PRESENCIA FRANCISCANA EN LAS POBLACIONES DE IQUIQUE (1957-1971)

Memoria 01 de junio de 2021 Por Aníbal Valenzuela Sepúlveda (*)
El legado franciscano se mantiene hasta nuestros días en Iquique. Son muchos los/as pobladores/as que nunca olvidaron a estos hombres venidos de tan lejos y que vistiendo el hábito de San Francisco hicieron presencia en estas áridas tierras, ayudándolos a construir sus casas y también la de Dios, incentivando la organización, celebrando sus matrimonios y bautizos, y haciéndose parte en todas sus luchas por alcanzar una vida mejor.
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Convento San Francisco de Iquique, padres franciscanos belgas, 1945

En noviembre de 1898[1], llegaron a Iquique los religiosos franciscanos descalzos de Lima, invitados por el Vicario Apostólico de Tarapacá de la época Monseñor Guillermo Juan Carter, Vicario Apostólico de Tarapacá para realizar una misión. Uno de los frutos de esta misión fue que el 8 de enero de 1899 en el Templo del Sagrado Corazón de Jesús (Don Bosco), se procede a la fundación de la Venerable Orden Tercera (VOT)[2]. Como la Iglesia salesiana se hizo estrecha para contener a la gran concurrencia de personas que iban a escuchar a los misioneros, los hermanos terciarios se dan a la tarea de buscar un lugar para construir un templo y un convento con el compromiso que estos fueran atendidos por los padres franciscanos.

El 2 de abril de 1899 el hermano terciario Agustín Orriols oficializa el ofrecimiento de donar los terrenos ubicados en calle Almirante Latorre con calle 21 de Mayo.  El 7 de mayo se organiza una “comisión de fabrica” y se procede a bendecir y colocar la primera piedra [3]. El año 1904 y después de cinco años de trabajo se inaugura el templo, el cual fue dedicado a San Antonio de Padua y el convento dedicado a San Francisco de Asís. Sin embargo, no será hasta el 24 de noviembre 1908 que se establecerán de manera permanente los padres franciscanos provenientes de la Provincia San José de Bélgica. De aquí en adelante desplegarán una importante labor en la administración de los sacramentos, la asistencia a los enfermos en el Hospital de Beneficencia y las misiones en varios pueblos del interior y oficinas salitreras.

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Padre Leonardo Braeken con la comunidad cristiana de Caupolicán, 1967

BANDERAS NEGRAS

El año 1957, comienza a escribirse un nuevo capítulo en la historia de Iquique y de los padres franciscanos. Ese año se vive la crisis de las banderas negras, se cierran algunas salitreras y la ciudad recibe a cientos de familias que bajan de la pampa en busca de una nueva vida. Esta situación, más el encarecimiento del alquiler y la nula política habitacional, dará origen a la entrega de terrenos por parte de la Municipalidad y a la posterior “toma de terrenos”. 

Desde el 14 de junio de ese año un gran contingente de familias ocupó los arenales ubicados al sur oriente de la ciudad, específicamente entre las calles José Joaquín Pérez y Libertad. El diario El Tarapacá del 17 de junio de 1957 recoge así este acontecimiento: “240 familias invadieron sitios para construir una población”, catalogándola como la “más grande población callampa que se levantará en la ciudad”. De esta manera nace la población Caupolicán. 

Estas noticias llegaron rápidamente al convento franciscano y es el P. Bertuin Van Asten (holandés) el que se da a la tarea de recorrer las calles de la nueva población y visitar a las familias, dándose cuenta inmediatamente de la precariedad en la que estas viven. Se inicia así la primera misión urbana en las nuevas poblaciones marginales de Iquique. Durante los años 1957 y 1959 el P. Bertuin consigue el frontis de la casa de doña Isaura Pérez para realizar las primeras celebraciones litúrgicas.

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Jóvenes voluntarios, organizados por el padre Hugo Van Pottelberghe, colaborando en la construcción de las casas en población Nueva Victoria. Diario La Estrella de Iquique, 7 enero 1967, Pág. Nº 3

COMUNIDAD

El 20 de noviembre de 1960 a través de la elección de una directiva se formaliza la comunidad cristiana de Caupolicán[4], integrada por laicos y laicas, en su mayoría llegados de la pampa. Uno de los primeros objetivos de la comunidad fue habilitar la primera capilla (templo), la que fue bendecida un año después por Mons. Pedro Aguilera N., en presencia del intendente Esteban Sacco P. y un gran grupo de pobladores. Desde el año 1957 los padres franciscanos estarán presentes en todas poblaciones que van surgiendo en la parte suroriente de la ciudad: Caupolicán, O´Higgins, Nueva Victoria, Villa Soria, Aeropuerto, entre otras. 

En el caso de la población Nueva Victoria fue el padre Hugo Van Pottelberghe quien desde el año 1965 ayudó a formar la comunidad cristiana y a conseguir un terreno para levantar su primera capilla. Él se destacó por ser un gran articulador del voluntariado, los pobladores lo recuerdan llegando con grupos de jóvenes a colaborar en la construcción de sus “ranchitos”. También contribuyó a la formación de la “Unión Cristiana”, una red de comunidades cristianas de base de varios barrios populares del sector (Braeken, 2018).

Durante toda la década de los años 60 y comienzo de los 70, los padres franciscanos irán desarrollando una labor misionera integral, compatibilizando los ámbitos sacramentales (celebración de misas, bautizos, etc.) con el solidario. Se despliegan por las poblaciones para celebrar misas de campaña en las fechas del calendario litúrgico más importantes: Semana Santa, Navidad, fiestas de la Virgen, entre otras; y organizan los grupos de “ayuda fraterna”, dividiendo el territorio parroquial en 20 sectores, haciendo llegar a las familias de cada sector la mercadería enviada por Caritas Chile[5].

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Padres Franciscanos participando en la celebración del 50º aniversario de la comunidad Cristo Rey de la población Caupolicán, 2010. 

En este tiempo se desarrolla en Roma el Concilio Ecuménico Vaticano II (1959-1965), y sus aires renovadores se hacen sentir en Iquique. Son los padres franciscanos y padres oblatos quienes fueron a la vanguardia de los cambios: nuevos modos de evangelizar (es el pastor quien va en busca de sus ovejas), nuevos métodos catequéticos (preparación para el bautismo en las casas), un mayor protagonismo del laicado (consejos pastorales y comunidades cristianas de base), etc.

En las Crónicas del Convento San Francisco, encontramos un interesante resumen de la presencia y labor de los padres franciscanos en las poblaciones y a cuantas familias alcanzaba este servicio (1971):

·         La parroquia-sede (San Francisco) con alrededor de 2.100 familias que son las mejores atendidas

·         Sector Caupolicán: la Capilla se inauguró al comenzar el Mes de María (diciembre 1970), tiene misa dominical y reuniones de formación. Son unas 845 familias. 

·         Sector Nueva Victoria: tiene buenos dirigentes… tiene su misa dominical el sábado en la noche. Abarca 5 poblaciones, a saber, Nueva Victoria, Simpson, Baquedano, Endesa y Carampangue, formando unas 800 familias.

·         Sector Población O´Higgins: tiene poca atención religiosa. Últimamente coopera con nosotros un padre Oblato, Roberto Quevillón, en este sector. Suma unas 900 familias.

·         Sector Villa Soria: está en construcción una casa-capilla. La atención pastoral es prácticamente nula. Abarca 700 familias y sigue extendiéndose como prolongación del sector O´Higgins.

·         Sector Playa Brava: este sector, el más apartado de la parroquia (pero más cerca de la gruta de Lourdes de Cavancha) tiene buenas posibilidades de convertirse en parroquia en el futuro. Viven unas 2.000 familias en casas mejor acomodadas. En este año se dio inicio a las Comisiones para iniciar pronto la Construcción del templo y casa parroquial. La fundación depende todavía de la Parroquia San Antonio. 

·         Así se llega a un total de más o menos 7.350 familias en la parroquia. Con un promedio de 5 personas por familia estaríamos hablando de alrededor de unas 36.750 personas (Braeken, 2018).

Con todo, el legado franciscano se mantiene hasta nuestros días, son muchos los/as pobladores/as que nunca olvidaron a estos hombres venidos de tan lejos y que vistiendo el hábito de San Francisco hicieron presencia en estas áridas tierras, ayudándolos a construir sus casas y también la de Dios, incentivando la organización, celebrando sus matrimonios y bautizos, y haciéndose parte en todas sus luchas por alcanzar una vida mejor. 

(*) Sociólogo


REFERENCIAS
 
[1]  Fray Juan Rovegno, ofm. “Misiones Franciscanas a fines del Siglo XIX y comienzo del Siglo XX en Tarapacá Chile”, Santiago, 2020.
[2]  San Francisco de Asís (1182-1226) fundó tres órdenes religiosas: Orden de Frailes Menores (religiosos y sacerdotes), Hermanas Contemplativas (Clarisas) y Orden Franciscana Seglar (integrada por laico/as y conocida en los inicios con el nombre de Venerable Orden Tercera-VOT). Los hermanos/as de esta última Orden son conocidos también como “terciarios”.
[3]   Certificado Vicariato Apostólico de Tarapacá, 29 de agosto de 1911.  
[4]   Desde el año 1967, Comunidad Cristo Rey. 
[5]   Desde el año 1957 comienza a funcionar en todo Chile. 

 

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