Un noble que hizo su fortuna en la Pampa Salitrera de Tarapacá

Memoria 22 de febrero de 2021 Por Juan Vásquez Trigo (*)
La industrialización del desierto de Tarapacá guarda numerosas historias y personajes que vale la pena conocer. Robert Harvey, apodado el “Gringo Colorado” es uno de ellos. En 1875, en el entonces Iquique peruano, comenzó una serie de trabajos que le permitieron formar un tremendo imperio en obras e inversiones. Fue así como gracias a su esfuerzo, capacidad y conocimiento de la industria salitrera, este “Gringo Colorado”, se transformó en SIR, con una fortuna generada en la Pampa Salitrera de Tarapacá.
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Oficina “Ramírez”, diseñada por el destacado ingeniero Robert Harvey. Foto de Luis Boudat, 1899.

Robert Harvey Northey, hijo del sastre Samuel Harvey y su esposa Elizabeth Northey, nace en la parroquia de Saint Clement, Truro, cerca de Cornwall, el 2 de octubre de 1847. Sus méritos empresariales, industriales y como ciudadano británico, le llevan a ser nombrado Caballero de la Orden de San Juan de Jerusalén en 1901. Fue elegido miembro de la institución en 1883 y también fue miembro de la institución de ingenieros civiles, a la vez que logra incrementar sucesivamente sus ingresos y capital[1].

A los 14 años comienza a desempeñarse como aprendiz en la fundición de Francis Dingley, hasta 1872. Continúa en este rubro, trabajando como obrero calificado en la fundición de William Perran. Alrededor de 1867, obtuvo un puesto en esa fundición, donde trabaja como reparador de máquinas durante 3 años y como oficial de fundición durante uno.

Su llegada a Sudamérica se produce, precisamente por la experiencia y conocimientos obtenidos en las fundiciones. En 1872, se le comisiona para supervisar el traslado de una máquina de vapor a la mina de cobre la “Carmelita”, en Tocopilla. Aquí es contratado para trabajar en la sociedad “Lean, Jose and Co.”, cuyos dueños eran Samuel y John Joseph Lean, quienes se dedicaban a la minería y contaban, hacia 1859, con una fundición con 3 hornos y 1 máquina de torno. Harvey inicia sus labores especializadas con un contrato de tres años por £ 12 al mes en el primer año, el que asciende a £ 15 por mes por el tercero[2].

En 1875, Harvey, llamado el “Gringo Colorado”, se traslada a Iquique, donde es contratado para trabajar como ingeniero jefe en la oficina salitrera Rímac, con un salario de £ 40, donde al poco tiempo se le designa para supervisar la construcción de varias oficinas salitreras y su funcionamiento.

En 1876, Harvey ocupa el puesto de empleado en la recién creada Inspección de Salitreras, destinada a custodiar las oficinas fiscales y sus terrenos. Harvey adquiere allí conocimiento general acerca de tasación de terrenos salitrales y oficinas del fisco peruano y diversos aspectos del negocio del salitre entre privados y el Estado[3].

Tras la nacionalización de las salitreras por el Estado peruano, se convierte en ingeniero especializado, entregándole el importante cargo de Inspector General de la Provincia de Tarapacá, con la misión de tasar los yacimientos salitreros que debían expropiarse. Sus ingresos aumentaron a £ 1.500 mensuales[4].

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Fundición de William Perran, donde se desempeña como operador de máquinas, Robert Harvey. Foto: 1972, en web de Sander Arquitectos.

Durante la Guerra del Pacífico, Harvey fue capturado en la Batalla de Dolores por el ejército chileno y encarcelado en Iquique. Fueron sus conocimientos de la industria del nitrato, por las que el Estado chileno, le reconociera y mantuviese en el cargo anterior, hasta el 18 de julio de 1881. El 26 de junio de ese año, se había casado con María A. Godefroy Verdugo, nacida en Iquique en 1861, de 22 años, hija del empresario francés Emilio Godefroy y la limeña Gabriela Verdugo[5].

NORTH & HARVEY

En 1881, Harvey se asocia con John North, asumiendo como socio gerente de la firma North & Harvey. Por sus conocimientos y cargos ejercidos primero, para el Fisco peruano, luego para el chileno, en base a su posición y la información privilegiada a la que tuvo acceso, junto con North, adquirieron estacas salitreras, a precios muy inferiores a las tasaciones que el mismo Harvey había realizado.

En 1883, se ocupó de comprar maquinaria pesada: calderas, locomotoras, material rodante, bombas de presión, herramientas y solicita la construcción de una máquina chancadora en la fundición de El Morro, de J. T. North y sus socios Humprey & Dickinson en Iquique. Luego, el 15 de mayo de 1883, Harvey arriba a Iquique con varios obreros ingleses contratados para instalar la planta elaboradora, aunque la maquinaria pesada llega en diciembre, al cabo de un año, a la oficina “Ramírez” de la “Liverpool Nitrate Co.”.

En 1883, Harvey regresa a Gran Bretaña para fundar la “Liverpool Nitrate Company” y la “Colorado Nitrate Co.”. Además, Harvey funda la “San Pablo Nitrate Co.”, la “San Jorge Nitrate Co.” y la “San Donato Nitrate Co.”, en conjunto con otros inversionistas británicos, desempeñándose como Director en varias de esas empresas.

En este establecimiento, “Ramírez”, Cantón de Huara, se obtiene una producción de 6.000 toneladas de salitre/mes, pagando dividendos del 26% en 1885 y, dos años después el 20%. Harvey recibe el “Telford Premium” en 1882, por un artículo sobre la obtención de yodo, medalla con que se reconoce a destacados ingenieros civiles de Gran Bretaña.

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Caricatura por Spy publicada en Vanity Fair en 1885.

Fue un referente de los capitales británicos en Chile, al ser director de las importantes compañías “The Nitrates Railways Ltd.” y de “Antofagasta and Bolivia Railway Ltd.”. También fue presidente de la “Tarapacá Waterworks Co.”; primer Presidente del Club Inglés en Iquique, director de la empresa de gas, en la que estaba asociado con el Anglo South American Bank.

En 1883, decide volver a Cornualles, lo cual realiza en 1885, ya convertido en millonario, transformado en terrateniente en Cornualles y Devon. Compra la finca “Trenoweth” y numerosas propiedades, incluyendo su residencia en Londres en St. James Square Nº13. Invierte en la industria turística de Cornualles, formando una sociedad con el arquitecto de Silvanus Trevail y otros migrantes de retorno de Chile, George Hicks y John Jose.

Harvey se desempeñó como Alto Sheriff de Devon en 1897. Al año siguiente ocupa el mismo cargo en Cornwall, siendo magistrado en ambos condados. Fue postulado sin éxito como diputado por Truro y luego por Devonport (1892).

Por toda su trayectoria fue nombrado caballero en 1901. Al año siguiente ocupó la presidencia de la “Royal Institution of Cornwall, realizando también una amplia labor filantrópica[6].

Harvey fallece en Falmouth en 1930, a la edad de 82 años. Dejaba rastros importantes en Bolivia, Perú y Chile, lo mismo que en la sociedad de Cornwell, donde se reconocieron sus cualidades de ingeniero, constructor de oficinas salitreras, empresario que se torna millonario en base a las oportunidades que tuvo en Sudamérica, donde con inteligencia y capacidades técnicas, establece la base de su poder personal y familiar.

En 1885, Robert Harvey presenta un artículo en el Instituto de Ingenieros Civiles de Londres titulado “Maquinaria para la fabricación de nitrato de sodio en la fábrica de Ramírez, en el norte de Chile”.

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Retrato de Sir Robert Harvey (1847 - 1930), en Royal Cornwall Museum

Ex ingeniero de Cornualles, Harvey había sido Inspector de Minas en Perú antes de ser designado para el mismo cargo en Chile, lo que le permitió obtener información privilegiada que se materializaría en las especulaciones de John Thomas North sobre derechos mineros devaluados por la guerra. Ramírez es otro ejemplo de ello. “Oficina Ramírez”, anunció Harvey al Instituto de Ingenieros Civiles, “es el establecimiento más grande de su tipo en el mundo”.

No se refiere a la zona de los campos de salitre, aunque en efecto era expansiva, sino a la fábrica que ayuda a montar: en septiembre de 1882, el autor recibió instrucciones de los directores de Liverpool Nitrate Company, Limited, propietarios de 6 millas2 de salitre en el distrito de Ramírez, en la provincia de Tarapacá, para preparar planos y estimaciones para la construcción de una oficina capaz de producir de 6,000 a 6,500 toneladas de nitrato de soda por mes, siendo este total 1,000 toneladas más de lo que estaba en poder de la oficina más grande que existía en ese momento.

En enero de 1883, los planes y especificaciones se presentaron ante los directores y se aprobaron, y se instruye al autor para que encargara la maquinaria necesaria. Seis calderas de acero, de 30 pies de largo por 6 pies y 6 pulgadas, conductos dobles, con 6 tubos Galloway, construidas por los señores R. Daglish and Co., de St. Helen’s. Doce tanques de ebullición con tubos de condensación de acero, 90 tanques de cristalización, dos tanques de alimentación, un tanque de lavado de cinco compartimentos, así como 3 tanques circulares, de 25 pies de diámetro por 12 pies de alto, provienen de la obra de los Sres. Preston, Fawcett, and Co. Las locomotoras y el material rodante, con una longitud de 2 1/2 millas de ferrocarril portátil, así como dos motores semi-portátiles para los pozos, fueron fabricados por los Sres. John Fowler and Co. de Leeds, y los motores, bombas, máquinas herramientas, etc., por los Sres. Tangye Brothers.

Tres trituradoras fueron hechas por los señores North, Humphery y Dickinson, de la Fundición Tarapacá, Iquique[7].

Se trata de detalles de la industrialización del desierto. A excepción de las trituradoras, fabricadas en Iquique, toda la maquinaria fue importada de Gran Bretaña. El tráfico de nitratos se entrelaza con el tráfico de capital en su forma más material: las estructuras de producción industrial. Estas estructuras constituían un sistema, una importación simultánea. La multitud de tanques de metal en Ramírez, y en todas las oficinas de Atacama, se organizaron de acuerdo con el sistema Shanks, que lleva el nombre del titular de la patente, el inglés James Shanks. Su despliegue de los flujos gravitacionales de diferentes densidades líquidas para aumentar la eficiencia industrial de la fabricación de refrescos fue aplicado por un ingeniero de minas[8].

Robert Harvey, es un británico que llegó a Chile formando un tremendo imperio en obras e inversiones. Su inteligencia y capacidades técnicas garantizaron con creces, lo que fue la base de su poder personal y familiar, desarrollando paralelamente una gran labor filantrópica.

Fue así, como gracias a su esfuerzo, capacidad y conocimiento de la industria salitrera, El “Gringo Colorado”, Robert Harvey, se transforma en Sir y se empodera con una fortuna generada en esta Pampa Salitrera de Tarapacá.

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Casa de Robert Harvey en Trenowh. Foto: Royal Cornwall Museum


(*) Profesor e Historiador.

REFERENCIAS
 
[1] En: John Woodgate - Northern Mine Research Society.
[2] En web: The Cornish in Latin America.
[3] Oscar Bermúdez, 1963, P. 68.
[4] Actualizada y llevada a pesos chilenos, $ 1.500.000. Es decir, desde 1859, en que Harvey ganaba el equivalente a $ 12.000 al mes y que hacia 1876, se había incrementado en 125 veces el monto original.
[5] Marco Calle, 2013 y en web: The Cornish in Latin America.
[6] En web: The Cornish in Latin America.
[7] En web: The Cornish in Latin America.
[8] También en “Nitrate”, Xavier Ribas  P. 31.

 

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