con incidencia en la toma de decisiones es una cuestión central. La información transparente sobre la gestión y sus resultados, las instancias de rendición de cuentas reales y el despliegue de distintas formas de control ciudadano son mecanismos que fortalecen la legitimidad y el poder de este nivel del gobierno subnacional.

Por último, también será importante generar mecanismos de democracia directa, tales como las consultas ciudadanas, los presupuestos participativos y otras formas de intervención universal en los asuntos públicos. Todo ello en el marco de la Nueva Constitución y las nuevas prácticas de gobierno descentralizado.

3) Potenciar la inteligencia estratégica territorial con capacidad endógena vinculada al GORE. Hacerse cargo del desarrollo territorial es distinto que ejecutar órdenes impartidas desde el nivel central del Estado. Los nuevos gobiernos regionales deberán consensuar una visión estratégica del desarrollo. Las estrategias regionales de desarrollo (ERD) y los planes regionales de ordenamiento territorial (PROT) pasarán de ser meras referencias a instrumentos efectivos de planificación sujetos a evaluaciones públicas. Las políticas públicas territoriales orientadas por esa visión compartida tendrán que basarse en evidencias. No bastará la mera intuición de la autoridad; es fundamental formularse las preguntas adecuadas, reunir los datos duros, tener capacidad de análisis y visión prospectiva. Las regiones deberán crear su propia cultura de desarrollo territorial.

La Ley 21.074 establece la creación de “Comités de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo”. Esos comités con participación de actores públicos, privados, académicos y sociales podrán convertirse en instancias de reflexión y creación de visiones compartidas.

iquique-parapente-poli-rueda

Foto: Poli Rueda

4) Construir gobernanza multinivel articulando el gobierno regional con los niveles nacional, regional y local. Los gobiernos regionales tendrán solo una parte del poder, las competencias y recursos destinados al desarrollo territorial. Serán los únicos con una visión integral estratégica de ese desarrollo, pero deberán compartir visiones, tareas y logros con los otros niveles y estructuras del Estado.

La gobernanza multinivel debiera ser una tarea impulsada desde el nivel central. Mal haría el actual y los futuros gobiernos del país en intentar ningunear o marginalizar a los gobiernos regionales y locales. Como ya hemos dicho, una política de esa naturaleza sería la antesala de la confrontación y más crisis.

Pero, también el gobierno regional tiene su cuota de responsabilidad en esta tarea.

Las políticas nacionales dan el marco de lo posible en los distintos espacios regionales. Conocerlas, analizarlas, integrarlas al análisis territorial es una primera gran tarea del nivel regional del Estado. En ese contexto las propuestas que surgirán de abajo hacia arriba tienen que articularse con ministerios y servicios públicos. La diferencia con la situación actual estará dada por esa visión estratégica propia de lo regional y por la capacidad práctica de articulación desde la autonomía que otorga la existencia de un gobierno subnacional que se origina y responde a su ciudadanía en el marco del Estado unitario.

Un espacio definido por la Ley es la relación entre los gobiernos regionales y el Consejo Interministerial de Descentralización. Ese Consejo, cuyo funcionamiento hasta la fecha ha sido opaco e intrascendente, deberá cobrar valor y transparencia una vez instaladas las nuevas autoridades. En particular, el inicio de las solicitudes de transferencias de competencias desde los territorios requerirá la conformación de “Comisiones de Estudio” paritarias que evalúen la pertinencia y las formas en que ocurrirá dicho traspaso.

En el plano subnacional será importante la generación de alianzas interterritoriales entre las diversas regiones del país. El intercambio de experiencias, la formulación de proyectos meso regionales, las propuestas de mejoras institucionales compartidas serán tareas de la agenda de los gobernadores.

“Es importante que los gobernadores regionales sean elegidos con alta participación electoral. La ley aprobada establece que serán elegidos los que alcancen la primera mayoría, siempre que tengan al menos el 40% de los sufragios válidamente emitidos”.


UNA AGENDA 2021 

Una de las críticas que se han formulado al diseño institucional aprobado en las leyes es que la autoridad de los Gobernadores será escasa, que los delegados presidenciales pueden amagar su peso político y amargarle la vida, que será poco más o menos que un mero presidente del Consejo Regional.

Pero, como describimos en la sección anterior el espacio de autonomía del nuevo sujeto político es amplio y creciente. La agenda de los y las gobernadores será muy amplia y sobrecargada. Una mirada sobre el año 2021 demostrará esta apreciación.

La generosidad de todos los actores, en especial del gobierno nacional con sus regiones, es parte de las necesarias políticas para salir de las sucesivas crisis que se han acumulado, especialmente en el último año. En ese mar proceloso surgirán los nuevos gobiernos regionales. De la capacidad que tengan de poner en marcha las “cuatro tablas” de la nueva agenda de descentralización dependerá el éxito de esta nueva misión histórica.


(*) Director Ejecutivo Fundación Chile Descentralizado. Este artículo in extenso se publicó en www.lamiradasemanal.cl

Te puede interesar