NI MADRES NI PADRES Sexualidad popular en Chile

Arte y Cultura 21 de abril de 2020 Por Javiera Poblete Vargas (*)
A fines de los años veinte, los movimientos sociales y las organizaciones obreras aumentaban su fuerza y, a juicio de las elites, amenazaban con desestabilizar el orden político y el progreso de la nación. Médicos y “visitadoras sociales”, asumieron el rol de canalizar las demandas del pueblo e iniciaron la elaboración e implementación de estrategias médicas y asistenciales para la recuperación de su vida y su salud. Como fruto de esta acción, concluyeron que tales problemas eran, entre otras cosas, el resultado de una crisis moral sexual. En este libro: “Ni Madres Ni Padres, Sexualidad Popular en Chile, 1927-1937”, de Cenaltes Ediciones, se analiza el fenómeno.
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La conformación del Estado Asistencial Sanitario en 1925, instaló en Chile una nueva forma de hacer política: una política del cuerpo. Allí, médicos y “visitadoras sociales” cumplieron un papel fundamental en la elaboración de una serie de políticas públicas que tuvieron por objetivo mejorar la salud del pueblo y reestablecer los lazos rotos entre éste y el Estado, ya que la cuestión social había calado hondo en el país y dejaba ver, en cada rincón de los conventillos, la pobreza y la crisis en la que se había sumido el pueblo durante la época parlamentaria. 

En ese entonces, el capitalismo mostraba su peor rostro y los hombres, mujeres y niños/as del pueblo chileno se convirtieron en su principal víctima, puesto que la miseria en la que vivían no hizo más que aumentar las tasas de morbilidad, mortalidad y sobre todo las tasas de mortalidad infantil que a fines de la década de 1920 alcanzaron un récord mundial. Junto con ello, los movimientos sociales y las organizaciones obreras, aumentaban su fuerza y adherían a sus filas cientos de personas dispuestas a pelear por una transformación de la economía capitalista y de las desigualdades sociales; una situación que, a juicio de las elites y la antigua clase patronal, venía a desestabilizar el orden político y dificultaba el progreso de la nación.

Lo significativo es que, como fruto de esta acción, los/as profesionales concluyeron que tales problemas eran, entre otras cosas, el resultado de una crisis moral sexual que perturbaba el comportamiento de los sujetos y amenazaba su vida, su salud y el progreso de la nación.

En ese contexto, y según la historiadora María Angélica Illanes, los médicos y las “visitadoras sociales”, asumieron el rol de canalizar las demandas del pueblo e iniciaron con ello la tarea de incorporar el movimiento social y obrero al Estado a través de la elaboración e implementación de estrategias médicas y asistenciales para la recuperación de su vida y su salud. Todo, con el fin de calmar el descontento social y junto con ello conseguir la estabilidad social, política y económica del país. Lo significativo es que antes de elaborar y poner en práctica dichas estrategias, resultó necesario identificar claramente las causas que daban origen a los males del pueblo y que provocaban la crisis social. Para ello, tanto médicos como “visitadoras sociales” pusieron en marcha la ardua tarea de elaborar diagnósticos que fueron publicados como artículos en diversas revistas de difusión científica. En ellos, sus autores/as escribieron los resultados de sus investigaciones amparados en el saber y la técnica de investigación científica, y a razón de ello les confirieron un carácter de verdad. Una verdad, que les permitió construir ─en palabras de Salvador Allende (1939)─, la “realidad” médico-social chilena.

Lo significativo es que, como fruto de esta acción, los/as profesionales concluyeron que tales problemas eran, entre otras cosas, el resultado de una crisis moral sexual que perturbaba el comportamiento de los sujetos y amenazaba su vida, su salud y el progreso de la nación. Según ellos/as, el pueblo no comprendía la trascendencia social del acto sexual y menos, el valor de la familia, la maternidad y la paternidad para el progreso propio, de nuevas generaciones y de toda la colectividad. Por eso y desde el lugar de poder que la ciencia y el Estado les había conferido, comenzaron a hablar de las conductas sexuales de las mujeres y de los hombres del pueblo; confiriéndoles significados para objetivarlas y construir la “realidad” sexual popular.

Ahora bien, bajo la mirada científica de los médicos y las “visitadoras sociales”: ¿Qué problemas médicos y sociales de la época tuvieron como causa el comportamiento sexual de los sectores populares?; ¿Qué dijeron ellos/as del pueblo y de su comportamiento sexual? Y más importante aún, ¿Cómo, a partir de sus diagnósticos construyeron la “realidad” sexual popular chilena? Y finalmente, ¿A partir de qué imaginario social/sexual elaboraron representaciones sobre el comportamiento social y sexual de los sectores populares?  

En este libro, sobre la base de los Estudios de Género y Cultura, con algunos aportes de la sociología del conocimiento, la filosofía política y el análisis crítico del discurso; intentaremos responder a estas preguntas entendiendo los diagnósticos elaborados por los médicos y las “visitadoras sociales” como aparatos discursivos productores de un saber científico que emergió desde su propio imaginario de comportamiento social/sexual, y, de categorías de género que operaron ideológicamente para elaborar representaciones sobre el comportamiento sexual del pueblo en su vida cotidiana, en medio de una clara relación de poder.  Una realidad en la que las mujeres y los hombres del pueblo no eran ni madres, ni padres.


(*) Javiera Poblete Vargas (San Fernando, Chile. 1985), Licenciada en Historia y Ciencias Sociales por la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS). Licenciada en Educación y Profesora de Historia y Ciencias Sociales por la Universidad de Artes y Ciencias Sociales (ARCIS).  Magíster en Estudios de Género y Cultura por la Universidad de Chile. Actualmente realiza el Doctorado en Estudios Interdisciplinares de Género en la Universidad Autónoma de Madrid. Se ha desempeñado como Profesora de educación secundaria en Iquique, ha dictado cátedras universitarias vinculadas a la Historia, el Género y la Cultura y ha trabajado como docente de talleres e instancias académicas de perfeccionamiento y profundización teórica sobre los Estudios de Género. Su investigación histórica busca problematizar la construcción cultural de las mujeres y la maternidad en Chile durante el siglo XX, así como la construcción cultural del género y la sexualidad en la época contemporánea.

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