BLANCA YÁÑEZ: La diversidad es la esencia de nuestra identidad

Actualidad 25 de octubre de 2020 Por Rodrigo Ramos Bañados (*)
La historia nortina de esta socióloga parte con sus abuelos, que se vinieron desde la cuarta región “enganchados” a trabajar como obreros del salitre. Nació en la Ex Oficina Salitrera Victoria y se crió en la ciudad de Iquique. Vivió en Antofagasta como estudiante universitaria y luego trabajó en una ONG desde donde aportó, con su familia nuclear, al movimiento social para la recuperación de la democracia. Ha trabajado en el sector público y privado. Y conoce, como pocas, a nuestra gente.
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Nuestra ciudad tiene tantas particularidades que la hacen única en el contexto nacional. Distinta a cualquier otra y digna de ser contada. Y analizada. Blanca Yáñez es socióloga y en su vida laboral la ha abordado desde distintas áreas. Por eso quisimos conversar con ella respecto de lo que tenemos hoy, en pleno siglo XXI y en medio de la pandemia.

“Iquique, la región de Tarapacá, posee una identidad muy fuerte, a pesar de que ha estado históricamente acogiendo flujos migratorios de todo el mundo. Entre ellos, ingleses, españoles, chinos, italianos, croatas. Hoy pakistaníes y muchas familias de países vecinos, principalmente desde Perú, Bolivia y en los últimos años de Ecuador, Colombia y Venezuela, entre otros, que por factores socioeconómicos se han desplazado hasta nuestra región. La diversidad es la esencia de nuestra identidad.

-No sólo tenemos en nuestras bases orígenes étnicos, sino que también de muchos inmigrantes… 

-Iquique es una mixtura con fuertes raíces culturales de nuestros pueblos originarios aymaras y quechuas; asimiladas en quienes han llegado de otras regiones de Chile, a través de migraciones internas y los aportes culturales de quienes han ido llegando. Por ejemplo, las fiestas religiosas más importantes, como la del Pueblo de la Tirana y la del pueblo de Tarapacá, que celebran a la Virgen del Carmen y a San Lorenzo respectivamente, son claramente de una religiosidad popular masiva, que conserva elementos de celebración a la Pachamama, propician los encuentros de familias extensas, cierran e inician ciclos al que se retorna para llorar aflicciones, pedir por mejores días, por salud, por justicia, por la familia, el trabajo. 

-Una región rica en diversidad de todo tipo. ¿En qué se nota, en el día a día, esa diversidad?

-Somos diversidad e incorporamos saberes y sabores diversos, aprendemos a preparar parte de gastronomía italiana, peruana, china. Somos de tomar té Ceylán de calidad con hierba luisa y cedrón, de ofrecer siempre una tacita a los amigos; nos gusta disfrutar el vino chileno y tenemos un claro apego por la naturaleza:  las playas, el oasis de Pica, las familias se vuelcan a las quebradas para disfrutar del paisaje, del desierto, incluso instalan campamentos y se trasladan con todos sus enseres, incluida la “Tele”. Hoy, a pesar de que la minería de extracción de cobre es el principal eje económico, la zona franca y el comercio constituyen un eje muy importante porque genera empleo y dinamiza el turismo interno. Lo anterior permite que las y los Tarapaqueños disfruten de lo que este comercio les ofrece: alimentos, bebidas, electrodomésticos, etc.  

-¿En qué medida la historia y los sucesos históricos que hemos vivido, en todas las épocas, también nos han marcado?

-Iquique y el resto de la región es un viaje a la historia. En este territorio hay evidencias de distintos periodos de lo que hemos vivido: desde el periodo de Tiahuanaco, la colonización española, cuando fuimos parte del Perú; luego cuando se anexó estos territorios a Chile; la presencia de los ingleses, españoles y de sus inversiones en las salitreras; el desarrollo del movimiento obrero y sus luchas; la sobrevivencia de los pueblos originarios; el desarrollo de la industria pesquera y los problemas de contaminación que aún hoy están presentes. Y hoy en día la zofri y la minería del cobre, con sus accesos diferenciados y desiguales a la modernidad, los que marcan la vida de estos territorios, para ventura y desventura.

-Políticamente, el caudillismo en Iquique tiene nombres y familias relevantes, que han dominado nuestro devenir. ¿Por qué se sigue a estos personajes, incluso a sus hijos?

-Bueno, este Iquique de mixturas también se hace evidente en su historia política y social. En la clase política local, por ejemplo, es posible ver familias que han ocupado enclaves en distintas áreas: Hay familias italianas por ejemplo en los ámbitos políticos; en el comercio familias chinas y árabes; en la industria local hay familias croatas; en restaurantes y gastronomía, familias peruanas, etc. Inicialmente estas familias no propiciaban la educación superior de sus hijos, sino reforzaban el esfuerzo económico inicial de sus padres; las actuales generaciones tienen educación superior y ocupan espacios en diversos ámbitos de la vida socio política de Tarapacá, constituyéndose en la elite local.

“La desigualdad en los accesos a la modernidad Iquiqueña, ha generado formas de vida donde los esfuerzos por la sobrevivencia establecen organización social y económica paralela al sistema”.

-¿La gente necesita respuestas a sus necesidades más inmediatas y, de alguna manera, la busca en estos liderazgos?

-La desigualdad en los accesos a la modernidad Iquiqueña, ha generado formas de vida donde los esfuerzos por la sobrevivencia establecen organización social y económica paralela al sistema: hay asentamientos humanos sin planificación, hacinamiento en viejas casas, en antiguos barrios; mercados y formas de abastecimiento paralelo; en el caso de las ferias, son sus respectivos “coleros” los que prestan este servicio; hay tráfico y microtráfico, etc. Muchas veces la única vinculación de estas familias con el sistema formal lo realizan a través de las escuelas a la que asisten sus hijos, constituyéndose en la expresión que el modelo de desarrollo de Tarapacá no es inclusivo y tampoco equitativo.

-Hace algunas décadas esa integración se daba en todos los ámbitos, la gente se “mezclaba” no sólo en las escuelas…

-La integración social a través de los barrios de antes, ahora parece imposible. Las autoridades no dan cuenta de esto y no se ve que los servicios del Estado planifiquen el territorio considerando estas realidades, la pobreza y marginalidad pareciera ser datos estadísticos y no una realidad a considerar en el desarrollo de la región.  La corrupción se ha hecho evidente, si se revisa la información en este sentido, se encontrarán con hechos no aislados, la mayoría sin sanción, que ha ido instalando una forma de hacer las cosas en gobiernos locales y regional que socavan la fe pública y la confianza ciudadana. 

-¿Se puede generar una ciudad más comunitaria, donde se respete el espacio del otro o es una utopía? 

-Pienso que tenemos un fuerte patrimonio cultural y una oportunidad para hacer las cosas mejor, para plantearnos un presente y futuro con un modelo de desarrollo sostenible y sustentable, cuyas mediciones estén referidas al bienestar de las personas en nuestros territorios específicos; oportunidad para generar un marco legal, constitucional, de respeto, complementariedad y buen trato a los ciudadanos, para generar círculos virtuosos de negocios y empleo justo.


(*) Periodista y escritor nortino.


LAS FORTALEZAS QUE 
DEBEMOS APROVECHAR

Hay una serie de cuestiones claves que, a juicio de Blanca Yáñez, debemos abordar para mejorar las debilidades y las brechas que existen en la actualidad: “la ciudadanía debe estar organizada y activa en el control ciudadano de la función del Estado y los gobiernos locales. No aceptar el clientelismo político y los “acarreos” de los líderes de turno”.

Debemos propender a una “cultura y medidas descentralizadoras que permitan abordar el territorio, sus problemas y posibilidades; responsabilidad, alternancia y ética ciudadana en los liderazgos locales. Esto último implica repensar y formar nuevos liderazgos. Avanzar hacia políticas regionales y locales que protejan la naturaleza, los recursos naturales y generen respeto por el medio ambiente, que es patrimonio de las actuales y futuras generaciones en el norte”.

“Poner en valor para reeducar la responsabilidad en el uso de servicios y bienes públicos, para ello contamos con herencias importantes: la organización y perseverancia  de los pampinos, la ética de los pueblos originarios, el esfuerzo de los migrantes,  la trayectoria y organización de las mujeres nortinas,  las organizaciones por la vivienda, la serenidad y seriedad de los habitantes de comunas más pequeñas, la energía del sol, la valentía de las familias del borde costero que viven los vaivenes del mar, la fortaleza de las y los trabajadores de la salud, la sobrevivencia y tenacidad de las y los trabajadores culturales. Por nombrar patrimonios vivos que tenemos”.

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