PASIÓN POR CREAR

Memoria 07 de julio de 2019 Por
Patricio Advis, a siete años de su muerte. Dice el poeta Rimbaud en el 1800… al final de su poema “Adiós”: “(…)Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas nostalgias se recogen – los celos por los mendigos, los bandidos, los amigos de la muerte, los retrasados de toda especie. – Condenados, ¡ Sí me vengara! Hay que ser absolutamente moderno. Nada de cánticos: mantener el paso ganado. ¡Dura noche! La sangre reseca humea sobre mi rostro, y no hay nada tras de mí, ¡solamente este horrible arbolito!... El combate espiritual es tan brutal como la batalla entre hombres; pero la visión de la justicia es placer de Dios solo. (…)”
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Esta fue la casa de un  “absolutamente” moderno,  en la punta de la flecha, vigilado por los poetas;  fue la filosofía de vida de un creador. Cuestión que  combinó en su constante asombro por las cosas, como lo declamó Guillermo Ross Murray en su adiós… “Patricio siempre tuvo por delante su ser infantil, por eso pudo hacer lo que hizo”….y todo lo hizo en un sólo lugar…Tarapacá. Un adelantado de las huestes históricas de los tarapaqueños, como en su desierto Conmovido (libro publicado en  por Advis en 2008)…siempre un paso adelante, y mientras más reflexionaba, más se adelantaba. Haciendo mérito al mandato de su maestro, el arquitecto Alberto Cruz Covarrubias: “Ser universal desde lo local”:

Al Arquitecto le interesa como  tarea la misión a lograr. Los datos y los medios, son dejados para la critica ética e histórica…pero la decisión existencial de hacer algo, es lo que lo impulsa, otorgando sentido a todo acontecimiento. Para el arquitecto, lo esencial, no son los hechos sino el acto que los crea; eso hace trascender la existencia. Vivir en el acto creativo, será el habitar poético, que permitió la  reflexión del arquitecto en estas tierras aparentemente desoladas…

El arquitecto estaba convencido que su obra era un pieza en la construcción de “algo más” (Heidegger 1992), aquel  asunto siempre le penaba;  tal empresa, que significaba hacer tal obra. Así lo relata  en el repicar las campanas de la iglesia de San Antonio de Matilla (Advis 1995), que  al cubrir con su sonido el cielo del desierto, lo que estaba aconteciendo allí, en ese Oasis, era la empresa del Rey de España, más allá de la “modernidad” que subsumió a Amerindia a partir de 1492, señalada en el  Encubrimiento del Otro (Dussel 1992);  El arquitecto está convencido que su obra trasciende por pequeña que sea, a través de la empresa que se da como tarea; “como el artesano que contribuyó, dentro de sus límites, con el mejor sillar que pudieron tallar sus manos, al cuerpo magnífico de una futura y esplendente catedral”, (Advis 2008).

Dicha actitud, de la tarea que  se hace para cumplir tal empresa, es lo que mantiene amarrado al arquitecto en su universalidad….para El arquitecto sin tal empresa o tarea no hay Obra, por lo tanto no es posible se dé el acto creativo. Profesor por qué he fallado…responde  El Arquitecto… “Es que Tú; no sentiste, lo que sintió el primer navío que surco el océano”….

De esta forma, Patricio, nunca traicionó el oficio, y así cada obra era emprendida como un  primer navío que surcaba la historia; su propia historia. En el verano de 1982, todos se dirigían por calle Ramírez a la Playa Cavancha, me detuve en el número que andaba buscando, golpeé la puerta del zaguán, y pregunté a quien abrió; me dijeron que aquí había un Arquitecto…Yo soy, dijo Advis… la casa describía el riguroso plan de la arquitectura salitrera, con todos sus ornamentos…su baranda, zaguán, pasillo, hall central, lucarna, patio, pérgola, y en rededor, los recintos privados de la casa.

Desde allí se sumaron 29 años de aprendizaje junto al maestro... ahora ante la vastedad futura nos toca seguir con el canto, para reencarnar tal  pasión en nuestras obras.

Avísale, Patricio.

RENE MANCILLA CAMPUZANO

ARQUITECTO

Iquique, 31 de Diciembre de 2011

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