TODO CHILE FESTEJA EL CENTENARIO DE VIOLETA PARRA

Cultura 04 de enero de 2018 Por Reinaldo Berríos
Uno de los pilares de la cultura chilena recibe homenajes en todo el país, en el centenario de su nacimiento.
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Violeta Parra, en “el mundo pintado de Cris”. - Trabajo realizado especialmente para la revista “tarapacá insitu” por la artista iquiqueña.

Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte.
Poesía, pintura, agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino.

NICANOR PARRA.

No puede ser sólo coincidencia que algunos de los más grandes artistas que ha tenido nuestro país hayan surgido en las regiones. Ocurrió con Pablo Neruda, con Gabriela Mistral, con Claudio Arrau y con Víctor Jara, entre muchos otros. Talentos en las más diversas áreas de las artes, con la impronta del barrio: modesto, precario y, muchas veces, miserable. El caso de Violeta Parra es, sin duda, emblemático: perdida en un callejón sin nombre en su natal San Carlos, lejos de la metrópoli, se las ingenió para doblarle la mano al destino y descollar como una figura señera en la historia del siglo 20. En esta entrevista con Cecilia García Huidobro, directora del Museo Violeta Parra, encontramos algunas respuestas a las interrogantes que siempre están presentes en torno a su vida.

¿Cómo se explica que una personalidad de su relevancia no haya tenido antes una institución, como este Museo, a la altura de su obra?

Fue una lucha muy grande; la familia, Isabel y Ángel, estuvieron por décadas tocando puertas sin resultados. Hasta que en el primer gobierno de Bachelet se tomó la decisión de hacer este museo; luego se construyó durante el gobierno de Piñera y se inauguró en el segundo gobierno de Bachelet. Fue bien transversal todo.

¿Con qué se encuentra la gente que viene al museo?

Un museo íntimo, pequeño y esa es la gracia, que no es inabarcable; un museo que contiene importante obra visual de Violeta Parra. Las dos obras más emblemáticas de ella están aquí. Hay mucha información, un auditórium; siempre hay actividades, talleres… y siempre están pasando cosas. La gente viene y viene cada vez más.

LUCIDEZ ABSOLUTA
Existe un cierto mito o creencia popular respecto a que ella no alcanzó a vislumbrar la dimensión de su obra. Que recién se le valoró después de su muerte. 

No. Yo creo que tuvo claridad meridiana de quien era y de lo que significaba lo que estaba haciendo. Y por eso, precisamente, no podía dejar de hacerlo. Yo creo que todos los genios tienen una lucidez absoluta respecto a su quehacer y creo que Violeta lo sabía muy bien. Si no, no se explica que haya entrado al Louvre con sus arpilleras debajo del brazo, con la seguridad de que le iban a decir que sí a su deseo de exponer allí.

Se sabe que Violeta le mostraba su trabajo a Nicanor y siempre le pedía su opinión. ¿Era por inseguridad o por complicidad?

Lo que ocurre es que tenía una complicidad impresionante con Nicanor. Y él con ella. Era una gran complicidad, cariño y respeto verdadero.

¿Y el país también le reconoció su talento?

El pueblo inmediatamente, porque hay un minuto en que las cosas no pasan por la institución, ni por la prensa, ni por el negocio. Cosas que van directo al corazón, y esa es la Violeta Parra. Ella fue reconocida por el pueblo inmediatamente, eso sin duda.

Pero la institucionalidad cultural no tuvo la misma sabiduría…

Si hubo algo, fue por ignorancia, no por mala intención. Hubo y hay mucha ignorancia de lo que son las raíces chilenas… Que alguien haya estado tan conectada con esas raíces y las haya puesto a circular y las haya activado como ella las activó… por eso es que tiene la importancia que tiene. Por esa conexión directa con las raíces. Pero, como lo hemos negado por tanto tiempo, y queríamos ser europeos, y después queríamos ser no sé qué… entonces ha costado que alguien que muestre este tesoro se reconozca.

El hecho de venir también de la periferia, de la región, de un pequeño pueblo…

Bueno, eso la enaltece aún más. Siendo mujer, siendo de un pueblo perdido en el mapa, siendo pobre… no teniendo estudios. Y ver cómo llegó donde llegó. Demuestra la fuerza impactante que tenía. Pero es por eso, porque ella sabía lo que estaba haciendo.

¿Qué deben hacer aquellos que apenas la conocen? Que han escuchado algunas canciones, en fin… Viene un año intenso.

Sí, creo que esta es una de las campañas más exitosas que se han hecho a nivel público. Este es un mandato presidencial de celebrar el centenario de Violeta Parra; nunca he visto una campaña con tanto éxito, porque donde uno mire están haciendo cosas respecto a Violeta Parra; muchas iniciativas comunitarias, individuales, a nivel escolar, de todo, de todo. Y muchísimo fuera de Chile. Tuvieron que pasar cien años para que realmente se aquilatara la dimensión que tuvo Violeta Parra: uno de los grandes pilares de la cultura chilena, sin duda.

Y ustedes, ¿también tienen mucho trabajo?

Sí, imagínate. Lo que pasa es que la Violeta hablaba de todo. Entonces un museo como este tiene que acoger muchas cosas; es un universo. No es una cosa que se reduce a mostrar la obra… y el libro y la fotografía. Es una excusa para meterse en la identidad chilena, en todas sus facetas.

¿Y, por último, estuvo o no en Iquique? Algunos no le perdonan que no haya estado.

Nooooo, sí estuvo. Estuvo en La Tirana y tengo ese dato súper cotejado. Ella hizo obras inspiradas en las fiestas religiosas. Ella no llegó a actuar en La Tirana, pero sí fue a recopilar, a escuchar… Lo que pasa es que hay mucho que investigar; no se ha sistematizado todavía, pero hay mucho que hacer. 

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