ARTISTAS LOCALES EN TIEMPOS DE CRISIS: entre la incertidumbre y la esperanza

Arte y Cultura 12 de julio de 2020 Por Reinaldo Berríos González
Históricamente postergados, los artistas en nuestro país no la han tenido fácil. En épocas de crisis, como la que vivimos, esta precariedad se hace más evidente: sin contratos, sin seguros, sin apoyos sostenidos, deben abrirse paso con algo más que el amor al arte.
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Se ha hablado, y con razón, que el turismo es uno de los sectores que más se ha resentido con la crisis sanitaria que estamos viviendo en el país. Pero hay otro sector que sufre y ha sufrido tanto o más que el turismo; se trata del sector artístico, que engloba a un universo tan grande y variopinto, que es difícil de describir. Todos (o casi todos) se desenvuelven en el sector informal, donde no hay contratos, no hay seguridad social, no hay seguro de ningún tipo y donde las luces que los acompañan en sus espectáculos, se “van a negro” cuando el sistema de mercado muestra sus bemoles.  

“Quienes forman nuestro rubro son lo más parecido a un comerciante. Si nosotros no vendemos, no ganamos; si nosotros no trabajamos, no ganamos y si no ganamos dinero, no podemos comer. Y detrás de todos nosotros (as) hay familias”, dice Marisol Salgado, presidenta de Sidarte Tarapacá. “Esta situación ha hecho que no tengamos público; ha hecho que los recursos del Estado a los cuales uno recurría, a través de diversos proyectos a los cuales se podía postular, se han parado; hemos quedado de brazos cruzados”, añade Guillermo Ward, dramaturgo y director de teatro.

“Primero fue el estallido social, después la pandemia. Y después vino el toque de queda; ahora estamos en cuarentena y viviendo también esta crisis económica”.

DOBLE CRISIS

Como público nosotros estábamos acostumbrados a verlos en sus pequeñas salas de teatro, en los escenarios que aún resisten al paso del tiempo y, en la calle, que nunca ha sido indigna a la hora del arte. Pero claro, después de los aplausos y de alguna charla post actuación, cada uno seguía en lo suyo, al margen de una realidad que no ha sido muy distinta en los últimos cincuenta años.

“Como Espacio Akana -señala Eduardo González- al igual que todos los centros culturales, tuvimos que cerrar, obviamente por la contingencia”. Lo propio ocurrió con el colectivo “Kaput” de Loreto González. “Nosotros tuvimos que detener un taller que estaba programado para el mes de abril, que tenía que ver con la práctica artística, también con la formación teórica. Hasta ahí llegamos”.

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Marisol Salgado, Guillermo Ward y Gisella Villalobos

De este modo, obligados a cerrar sus espacios, a renunciar a sus proyectos para el primer semestre y quizá para todo el año, los artistas no alcanzaron a recuperarse de la crisis que detonó el 18 de octubre, cuando se les vino encima la pandemia: “Para nosotros ha sido bien difícil esta situación; primero con el estallido social, después con la pandemia, después vino el toque de queda; ahora estamos en la cuarentena y viviendo también esta crisis económica”, dice Guillermo Ward.

Marisol Salgado, añade: “Estamos más solos que nunca; y aunque muchos de nosotros hemos trabajado en base a proyectos en otros años, hay que dejar en claro que los artistas no viven de los proyectos; ayudan, por supuesto, a complementar los ingresos mensuales, pero son parte de lo que hacemos, junto a las clases, charlas, talleres…”.

En este sentido, Gisella Villalobos, también actriz, señala: “Debemos destacar que nosotros igual hemos estado en desventaja desde el estallido social, y esto por una razón muy simple: porque comenzaron a disminuir nuestros trabajos y se empezaron a suspender todo tipo de actividades masivas. Además, las clases en los colegios comenzaron a suspenderse y muchos de mis compañeros trabajan (también me incluyo) en colegios y esas actividades se terminaron abruptamente”.

Para Marisol Salgado, “esto puso en evidencia que, históricamente, las instituciones públicas y privadas que han requerido nuestros servicios de educación y de entretención, no han mantenido un trato como si fuéramos trabajadores, que es lo que somos. Y detrás de todos nosotros y nosotras existen familias, deudas y cuentas que pagar, como cualquier trabajador; eso es lo triste, que en el fondo nuestra historia obedece a una historia como comerciantes”.

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REINVENTARSE

Ante la incertidumbre por lo que viene y la certeza de que difícilmente recibirán una ayuda directa, la mayoría de las compañías locales han optado por inventar nuevas formas creativas. ”Ahora estamos reinventándonos, buscando nuevas formas de hacer, de crear… y de poder generar una nueva fuente laboral, no sólo como actrices, actores o intérpretes, sino como gestores culturales” señala Gisella Villalobos.

Guillermo Ward agrega que “al estar encerrados, sin poder movernos, sin poder conectarnos, nos hemos dedicado a hacer algunos cursos a través de internet y de las distintas plataformas, en la medida de lo posible”. Otras compañías, que cuentan con algún financiamiento de programas de gobierno, como el caso de Akana, están “retomando algunas actividades que se realizan online; vamos a crear una plataforma en nuestra página web como Espacio Akana, aunque esto también requiere un tiempo de adaptación, así es que recién en agosto o septiembre va a estar funcionando a pleno”.

“El movimiento del año pasado puso en evidencia la precariedad histórica en la que hemos vivido toda la vida los artistas”.

A pesar de la debacle, siempre existe la voluntad de explorar el trabajo a distancia, a través de internet. “Nosotros estamos trabajando específicamente sobre educación artística; y ese programa lo pueden encontrar en nuestra página de Facebook, que se llama @Caputiquique y ahí se pueden enterar de qué se trata esto, que es más bien un juego”, señala Loreto González.

La crisis que viven los artistas, obviamente no es sólo local; es, desgraciadamente, mundial. En todos o casi todos los confines del mundo, la dinámica es más o menos la misma. Y la crisis del 18 de octubre dejó en evidencia, dicen los artistas, un problema que se arrastraba por décadas: “el movimiento del año pasado puso en evidencia la precariedad histórica en la que hemos vivido toda la vida los artistas; eso hizo que nos activáramos y que nos reuniéramos en sindicatos, en este caso en la filial de Sidarte a nivel regional. Y esto, sin saber que -en marzo de este año- aparecería esta emergencia”, concluyó Marisol Salgado.

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