EL PELIGROSO RETORNO DEL RALLY DAKAR

Arquitectura y Patrimonio 20 de febrero de 2018
Una de las manifestaciones públicas más contundentes de los últimos tiempos en contra de la realización del Rally Dakar, realizaron los premios nacionales de Historia, Lautaro Núñez y Sergio González, en una carta dirigida al diario El Mercurio hace algunos días y que condena las “prácticas colonialistas que ningún país europeo aceptaría”.
dakar 2014 web
Foto de archivo: Rally Dakar 2014

El texto completo de la misiva es el siguiente: “Estimado Señor director:

Recientemente se han publicado diversas cartas de académicos y profesionales asociados a la debida protección del patrimonio cultural del país a raíz de la amenaza real del retorno del Dakar, un negocio que aparenta ser deporte y que ya ha causado daños irreparables en el norte del país. Somos convencidos partidarios del desarrollo deportivo de Chile, incluyendo el automovilismo en todas sus formas, siempre y cuando, respete el medio ambiente y el patrimonio cultural y natural. Aunque todas las regiones cuentan con valiosas reservas culturales: históricas, prehistóricas, antropológicas, geográficas, paleontológicas entre otras, los abajo suscritos desde su más profunda nortinidad tienen a bien señalar algunas consideraciones que deberían estar presentes a la hora de las decisiones:

1. El desierto tarapaqueño-atacameño es el más seco del mundo y su superficie expuesta es como una piel protectora que al intervenirla deja cicatrices imborrables, como ya se puede observar recorriendo sus rutas y senderos.

2. No es un espacio vacío desechable al alcance de los depredadores de este siglo. Por el contrario, es un cuerpo vivo que lo conserva todo desde las múltiples huellas de nuestros antepasados y sus objetos, de aquellos que se atrevieron a cruzarlo y criarlo no exento de epopeyas, sin pensar que en algún día le echarían desechos y aun destrozos insensatos.

3. En cuanto estamos aquí desde hace 13.000 años hemos tenido el tiempo suficiente para domesticarlo y reconocerlo en todas sus direcciones, para interactuar juntos con mutuo respeto, construyendo vergeles, pesquerías, pueblos y ciudades, empresas mineras e industriales, respetando y auscultando a sus gentes frente a sus paisajes: mares, aguas, tierras, plantas, nieblas, rocas, vientos, el sol y aun las estrellas… hasta donde ha sido posible con nuestra porfiada vocación humanista. Sí, es cierto, hemos intentado preservar nuestra única morada posible con delicadeza frente al inmediatismo neoliberal que da por suyo todo lo observado al margen de los valores que aún quedan de una ética razonable.

4. No existe en las Américas algún espacio que cuente con más vestigios de su pasado visible y bien conservado, precisamente por el desierto, que gracias a las investigaciones científicas, culturales y patrimoniales, hoy podemos saber quiénes fuimos, cómo, cuándo y porqué lo hicimos…Qué debió ocurrir para que surgieran cientos de pueblos salitreros, tempranas obras industriales y cementerios diseminados llenos de vida, miles de sitios y vestigios prehistóricos, coloniales y actuales, cientos de manifestaciones de arte rupestre tan gigantescos y únicos como los geoglifos, más aquellas innumerables ruinas e iglesias coloniales. En fin, tanta vida multicultural desde los changos a los vallesteros y pastores, mineros, andinos emigrantes, los primeros portuarios e industriales, proletarios y citadinos, étnicos y europeos. Todos ya no están y -sin embargo- los herederos acogimos sus aportes que se pueden tocar y proteger. Los que estamos aquí y que nacimos desde ellos respetamos ese pasado tan indispensable para la construcción de nuestro futuro. Pero más que eso: mantenemos vivo el ethos creativo de nuestros pueblos que nos dejaron esta tierra media amansada a la espera de todos nosotros, para su conservación y proyección.

5. Dicho lo anterior, el Dakar no debería modificar este viejo y siempre débil escenario patrimonial donde deberían actuar las inexistentes modernas políticas de estado, con un futuro Consejo del Patrimonio Cultural, descentralizado con recursos y eficiencia. Esto es, capaz de adelantarse ante quienes habían creído que aquí todo estaba permitido. Definitivamente, ya no es posible imponer estas prácticas colonialistas que ningún país europeo las aceptaría. ¿Por qué no se realiza el Dakar en Europa? La respuesta es obvia.

6. Desde el norte estamos preparados y atentos para apoyar no solamente el NO al Dakar, sino un gran SI para todas aquellas políticas de estado y acciones privadas que tiendan a consolidar iniciativas innovadoras, en términos de que cada región, o conjuntos de regiones afines, puedan decidir sobre el futuro de su pasado y presente patrimonial”. Dr. Lautaro Núñez A. Instituto de Arqueología, Antropología y Museo Universidad Católica del Norte. San Pedro de Atacama.

Premio Nacional de Historia (2002). Dr. Sergio González M. Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas. Universidad de Tarapacá. Premio Nacional de Historia (2014).

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