NUEVAS CARTOGRAFÍAS revelan tesoros paleontológicos de Tarapacá

Arquitectura y Patrimonio 06 de noviembre de 2020
A través de mapas digitales, accesibles para todo público, se podrá conocer la presencia de bienes paleontológicos, así como la ubicación espacial de unidades fosilíferas. Información es clave para su protección oportuna en la planificación de proyectos de inversión.
CMN Tarapacá Geovisor

Una serie de tesoros paleontológicos, que nos remontan a una región de hace 150 millones de años, contempla el catastro presentado hace algunos días denominado Cartografía de Potencialidad Paleontológica de Tarapacá. A través de este instrumento se pueden conocer los restos de Meghaterium medinae, hallados en sedimentos y rocas de hasta 5 millones de años, en plena Pampa del Tamarugal, así como huellas de dinosaurios (parabrontópudos y ornitópodos, herbívoros; y brontopudos y terópodos, carnívoros) de hace 150 a 100 millones de años atrás.

Estos son algunos de los ejemplos -dentro de la extensa riqueza fosilífera que ha podido ser detectada en nuestra región- y que hoy está disponible en esta cartografía, elaborada por el área de Patrimonio Natural y la oficina técnica regional de la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

La cartografía permite, mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la digitalización de la información en mapas, dar a conocer bajo una amplia escala la ubicación espacial de unidades geológicas fosilíferas (con antecedentes paleontológicos), susceptibles (sin antecedentes, pero con posibilidad de contener fósiles de acuerdo con su composición) y estéril (muy poco probable que alberguen restos fósiles). Todo ello, realizado en base a una acabada investigación bibliográfica y procesamiento de datos espaciales. A partir de este análisis, se logró determinar que existen 125 unidades geológicas fosilíferas, las que representan un 17,5% del área regional. 

El lanzamiento de la cartografía, realizada en el mes de septiembre, se suma a un instrumento similar que comprende la región de Arica y Parinacota, que se dio a conocer en agosto pasado. Esta relevante información, que puede ser utilizada para investigación científica, en la industria del turismo o por los desarrolladores de proyectos de inversión que deben ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), estará contenida en el portal web del CMN. La data es útil, además, para la generación de herramientas de planificación y gestión territorial, como los planes de desarrollo local y planes de manejo de Áreas Protegidas por el Estado.

El subsecretario del Patrimonio Cultural y presidente del CMN, Emilio de la Cerda, destacó la relevancia del proyecto: “El instrumento es de primera importancia para la gestión y protección de este patrimonio, particularmente dirigido a profesionales especialistas y formuladores de proyectos, pues contarán de manera rápida y accesible con información para abordar de manera eficiente -en términos de contenido- los informes paleontológicos que se requieran. Su uso ha permitido mejorar los tiempos de respuesta en la evaluación ambiental y pronunciamientos del CMN en proyectos que ingresan al SEIA y que tienen componente paleontológico”, expresó.

“La cartografía permite, mediante Sistemas de Información Geográfica y la digitalización de la información en mapas, dar a conocer bajo una amplia escala la ubicación espacial de unidades geológicas fosilíferas, susceptibles y estéril”.

El proyecto de cartografía de potencialidad paleontológica se inició el 2016 en las regiones de Atacama y Coquimbo, siguiendo con Maule, Ñuble, Biobío y Antofagasta. Con esta cuarta etapa, que involucra a las regiones de Arica y Parinacota y Tarapacá, se logra abarcar toda la zona norte del territorio nacional y se ha logrado estandarizar y presentar la entrega de información a través de un visor institucional, disponible en el Geoportal que está el sitio institucional del CMN: www.monumentos.gob.cl.

En tanto la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Laura Díaz, señaló que “este es un trabajo muy importante porque nos va a permitir avanzar en el ámbito de la prevención, es un gran aporte a la defensa del patrimonio de nuestra región. Existe información que desde ya puede ser consultada y eso es muy valioso, pues es un instrumento que ayudará a que minimicemos riesgos que muchas veces provocan pérdidas irrecuperables”.

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RIQUEZA DEL NORTE

La geóloga Maccarena Carrasco, una de las profesionales a cargo del proyecto, explica la riqueza paleontológica del Norte Grande. “Un fósil no es solamente un hueso de dinosaurio, sino también las huellas o “túneles” que cavan algunos organismos, entre muchas otras evidencias de vida en el pasado. Nuestro pasado paleontológico incluye especies como amonites (un cefalópodo), plesiosaurios e ictiosaurios (reptiles marinos), pelagornis (un ave enorme), megaterios, gonfoterios, gliptodóntidos (mamíferos), y muchas más. Es necesario poner en valor y dar a conocer toda nuestra riqueza, y lo mucho que sirve para poder entender la historia de nuestro país en tiempos geológicos pasados. Este es un trabajo pionero en el mundo, y con el propósito de completar todo el país”.

En el documento que se puede descargar del Geoportal, se señala que existen tres unidades geológicas presentes en el área: Estéril (potencial paleontológico bajo a nulo). Unidades que correspondan a cuerpos intrusivos y productos volcánicos de alta temperatura y energía, excepto ciertos tipos de ignimbritas. En caso de tener una unidad sedimentaria sin antecedentes bibliográficos de presencia de fósiles y que en terreno se haya constatado que no tiene fósiles ni características sedimentológicas propicias para tenerlos (p. ej.: flujo de detritos altamente energético de grandes bloques), podrá incluirse en esta categoría.

En segundo lugar, está la categoría de Susceptible (potencial paleontológico bajo a medio). Unidades sedimentarias y volcanosedimentarias con facies con posibilidad de contener fósiles, aun cuando carecen de antecedentes paleontológicos bibliográficos. Desde el punto de vista sedimentológico, se trata de facies que por el ambiente sedimentario que representan, podrían albergar restos paleontológicos. También se incluyen en esta categoría unidades geológicas que han sido cartografiadas con una escala de poco detalle y no permite localizar dónde se encuentran los niveles susceptibles y/o fosilíferos.

Y en tercer lugar destaca la categoría Fosilífera (potencial paleontológico medio a alto). Son aquellas unidades sedimentarias y volcanosedimentarias, en las cuales previamente se ha reportado su contenido fosilífero, tanto en la literatura (artículos y resúmenes científicos, SEIA, etc.) como durante la inspección visual en terreno.

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