A cincuenta años de su estreno en Chile ASÍ NACIÓ LA CANTATA SANTA MARÍA

Arte y Cultura 15 de agosto de 2020 Por Reinaldo Berríos González
Cincuenta años de vida cumple la Cantata Santa María de Iquique, que originalmente estaba destinada a ser una obra de teatro. La obra, ha paseado el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo y también ha dado cuenta del oprobio de una matanza. El 16 de julio de 1970, en la ex Sala La Reforma, actual Isidora Zegers, de la Universidad de Chile, se estrenó esta pieza única por su estilo y por su relevancia en la música de nuestro país.
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El año 1969, justo antes de que el país asumiera el torbellino político de lo que sería la Unidad Popular, un joven profesor de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, participó en la creación de una obra de teatro olvidada en el tiempo: “los que van quedando en el camino”, de Isidora Aguirre. “Mucha de la música que él compuso para esa obra, no necesariamente quedó en la obra final, sino que quedó como borrador, como ideas. Y luego algunas de esas creaciones las trasladó a lo sería la cantata”, señala Martín Farías, investigador y musicólogo. Así partió lo que sería una obra cumbre en la música chilena y que, además, pondría el nombre de Iquique en todo el orbe.

Eran tiempos, recuerda Farías, en que la música jugaba un rol muy importante, a falta de decorados y escenografías. “La música viene a llenar un espacio, a crear una atmósfera, que es clave para lo que después pasa en la cantata; en la cantata hay un relato, un narrador que va contando una historia y la música va acompañando con pequeños acentos, enfatizando ciertos estados de ánimo, ciertas emociones. Se ve muy claro que él maneja esos conceptos y que los usa en su favor; de hecho en algún escrito señala que lo que más le gustaba de la cantata era su estructura dramática”.

La obra de teatro “Los que van quedando en el camino” relata la matanza ocurrida en abril de 1934 en la localidad de Ránquil, en la Araucanía. Esta historia, se sabría después, sería la base de la Cantata Santa María. “Originalmente la Cantata Santa María era una obra de teatro; Luis Advis se consideraba a sí mismo un hombre de teatro, no un compositor. Entonces, en sus inicios como compositor, la música que él hizo, la hizo para teatro”, señala Fernando Carrasco, decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile e integrante de Quilapayún.

A cincuenta años de su estreno en la Sala La Reforma, actual Isidora Zegers, la Cantata Santa María sigue siendo un referente en la música de nuestro país. “Hasta hace algunos años era la obra chilena más difundida en el mundo y la que generaba mayores derechos autorales. Evidentemente que estamos ante una obra musical que funde el aspecto social y lo político, debido a la época en que fue estrenada; entonces se junta eso y la composición misma, que funde estos dos mundos: la música de raíz chilena, latinoamericana y los componentes de forma de la música docta”, agrega Claudio Acevedo, también académico de la Universidad de Chile.

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Para Fernando Carrasco “es una obra que relata hechos fundamentales de nuestra historia y esos hechos no han dejado de existir; siguen existiendo, por lo tanto, el significado sigue presente y, por otro lado, es una obra que ha trabajado con lenguajes conocidos, pero de una manera absolutamente experimental”. El académico agrega una curiosidad que, hasta el día de hoy, sigue sorprendiendo: “Yo recuerdo comentarios de muchos de mis colegas, grandes creadores de la música folklórica de aquellos años, que veían en la Cantata Santa María una obra desmovilizadora a nivel político y social. Naturalmente que lo que uno pueda decir poco tiene que ver con el significado que las personas le van dando a través del tiempo”.

“Luis Advis logra compenetrar estos dos mundos claramente -señala Claudio Acevedo- con un grupo de músicos que vienen de la tradición folklórica, con una puesta en escena diferente, con un sonido especial en las voces. Yo creo que todo se confabuló favorablemente para que esta obra haya tenido la trascendencia que tiene hasta el día de hoy”.

La Cantata Santa María fue compuesta por Luis Advis entre los meses de noviembre de 1969 y marzo de 1970 y se estrenó el 16 de julio de 1970. El compositor había conocido al grupo Quilapayún apenas unos meses antes. Fernando Carrasco señala, al respecto: “Luis ni siquiera conocía al grupo Quilapayún; lo invitan a un concierto y ahí queda como enamorado del grupo. Repiensa su cantata y deja de lado la idea de hacer una obra de teatro, para finalmente estrenarla como una obra musical. Y lo que se produce ahí es muy interesante porque, como Luis venía trabajando con actores, tenía una gran práctica de enseñanza de música a personas que no leen música, que era el caso de Quilapayún”.

En ese tiempo, agrega el académico, “la mayoría de los integrantes de Quilapayún no leían música. Entonces Luis Advis les enseñaba las melodías de las quenas, los mandaba a estudiar al pasillo del edificio; después entraba el de la guitarra y así iba montando la obra, tal como lo hacía en los montajes teatrales. Y él, además, era una persona muy abierta al conocimiento de otros, por lo tanto, mucho de lo que ocurre en la cantata, sobre todo lo relacionado con los ritmos folklóricos, con los instrumentos, con la forma de vestir las canciones, tiene que ver con la sabiduría que tiene el grupo Quilapayún; por lo tanto, el aporte que ellos hicieron es fundamental para el resultado final de ese proyecto”.


Agradecimientos: A los académicos del Departamento de Música de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Y al investigador y doctor en musicología, Martín Farías.

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