SALAR DE LLAMARA es reconocido por Unesco como un PATRIMONIO GEOLÓGICO MUNDIAL

Arquitectura y Patrimonio 12 de diciembre de 2022
El humedal ubicado en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal fue incluido en el top 100 con otros dos sitios chilenos, Torres del Paine y los Geysers del Tatio, por su aporte a la ciencia. Los sitios de “Patrimonio Geológico Mundial”, fueron presentados a fines de octubre pasado en el Geoparque Mundial Unesco en Zumaia, España.
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El ranking geológico “Patrimonio Geológico Mundial” creado por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, UIGS y la UNESCO, presentó su ranking top 100, lista que considera a tres lugares chilenos. En la nómina se incluyó al Salar de Llamara, ubicado en la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal, en la comuna de Pozo Almonte. Este reconocimiento también lo obtuvo Torres del Paine -Región de Magallanes y la Antártica Chilena-, y los Geysers del Tatio, Región de Antofagasta.

El Salar de Llamara es el único salar de Tarapacá en el que actualmente quedan cuerpos de aguas superficiales, aparte de los que se encuentran en el sector altoandino. En sus puquios, o lagunas, se encuentra una alta cantidad de estromatolitos, estructuras que son consideradas la evidencia de vida más antigua que se conoce en la Tierra y que forman parte del registro fósil más importante de la existencia microbiológica. Actualmente, existen escasos lugares del planeta que tienen la presencia de estos microorganismos.

De esta forma, debido a su relevancia científica internacional y a su aporte al desarrollo de las ciencias geológicas, los organismos internaciones otorgaron el título de patrimonio geológico a esta área silvestre protegida administrada por CONAF. Natalia Ortega, directora regional de CONAF, indicó que “el Salar de Llamara es un importante sitio que nos ayuda a comprender y contar la historia evolutiva del planeta, además de entregarnos conocimiento científico sobre las formaciones microbianas que dieron origen a la Tierra. Con esta distinción internacional podemos reforzar la sensibilización para cuidar nuestro entorno y fomentar la investigación”.   

“Por su relevancia científica internacional y su aporte al desarrollo de las ciencias geológicas, los organismos internaciones otorgaron el título de patrimonio geológico a esta área silvestre protegida”.

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De las 181 postulaciones recibidas provenientes de 56 países para ser consideradas en este ranking, los 33 expertos internacionales reconocieron tres de las cuatro propuestas enviadas desde Chile. A nivel internacional también recayó esta distinción en el Gran Cañón de Estados Unidos, el glaciar Perito Moreno en Argentina y el bosque petrificado de la isla Lesbos en Grecia.

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El Salar de Llamara es una ventana en el tiempo, dice la científica Cristina Dorador. “Antiguas culturas habitaron estas tierras de sol, tamarugos y espejos de agua. Sus microorganismos son testigos del pasado y reflejan los cambios actuales y futuros, como un caleidoscopio de resistencia en el medio del desierto. Llamara ha sido propuesto como análogo a la Tierra primitiva. Los tapetes microbianos y sus transiciones metabólicas recapitulan lo que ocurrió durante el gran evento de oxigenación, es decir, cuando las cianobacterias comenzaron a producir oxígeno hace 2500 millones de años”.

Se trata, agrega, de un ecosistema único. “En el medio del Desierto el agua emerge como una oportunidad de vida acuática en condiciones salinas y extremas. Debido a procesos de disolución de materiales salinos se forman depresiones llamadas puquios que contienen agua. Distintos estudios muestran que en el salar hay una alta diversidad microbiana muy adaptada a la alta salinidad. Se han descrito comunidades de Bacteria, Archaea, microalgas (diatomeas), protistas, entre otras. Existe un reservorio de grupos nuevos aún no descritos”.

“En el medio del Desierto el agua emerge como una oportunidad de vida acuática en condiciones salinas y extremas”.

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Además, señala la científica, “se han descrito distintos metabolismos microbianos desde este salar (fotosíntesis oxigénica y anoxigénica, metanogénesis, entre otras), incluso algunos muy inusuales como la oxidación de monóxido de carbono, lo cual ha sido de gran interés para la Astrobiología”.

En la cuenca del Salar de Llamara también se encuentran remanentes de bosques originales de Tamarugo, un árbol nativo del desierto que estuvo a punto de extinguirse por su uso como leña en la minería del siglo XIX y durante la época salitrera. “En los 60 se realizaron plantaciones de tamarugos y algarrobos para producir alimento para animales. Se plantaron más de 13 mil hectáreas en distintas áreas. El año 1987 se creó la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal y el 2013 se anexó el Salar. Desde hace más de 10 años se extrae agua del salar para fines mineros lo cual ha ocasionado deterioro ambiental poniendo en riesgo a los puquios y su vida microbiana. A pesar de ello, la justicia señaló que no existía evidencia de daño grave e inminente”.


¿Qué son los estromatolitos?

La larga historia de nuestro planeta comenzó hace 4.500 millones de años, pero tuvieron que pasar 600 millones de años para que se formara una débil atmósfera de amoniaco, hidrógeno, metano y agua, y algunas islas volcánicas bañadas por inmensos mares. Fue en estas incipientes playas que nacieron los estromatolitos, extrañas formas parecidas a rocas, pero en realidad formadas por un conjunto de microorganismos que cambiaron la historia de la Tierra para siempre.

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Los estromatolitos son asociaciones de algas y bacterias que crecen en capas, atrapando sales del medio acuático que los rodea. Parecen rocas cubiertas con un fino tapiz de microorganismos ya que en la parte superior de un estromatolito hay cianobacterias, una de las formas de vida más resistentes que se conocen y que son capaces de generar fotosíntesis. Estos organismos contribuyen muy positivamente a generar oxígeno, reciclar nutrientes y captar carbono y nitrógeno atmosférico al agua.

Gracias a la acción de estos estromatolitos, hace 3.600 millones de años comenzó a proliferar la vida en la Tierra. Así, fueron las responsables principales de cambiar la composición de la atmósfera y los océanos en el tiempo geológico, para dar paso a la evolución de las diversas formas de vida que conocemos en el presente. Ningún evento ha sido más importante para la historia de la vida en el planeta. Lo primero que hizo el oxígeno fue darle al planeta un escudo protector vital. A medida que el oxígeno ascendía a través de la atmósfera hacia la estratosfera, formaba una capa: la capa de ozono.

Si bien en el pasado los estromatolitos fueron abundantes, y destacan por haber vivido en todas y cada una de las eras geológicas de la Tierra, hoy sólo están vivos en 12 lugares del mundo, 5 de los cuales están en Chile; uno en el Salar de Llamara en la región de Tarapacá y los cuatro restantes en la Región de Magallanes como en el Parque de los Estromatolitos en Porvenir, Tierra del Fuego.

Información de Angel Fondón, de la revista Austerra Society.

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