
Chile y su legado fósil marino: huellas del pasado que revelan la historia de nuestros océanos, desafíos de conservación y últimos descubrimientos

De seguro, en más de alguna ocasión, al recorrer las zonas cordilleranas de Chile, el Desierto de Atacama, los valles centrales, las pampas patagónicas o incluso la costa, te has encontrado con extrañas rocas que llaman la atención por su particular forma. Si has investigado, sabrás que te encontraste cara a cara con un fósil marino.
La verdad esto no es un hecho aislado, ya que, a pesar de su gran extensión y diversidad de ecosistemas, podemos encontrar fósiles marinos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, incluso en aquellas zonas que se encuentran bastante alejadas de la costa, en las que no se espera encontrar vestigios de vida marina.
Chile posee una compleja historia geológica, que ha permitido la conservación de una gran abundancia de fósiles de distintas épocas y formas. Entre ellos, destacan los marinos, que se encuentran en gran abundancia en el país.
Lo cierto es que Chile posee una compleja historia geológica, que ha permitido la conservación de una gran abundancia de fósiles de distintas épocas y formas. Entre ellos, destacan los marinos, que se encuentran en gran abundancia en el país porque, durante millones de años, grandes porciones del territorio que hoy conforman Chile estuvieron sumergidas bajo el mar, favoreciendo la acumulación y preservación de estos organismos marinos.
BAJO EL AGUA
Como explica Rodrigo Otero, paleontólogo del Proyecto Registro Fósil y Evolución de Vertebrados de la Universidad de Chile: “Si uno ve la historia geológica del actual territorio chileno, durante el Jurásico, hace 201 a 145 millones de años, e incluso antes, una gran parte de nuestro territorio estuvo bajo el agua. Pero después de la era de los dinosaurios, las cuencas marinas empezaron a retroceder y quedaron múltiples fósiles marinos. Esa es la razón básica, muy simplificada, de por qué hay tanta abundancia de fósiles marinos en Chile”.
En aquel entonces, la Cordillera de los Andes aún no existía. Sin embargo, desde el fondo marino emergía una cadena de volcanes en la actual Cordillera de la Costa.
En aquel entonces, la Cordillera de los Andes aún no existía. Sin embargo, desde el fondo marino emergía una cadena de volcanes en la actual Cordillera de la Costa. Hacia el occidente, se extendía un océano abierto, mientras que al oriente se encontraba un mar menos profundo, cuyas costas alcanzaban lo que hoy es territorio argentino.
Este mar, de aguas cálidas y poco profundas, albergaba una biodiversidad asombrosa. Entre sus principales depredadores se encontraban reptiles marinos como los metriorrínquidos —parientes de los cocodrilos—, los ictiosaurios y los plesiosaurios. También habitaban allí grandes poblaciones de peces picnodontes e invertebrados como amonites, bivalvos y corales.
CRETÁCICO
Hace aproximadamente 130 millones de años, durante el Cretácico Inferior, la separación de Gondwana y la apertura del océano Atlántico marcaron un punto de inflexión. A medida que las placas tectónicas de América y África se apartaban, la subducción en el borde occidental de Gondwana —lo que hoy es Chile— se intensificó. Este proceso deformó y engrosó la corteza continental, provocando el retroceso del mar y el posterior levantamiento del fondo marino. Con ello, surgió una nueva cordillera más al este, cercana a la ubicación de los actuales Andes.
La intensa actividad tectónica ha favorecido el levantamiento de capas de roca que alguna vez estuvieron en el fondo del océano, dejando al descubierto fósiles que de otro modo permanecerían ocultos.
El ascenso de estas rocas y su posterior erosión hicieron que los fósiles marinos quedaran expuestos en la superficie, donde, en muchas regiones del país, especialmente en el norte y en la Cordillera de la Costa, las condiciones climáticas han favorecido una notable conservación de los restos hasta nuestros días. Asimismo, la intensa actividad tectónica ha favorecido el levantamiento de capas de roca que alguna vez estuvieron en el fondo del océano, dejando al descubierto fósiles que de otro modo permanecerían ocultos.
Chile es una fuente de información única y así lo está mostrando el registro fósil hasta ahora.
“Chile es un país geológicamente muy loco, tiene una dinámica altísima en cuanto al movimiento de las rocas. En Chile todo se mueve. Y así como todo se mueve, todo se deforma también. Por ejemplo, nosotros tenemos fósiles en la cordillera de los Andes. Tú vas a la zona del Maipo y te encuentras con fósiles marinos a 3000 metros de altura, 2500 metros de altura. Fósiles que se depositaron en un fondo marino a unos 500 metros de profundidad, es decir, que han subido 3 km por lo menos desde el lugar topográfico donde se depositaron en un principio. Y en ese contexto es donde nosotros también encontramos cosas que son bastante poco intuitivas para la mayoría de las personas. Generalmente uno no espera encontrar en la cordillera formas marinas y eso es una cosa que de alguna manera te choca de entrada”, puntualiza Otero, quien también es investigador asociado del Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama.
PAÍS FOSILÍFERO
Por su parte, Jaime Villafaña Navea, Doctor en Ciencias Naturales, paleontólogo y académico de la Facultad de Ciencias de Universidad Católica de la Santísima Concepción, agrega: “Chile es un país muy fosilífero y hay una gran diversidad de fósiles de los últimos 540 millones. Por ejemplo, el Neógeno es uno de los periodos que ha sido investigado, esto es por la alta disponibilidad de restos fósiles en las localidades. En el norte de nuestro pais, los restos de este periodo de tiempo se encuentran cercanos a la costa, lo que ayuda a un fácil accesos a ellos".
Este mar, de aguas cálidas y poco profundas, habitaban invertebrados como amonites, bivalvos y corales.
Gracias a estos factores, el país se ha convertido en un lugar único para estudiar la evolución de los ecosistemas marinos. Su registro fósil abarca desde períodos geológicos muy antiguos hasta tiempos más recientes, proporcionando una ventana excepcional de biodiversidad marina a lo largo de la historia de nuestro planeta.
“Chile tiene dos ventajas únicas respecto al resto del mundo. Tenemos rocas que van desde 250 millones de años de forma relativamente continua hasta que se extinguen los dinosaurios. Además, tenemos un muestreo latitudinal amplio, ya que Chile es muy largo. Eso nos da un mapa de posible estudio muy amplio que probablemente en ninguna parte del mundo ocurre, y como laboratorio natural tiene condiciones únicas. En ese mismo contexto, si uno ve la configuración de los continentes antiguos, por ejemplo, lo que fue Gondwana durante el Jurásico, el territorio actual de Chile representa gran parte de la costa suroccidental de este antiguo continente. Chile en ese sentido es una fuente de información única y así lo está mostrando el registro fósil hasta ahora”, agrega el investigador de la Universidad de Chile.
(*) Este artículo in extenso puede ser visto en www.laderasur.cl
Una ventana al pasado y al futuro
El registro fósil marino es una herramienta clave para comprender la historia geológica de la Tierra y la evolución de las diferentes especies que hoy habitan en nuestro planeta. Como puntualiza Rodrigo Otero: “Los fósiles nos dicen literalmente que habitamos en otro planeta. En múltiples sentidos. Habitamos en un planeta cuya geografía era diferente, cuyo nivel del mar era diferente, cuya diversidad marina era muy distinta. Entonces son verdaderas piezas de un rompecabezas antiguo que vamos palmando poco a poco. Son vistazos a un pasado remoto que es bastante insospechado considerando las actuales condiciones de nuestro país”.
Los fósiles marinos permiten reconstruir antiguos ecosistemas y rastrear cómo han cambiado a lo largo del tiempo. A partir de estos restos, los científicos han podido identificar la aparición y extinción de especies, entender las adaptaciones evolutivas de los organismos y estudiar la dinámica de los océanos en distintas eras geológicas.
Los ammonoideos, o más conocidos como amonites, ​ son una subclase de moluscos cefalópodos extintos.
El doctor Villafaña, quien además es investigador asociado del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (CEAZA), indica: “Los fósiles nos pueden decir un montón de cosas. Nos pueden contar la historia pasada de nuestro planeta, nos pueden contar cómo eran los ambientes en el pasado, qué tipo de organismos vivían en nuestro territorio. Además, nos muestran cómo los organismos han ido sobreviviendo a través del tiempo en base a todos estos cambios climáticos, geográficos, tectónicos. Eso es super interesante porque el registro fósil nos permite reconstruir cómo eran las condiciones del pasado y cómo los organismos vivieron en esas condiciones. Por ejemplo, hay especies de tiburones y rayas que hace 5 millones ya estaban presentes en nuestro planeta, de los cuales algunos se han extinto y otros han sobrevivido. Por ejemplo, el tiburón blanco está presente en nuestro planeta hace 5 millones de años y ha sobrevivido todos los cambios climáticos".


Universidad Arturo Prat se adjudica Etapa 2 del Fondo de Investigación Universitaria Territorial

La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Beatriz Carrasco, “Investigar también es una forma de cuidar”
Ciencia y Medio Ambiente22/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Marcela Tapia, "Para estudiar migración, primero se deben estudiar las fronteras”
Ciencia y Medio Ambiente17/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gianina Dávila, "Promover el aprendizaje desde la experiencia sensible”
Ciencia y Medio Ambiente14/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Karem Arriaza Schiller, “El territorio es un laboratorio natural”
Ciencia y Medio Ambiente11/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Lía Ramírez, "Hacer Ciencia desde las regiones extremas”
Ciencia y Medio Ambiente08/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Karen Flores Urra, “Siempre tuve el bichito de la investigación”
Ciencia y Medio Ambiente02/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Viviana Moreno, "hay que ser rebelde, en el buen sentido de la palabra"
Ciencia y Medio Ambiente30/11/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Romina Ramos, la ciencia debe estar al servicio de la comunidad
Ciencia y Medio Ambiente29/11/2025
Cactus chilenito: el tesoro evolutivo de roqueríos costeros al borde de la extinción
Ciencia y Medio Ambiente23/11/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Gabriela Aguirre, el mar como vocación desde niña
Ciencia y Medio Ambiente23/11/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Beatriz Carrasco, “Investigar también es una forma de cuidar”
Ciencia y Medio Ambiente22/12/2025
La Ciencia Tiene Nombre de Mujer: Marcela Tapia, "Para estudiar migración, primero se deben estudiar las fronteras”
Ciencia y Medio Ambiente17/12/2025
Cantata Santa María en Banda de Bronces: una apuesta vanguardista de exportación

Universidad Arturo Prat se adjudica Etapa 2 del Fondo de Investigación Universitaria Territorial

Monitoreos científicos detectan tarukas en Chiapa y refuerzan urgencia de su conservación
Redes Sociales

