INNOVACIÓN Y DESARROLLO: Dátiles para reverdecer la pampa

Innovación y Desarrollo 03 de octubre de 2019 Por Reinaldo Berríos
Soñar con un desierto pintado de verde. En eso están los agricultores de Tarapacá desde hace décadas. Y, aunque ha habido avances notables en los últimos años, ahora surge una nueva alternativa de la mano de las palmeras. Pero no de cualquiera. De palmeras datileras, que podrían generar un nuevo eje productivo regional. La Seremi de Agricultura y la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, del ministerio de Agricultura, están haciendo la apuesta.
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Fotos: Seremi De Agricultura

Los deportistas de alto rendimiento los descubrieron hace muchos años. Ni qué decir los árabes, que los consumen desde antes de las mil y una noches. Los dátiles, dicen los expertos, son un alimento libre de grasas y colesterol, que pueden ayudarnos a mantener una dieta saludable, además de regular el sistema nervioso, combatir la anemia y fortalecer los huesos. Este fruto, que puede parecer tan lejano, podría transformarse en el nuevo producto estrella de la región, de la mano de un novedoso proyecto que está en marcha.

La historia se remonta a los años sesenta, en el Fundo Esmeralda, en Pica. “Allí se plantaron algunas palmeras con el objetivo de producir dátiles. Se trata, en rigor, de un jardín de variedades, pero la producción ha sido muy estable dentro de los años que tienen las plantas”, señala el Seremi de Agricultura, Fernando Chiffelle. El proyecto pasó a mejor vida junto al cambio de destino del fundo, pero las palmeras siguieron allí y siguen produciendo hasta 150 kilos por temporada.

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 “El proyecto fue adjudicado hace tres meses y ahora se están comprando y trayendo las primeras partidas de plantas desde EE.UU. En marzo del 2020 debieran estar instaladas en los viveros de nuestra región”.

Ignacio Delfino, representante macrozonal norte de la Fundación para la Innovación Agraria, FIA, del ministerio de Agricultura, señala que –en atención a esos antecedentes- surgió el proyecto que pretende desarrollar producción de dátiles en el norte grande a partir de palmeras propagadas in vitro. “El problema que existía es que el desarrollo de estas plantas es súper lento: nueve años para comenzar a producir. Y esto, porque se propagan por hijuelos, es decir, sale una ramita por debajo de la planta y el agricultor tiene que sacarla, enraizarla en otro lado y una vez que empieza a crecer, colocarla en terreno definitivo… entonces pueden pasar cuatro años para su primera producción”.

“Y existe la incertidumbre –agrega Chiffelle- de no saber si es macho o hembra; porque son igual que las paltas: en una hectárea necesitas 99 plantas hembras y una macho, porque sólo las hembras producen frutos. Entonces si el productor no sabe lo que tiene, pierde tiempo, riego y espacio en plantas que no van a producir. Eso hasta que surgió la posibilidad de hacer la propagación in vitro, donde se asegura que todas las plantas sean hembras, y por lo tanto, pueden ir a la segura”.

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PHOENIX AGROTECH

La empresa Phoenix Agrotech, en California, estableció un convenio con la FIA -a través de Kelumilla SPA-, para desarrollar el proyecto. “Ellos propagan in vitro las plantas, para que después comiencen a crecer. En el laboratorio están unos siete meses y después en el vivero unos 10-11 meses. En total pasan unos 18 meses, antes de plantarlas en forma definitiva”, señala Delfino.

El proyecto fue adjudicado a Kelumilla SPA hace tres meses y ahora se están comprando y trayendo las primeras partidas de plantas desde Estados  Unidos. Tras la cuarentena y la propagación in vitro, que se realiza en la localidad de Casablanca, en marzo del 2020 debieran estar instaladas en los viveros de nuestra región. Como asociado a Kelumilla SPA está la Unap, quienes dispondrán las plantas en la Estación Experimental Canchones (donde estarán los viveros). También desarrollarán laboratorios de propagación en Huayquique. Y desde ahí se van a distribuir las plantas para los agricultores que también están asociados al proyecto (ellos aportan sus tierras, mano de obra y agua).

Kelumilla SPA tiene el protocolo que le otorgó la empresa Phoenix, quienes también están apostando por el desarrollo del proyecto. “Ellos ponen 600 millones de pesos, que se suman a los 200 que pone la FIA en Chile. Ahora, porqué es tan interesante hacerlo acá, es porque no tenemos una barrera sanitaria para el producto; no tenemos plagas. Lo que obviamente es otro punto a favor”, agrega Chiffelle.

El director ejecutivo de FIA, Alvaro Eyzaguirre, señaló que “para FIA esta iniciativa cobra gran sentido, debido a que la implementación de huertos de palmeras datileras en la región de Tarapacá a través de propagación in vitro,  generará un nuevo eje productivo agrícola, que permitirá desarrollar una agroindustria en torno a la producción de dátiles en el Norte de Chile”.


NUEVO EJE PRODUCTIVO REGIONAL 

El seremi Fernando Chiffelle señala que el proyecto, además, pretende establecer un nuevo eje productivo para Tarapacá. “La idea es traer el centro de propagación a la región, lo que estamos postulando a través de un FIC, con la tecnología de Estados Unidos. Nosotros tenemos palmeras datileras acá, pero nunca se pensó en un desarrollo. Hay en las distintas quebradas y eso también es parte del proyecto; rescatar esa genética que se ha adaptado a la región. Podríamos, al igual que el vino, tener una cepa propia: los dátiles de Tarapacá”.

Otro elemento a considerar, agrega, “es que nosotros estamos en el hemisferio opuesto a los grandes consumidores; lo que ocurre con los dátiles es muy parecido a lo que está pasando con las cerezas en China, que cuando comenzaron a consumirlas para el año nuevo chino, se desató el boom en Chile. Además, existe la fiesta del Ramadán para los árabes, donde lo único que pueden consumir es el dátil. De esta forma, podríamos imitar lo que ocurrió con la cereza, en este caso con el dátil de Tarapacá”.

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