Chile y su legado fósil marino: huellas del pasado que revelan la historia de nuestros océanos, desafíos de conservación y últimos descubrimientos

Chile es un país excepcionalmente rico en fósiles marinos, testigos de un pasado en el que gran parte de su actual territorio estuvo cubierto por océanos. A lo largo y ancho del territorio nacional, estos vestigios revelan la evolución de los ecosistemas marinos y aportan claves fundamentales para comprender la evolución de la vida en el planeta y los efectos del cambio climático. Sin embargo, su estudio y conservación enfrentan grandes desafíos. En este reportaje, exploramos la historia geológica de Chile, los hallazgos más recientes y el rol clave de la paleontología en la protección de este invaluable patrimonio.

Ciencia y Medio Ambiente06/05/2025 Tamara Núñez (*)
Amonites 1
El registro fósil marino es una herramienta clave para comprender la historia geológica de la Tierra.

De seguro, en más de alguna ocasión, al recorrer las zonas cordilleranas de Chile, el Desierto de Atacama, los valles centrales, las pampas patagónicas o incluso la costa, te has encontrado con extrañas rocas que llaman la atención por su particular forma. Si has investigado, sabrás que te encontraste cara a cara con un fósil marino.

La verdad esto no es un hecho aislado, ya que, a pesar de su gran extensión y diversidad de ecosistemas, podemos encontrar fósiles marinos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, incluso en aquellas zonas que se encuentran bastante alejadas de la costa, en las que no se espera encontrar vestigios de vida marina.

Chile posee una compleja historia geológica, que ha permitido la conservación de una gran abundancia de fósiles de distintas épocas y formas. Entre ellos, destacan los marinos, que se encuentran en gran abundancia en el país. 

Lo cierto es que Chile posee una compleja historia geológica, que ha permitido la conservación de una gran abundancia de fósiles de distintas épocas y formas. Entre ellos, destacan los marinos, que se encuentran en gran abundancia en el país porque, durante millones de años, grandes porciones del territorio que hoy conforman Chile estuvieron sumergidas bajo el mar, favoreciendo la acumulación y preservación de estos organismos marinos.

BAJO EL AGUA

Como explica Rodrigo Otero, paleontólogo del Proyecto Registro Fósil y Evolución de Vertebrados de la Universidad de Chile: “Si uno ve la historia geológica del actual territorio chileno, durante el Jurásico, hace 201 a 145 millones de años, e incluso antes, una gran parte de nuestro territorio estuvo bajo el agua. Pero después de la era de los dinosaurios, las cuencas marinas empezaron a retroceder y quedaron múltiples fósiles marinos. Esa es la razón básica, muy simplificada, de por qué hay tanta abundancia de fósiles marinos en Chile”.

En aquel entonces, la Cordillera de los Andes aún no existía. Sin embargo, desde el fondo marino emergía una cadena de volcanes en la actual Cordillera de la Costa.

En aquel entonces, la Cordillera de los Andes aún no existía. Sin embargo, desde el fondo marino emergía una cadena de volcanes en la actual Cordillera de la Costa. Hacia el occidente, se extendía un océano abierto, mientras que al oriente se encontraba un mar menos profundo, cuyas costas alcanzaban lo que hoy es territorio argentino.

Este mar, de aguas cálidas y poco profundas, albergaba una biodiversidad asombrosa. Entre sus principales depredadores se encontraban reptiles marinos como los metriorrínquidos —parientes de los cocodrilos—, los ictiosaurios y los plesiosaurios. También habitaban allí grandes poblaciones de peces picnodontes e invertebrados como amonites, bivalvos y corales.

CRETÁCICO

Hace aproximadamente 130 millones de años, durante el Cretácico Inferior, la separación de Gondwana y la apertura del océano Atlántico marcaron un punto de inflexión. A medida que las placas tectónicas de América y África se apartaban, la subducción en el borde occidental de Gondwana —lo que hoy es Chile— se intensificó. Este proceso deformó y engrosó la corteza continental, provocando el retroceso del mar y el posterior levantamiento del fondo marino. Con ello, surgió una nueva cordillera más al este, cercana a la ubicación de los actuales Andes.

La intensa actividad tectónica ha favorecido el levantamiento de capas de roca que alguna vez estuvieron en el fondo del océano, dejando al descubierto fósiles que de otro modo permanecerían ocultos.

El ascenso de estas rocas y su posterior erosión hicieron que los fósiles marinos quedaran expuestos en la superficie, donde, en muchas regiones del país, especialmente en el norte y en la Cordillera de la Costa, las condiciones climáticas han favorecido una notable conservación de los restos hasta nuestros días. Asimismo, la intensa actividad tectónica ha favorecido el levantamiento de capas de roca que alguna vez estuvieron en el fondo del océano, dejando al descubierto fósiles que de otro modo permanecerían ocultos.

amonites 2Chile es una fuente de información única y así lo está mostrando el registro fósil hasta ahora.

“Chile es un país geológicamente muy loco, tiene una dinámica altísima en cuanto al movimiento de las rocas. En Chile todo se mueve. Y así como todo se mueve, todo se deforma también. Por ejemplo, nosotros tenemos fósiles en la cordillera de los Andes. Tú vas a la zona del Maipo y te encuentras con fósiles marinos a 3000 metros de altura, 2500 metros de altura. Fósiles que se depositaron en un fondo marino a unos 500 metros de profundidad, es decir, que han subido 3 km por lo menos desde el lugar topográfico donde se depositaron en un principio. Y en ese contexto es donde nosotros también encontramos cosas que son bastante poco intuitivas para la mayoría de las personas. Generalmente uno no espera encontrar en la cordillera formas marinas y eso es una cosa que de alguna manera te choca de entrada”, puntualiza Otero, quien también es investigador asociado del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama.

PAÍS FOSILÍFERO

Por su parte, Jaime Villafaña Navea, Doctor en Ciencias Naturales, paleontólogo y académico de la Facultad de Ciencias de Universidad Católica de la Santísima Concepción, agrega: “Chile es un país muy fosilífero y hay una gran diversidad de fósiles de los últimos 540 millones. Por ejemplo, el Neógeno es uno de los periodos que ha sido investigado, esto es por la alta disponibilidad de restos fósiles en las localidades. En el norte de nuestro pais, los restos de este periodo de tiempo se encuentran cercanos a la costa, lo que ayuda a un fácil accesos a ellos".

amonites 3Este mar, de aguas cálidas y poco profundas, habitaban invertebrados como amonites, bivalvos y corales.

Gracias a estos factores, el país se ha convertido en un lugar único para estudiar la evolución de los ecosistemas marinos. Su registro fósil abarca desde períodos geológicos muy antiguos hasta tiempos más recientes, proporcionando una ventana excepcional de biodiversidad marina a lo largo de la historia de nuestro planeta.

“Chile tiene dos ventajas únicas respecto al resto del mundo. Tenemos rocas que van desde 250 millones de años de forma relativamente continua hasta que se extinguen los dinosaurios. Además, tenemos un muestreo latitudinal amplio, ya que Chile es muy largo. Eso nos da un mapa de posible estudio muy amplio que probablemente en ninguna parte del mundo ocurre, y como laboratorio natural tiene condiciones únicas. En ese mismo contexto, si uno ve la configuración de los continentes antiguos, por ejemplo, lo que fue Gondwana durante el Jurásico, el territorio actual de Chile representa gran parte de la costa suroccidental de este antiguo continente. Chile en ese sentido es una fuente de información única y así lo está mostrando el registro fósil hasta ahora”, agrega el investigador de la Universidad de Chile.

(*) Este artículo in extenso puede ser visto en www.laderasur.cl


Una ventana al pasado y al futuro


El registro fósil marino es una herramienta clave para comprender la historia geológica de la Tierra y la evolución de las diferentes especies que hoy habitan en nuestro planeta. Como puntualiza Rodrigo Otero: “Los fósiles nos dicen literalmente que habitamos en otro planeta. En múltiples sentidos. Habitamos en un planeta cuya geografía era diferente, cuyo nivel del mar era diferente, cuya diversidad marina era muy distinta. Entonces son verdaderas piezas de un rompecabezas antiguo que vamos palmando poco a poco. Son vistazos a un pasado remoto que es bastante insospechado considerando las actuales condiciones de nuestro país”.

Los fósiles marinos permiten reconstruir antiguos ecosistemas y rastrear cómo han cambiado a lo largo del tiempo. A partir de estos restos, los científicos han podido identificar la aparición y extinción de especies, entender las adaptaciones evolutivas de los organismos y estudiar la dinámica de los océanos en distintas eras geológicas.

amonites 4Los ammonoideos, o más conocidos como amonites, ​ son una subclase de moluscos cefalópodos extintos.

El doctor Villafaña, quien además es investigador asociado del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (CEAZA), indica: “Los fósiles nos pueden decir un montón de cosas. Nos pueden contar la historia pasada de nuestro planeta, nos pueden contar cómo eran los ambientes en el pasado, qué tipo de organismos vivían en nuestro territorio. Además, nos muestran cómo los organismos han ido sobreviviendo a través del tiempo en base a todos estos cambios climáticos, geográficos, tectónicos. Eso es super interesante porque el registro fósil nos permite reconstruir cómo eran las condiciones del pasado y cómo los organismos vivieron en esas condiciones. Por ejemplo, hay especies de tiburones y rayas que hace 5 millones ya estaban presentes en nuestro planeta, de los cuales algunos se han extinto y otros han sobrevivido. Por ejemplo, el tiburón blanco está presente en nuestro planeta hace 5 millones de años y ha sobrevivido todos los cambios climáticos".

Te puede interesar
Mesa de trabajo 1Marcela

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Marcela Tapia, "Para estudiar migración, primero se deben estudiar las fronteras”

Ciencia y Medio Ambiente17/12/2025

Las fronteras y toda la movilidad humana en torno a éstas han sido por años el motivo de estudio de Marcela Tapia Ladino, doctora e investigadora, actualmente en la sede de Iquique de la Universidad de Tarapacá, UTA. Integró por varios años el Instituto de Estudios Internacionales, INTE, de la UNAP, como directora del Doctorado en Estudios Transfronterizos del mismo instituto, donde fue fuente de consultas en todo lo relacionado a la migración.

Mesa de trabajo 1Lia

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Lía Ramírez, "Hacer Ciencia desde las regiones extremas”

Ciencia y Medio Ambiente08/12/2025

El desierto y la Antártica pueden parecer opuestos, pero para la científica iquiqueña, doctora en Ciencias Biológicas, mención en Microbiología, ambos territorios comparten una misma esencia: la resistencia. Desde los microorganismos que sobreviven a condiciones extremas hasta las mujeres que abren camino en espacios académicos, su historia combina investigación, arraigo y una mirada crítica sobre cómo se construye la ciencia desde contextos adversos.

chilenito-amarillo-gaston-carvallo-1080

Cactus chilenito: el tesoro evolutivo de roqueríos costeros al borde de la extinción

Ciencia y Medio Ambiente23/11/2025

Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), publicado en la revista científica Plant Diversity, develó el origen evolutivo de esta planta y su estrategia reproductiva de imitar las flores de otra especie, atrayendo polinizadores más eficientes. El cactus endémico, en peligro crítico de extinción según criterios de la UICN, se enfrenta a grandes amenazas como la destrucción del hábitat por cambio en el uso del suelo como lo que ocurre con la expansión inmobiliaria. Por esta razón, investigadores promueven la urgente conservación de esta especie y los procesos que ocurren en este ecosistema litoral.

Mesa de trabajo 1

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gabriela Aguirre, el mar como vocación desde niña

Ciencia y Medio Ambiente23/11/2025

Iquiqueña neta, bióloga marina y doctora en Gestión y Conservación del Mar por la Universidad de Cádiz, ha dedicado su carrera a estudiar los efectos de los contaminantes que se filtran en el aire, el agua y los cuerpos. Desde su laboratorio en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNAP, lidera estudios sobre microplásticos y contaminantes emergentes, haciendo visible lo que el océano en Tarapacá advierte de manera urgente.

Bofedales 3-1080

Tres ocasiones en que hemos hecho naturaleza en el desierto (y cómo todos hemos ganado con ello)

Magdalena García y Soledad González
Ciencia y Medio Ambiente08/11/2025

Los seres humanos también podemos crear naturaleza. Suena extraño, más aún, tratándose del desierto, pero es cierto: podemos “sembrar” agua, restaurar bofedales y propagar especies. No estamos condenados a ser esa plaga que arrasa en nombre del progreso. También tenemos la capacidad de generar vida y equilibrio. En este artículo te contamos sobre tres ocasiones en las que, lejos de limitarnos a observar, hemos impulsado círculos virtuosos que han beneficiado a personas, animales y plantas por igual. Y lo hemos hecho de forma planificada, incluso artificial… porque artificial no siempre significa antinatural.

Lo más visto
Mesa de trabajo 1Lia

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Lía Ramírez, "Hacer Ciencia desde las regiones extremas”

Ciencia y Medio Ambiente08/12/2025

El desierto y la Antártica pueden parecer opuestos, pero para la científica iquiqueña, doctora en Ciencias Biológicas, mención en Microbiología, ambos territorios comparten una misma esencia: la resistencia. Desde los microorganismos que sobreviven a condiciones extremas hasta las mujeres que abren camino en espacios académicos, su historia combina investigación, arraigo y una mirada crítica sobre cómo se construye la ciencia desde contextos adversos.

Mesa de trabajo 1Marcela

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Marcela Tapia, "Para estudiar migración, primero se deben estudiar las fronteras”

Ciencia y Medio Ambiente17/12/2025

Las fronteras y toda la movilidad humana en torno a éstas han sido por años el motivo de estudio de Marcela Tapia Ladino, doctora e investigadora, actualmente en la sede de Iquique de la Universidad de Tarapacá, UTA. Integró por varios años el Instituto de Estudios Internacionales, INTE, de la UNAP, como directora del Doctorado en Estudios Transfronterizos del mismo instituto, donde fue fuente de consultas en todo lo relacionado a la migración.