UN MUNDO EFERVESCENTE Breve historia de la San Carlos

Memoria 12 de noviembre de 2020 Por Aníbal Valenzuela Sepúlveda (*)
Los pobladores se organizaron aprovechando de cierta manera lo que sus fuentes de trabajo proveían. Es así como los matarifes y quienes trabajaban en los corrales colindantes, obtenían las “guatas” (callo, librillo y lonco) y patas de vacuno para la preparación y venta de picante de guata con pata, plato típico del barrio hasta la fecha.
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Octava de San Lorenzo, agosto 2018. - Fuente: Archivo personal del autor.

A comienzos de la década del 50’ del siglo pasado ya se había iniciado el “problema de las tomas”[1] en Iquique y con ello el “movimiento de los pobladores”. Desde esos años se suceden “las tomas” y posterior entrega de terrenos en la San Carlos (1952), Norte Hospital (1955), Caupolicán (1957) y O’Higgins (1963) por nombrar algunas, dando paso a las poblaciones marginales o “callampas” como las denominaba despectivamente la prensa de la época (diario El Tarapacá y La Estrella de Iquique). De esta manera el plano de Iquique se fue extendiendo hacia los puntos noreste y suroeste, incorporando a la ciudad, sólo entre los años 1952 y 1960, casi 20 mil habitantes[2].

El cierre de algunas salitreras, y la consiguiente migración al puerto, sumado al encarecimiento del arriendo (en conventillos y cites) en Iquique; crearon las condiciones propicias para que miles de familias (ex pampinas e iquiqueñas) cansadas de tantos abusos e injusticias comenzaran con las “tomas” de terreno, dando origen a un movimiento político, social y cultural que, a costa de esfuerzos, solidaridad e innovación, luchará colectivamente por la conquista de la tierra y la construcción simbólica del territorio[3].

Es así que el año 1952 un grupo de familias se estableció en el sector norte del puerto, en los terrenos cercanos al ferrocarril, a los mataderos y a los cementerios N° 1 y N° 2, fundando la Población San Carlos, ese mismo año, el 30 de septiembre, se oficializa la población, a partir de la conformación de la junta de vecinos del mismo nombre, en homenaje a Carlos Lay Galleguillos, quien fue la primera persona en llegar a la toma[4], estableciéndose en Sotomayor con 21 de Mayo, a continuación de la cuadra de la “chanchería”. La primera presidenta de la junta vecinal fue doña Julia Leyton.

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Fuente: Diario La Estrella de Iquique, 30 julio 1967, pag. 19

En los comienzos esta población abarcó los siguientes limites: al Norte la línea férrea y terreno baldío, al Sur el terreno baldío colindante con el Cementerio Nº 1, al Este la fábrica de bloquetas de don Luis Morales (Lacaye) y al Oeste la “chanchería” y el matadero Diego Portales. 

Debido a la necesidad de realizar las mejoras de urbanización, electricidad, agua potable y alcantarillado los pobladores se organizan, formando en primera instancia el comité de “agua y limpieza”, encargado de coordinar con el Municipio la entrega del vital elemento, el retiro de la basura y material fecal (quienes realizaban esta tarea eran llamados coloquialmente “los Choros” o “Guapos”, porque le sacaban la “mierda” a todos).

En los albores de este sector las necesidades más urgentes marcaron los objetivos de la década, postergando de cierta manera la existencia de otros tipos de organizaciones, por lo que la construcción del alcantarillado, agua potable e iluminación, eran las prioridades, siendo las dos últimas, las primeras en concretarse.  Los pobladores se organizaron aprovechando de cierta manera lo que sus fuentes de trabajo proveían. Es así como los matarifes y quienes trabajaban en los corrales colindantes, obtenían las “guatas” (callo, librillo y lonco) y patas de vacuno para la preparación y venta de picante de guata con pata, plato típico del barrio hasta la fecha. Con los recursos obtenidos, se pudo adquirir a los “buitres de la pampa”[5] y con la ayuda de los pobladores que trabajan en el ferrocarril los postes de electricidad. En conjunto con la toma Norte Hospital, apoyados por el gobierno de turno y junto al trabajo mancomunado de los pobladores se realizaron las excavaciones necesarias y se logró la instalación de la red de agua potable.

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Carnaval San Carlos, sin fecha. Fuente: Historia Barrio San Carlos-Ferronor-Villa Santa María. I. Municipalidad de Iquique. Programa Quiero Mi Barrio, 2015.

La dificultad de no poder tener alcantarillado obliga a los pobladores de la San Carlos y Norte Hospital a presionar al Municipio local, dando como resultado la construcción de baños comunitarios compartidos entre ambas poblaciones en las postrimerías de la década del ’60.

En relación con lo laboral muchos de los vecinos y vecinas del barrio trabajaron en las fábricas e industrias de todo tipo que operaban dentro de la población y también en sus cercanías. Fábricas de asfalto y cal perteneciente a Esteban Yuras (ubicada en calle Moises Gonzalez), las ganaderas Yordano y Portales, en esta última paraba el tren el cual traía 180 novillos, 18 por carril, y los jueves llegaban a descargar y la fábrica de bloquetas Lacaye. Otro grupo importante de vecinos y vecinas laboraba en las pesqueras (tripulantes, contramaestre, motoristas, yomeros, operadores, rederas) cuyo auge se desarrolló entre las décadas del 50 y 60 del siglo pasado, llegando a establecerse en ese periodo unas 16 pesqueras, todas en el sector norte de la ciudad.

El ferrocarril también influyó mucho en la San Carlos, ya que la población se levantó en terrenos aledaños al tren. Algunos vecinos trabajaron en la empresa ferroviaria. Pero lo más significativo es la relación entre las personas de San Carlos y el tren mismo. El recorrido pasaba por afuera de las casas del barrio, porque el tren siempre llegaba a la estación antigua por la calle Sotomayor. Entonces San Carlos era una zona de tránsito. El tren de pasajeros pasaba por el barrio, llegaba hasta donde está la ex cárcel, pasaba por el puente, continuaba por la calle Sotomayor y después giraba por la calle Esmeralda. En el sector donde actualmente se ubica ZOFRI se encontraba el ferrocarril y funcionaba la carbonera, la cual tuvo pozos inmensos con depósito de carbón, con los fogoneros llenaban los carriles del tren. La relación del barrio con el ferrocarril fue intensa y con muchas contradicciones. Por ejemplo, la empresa donó terrenos para que vecinos se instalaran en ellos, además muchos vecinos trabajaron en esta empresa. También hay calles que se llaman El riel, Ferrocarril, Ferronor [6].

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Pesebre Viviente. Fuente: Diario La Estrella de Iquique, 2 enero 1967, pag. 16.

En la década del sesenta aflora también la necesidad de organizarse en otras áreas del quehacer cotidiano, en primera instancia de manera informal, posteriormente, el año 1968, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva de aprueba la ley de juntas de vecinos y demás organizaciones sociales[7], a través de la cual se legalizan. En la población San Carlos, aparte de la Junta Vecinal las organizaciones emblemáticas son: el Club Deportivo San Carlos (1961), el Centro de Madres San Carlos (1962), la Sociedad Religiosa Gitanos del Carmen (1962) y la Comunidad Cristiana de la Capilla San Carlos (1962) hoy San Lorenzo de la Reconciliación.

En relación con San Lorenzo un aspecto que define la identidad de la población San Carlos es la religiosidad popular, concretizada en la devoción a este Santo. Todos los años, una semana después de la Fiesta (grande) de Tarapacá se celebra en el territorio norte de Iquique la “Octava”. Esta tradición comenzó el año 1984 cuando el obispo de ese entonces, Javier Prado Aránguiz solicitó a los sacerdotes de la Congregación de los Padres Estigmatinos, Padre Luigi Tortella y el Padre Daniel Giacopuzzi [8], quienes habían reinaugurado la capilla de este sector con el nombre de San Lorenzo de la Reconciliación (Sotomayor N° 1616), que se realizara en ese lugar la Fiesta “Chica” de San Lorenzo. Desde aquel entonces, los iquiqueños, especialmente los habitantes del sector norte demuestran su devoción al “Lolo” (como lo llaman cariñosamente) peregrinando, cantando y bailando en las cercanías de esa capilla.  Al caminar por las calles de la San Carlos se palpa la presencia y devoción a San Lorenzo: las fachadas de sus casas, postes y cunetas brillan con los colores rojo y amarillo, característicos del “Santo Patrón” por su origen español. También son características las grutas con su imagen ubicadas en los antejardines de las casas. El día de la procesión (domingo) toda la San Carlos se echa a la calle, todo el pueblo quiere saludar el paso de la santa imagen. Bengalas, globos, challas se logran ver a su paso. Familias enteras colgando de los balconeas gritan una y otra vez ¡Viva San Lorenzo! 

Otro elemento identitario de la población San Carlos es la celebración de su tradicional carnaval, con el “velatorio” y posterior “entierro” en la playa Buque Varado. Todos los años la imagen de la “viuda” desgarrándose ante la inminente muerte del verano; de cientos de hombres, mujeres, niños y adultos mayores disfrazados formando las comparsas; de singulares travestidos desfilando por las calles de la ciudad y del tradicional “mono” que termina quemándose en medio de las olas; forman parte de su patrimonio intangible que se ha ido transmitiendo de generación en generación. [9]

Con todo, según lo investigado, la población San Carlos es la primera toma de terrenos de la que se tenga registros en el sector norte y es la que da inicio un periodo de nuestra historia donde se sucederán otras tantas “tomas”, dando origen a más de una decena de poblaciones que se extienden por todo el margen nor y sur oriente de nuestra ciudad, las que se van a caracterizar, como ya lo hemos leído, por su espíritu comunitario, la práctica del deporte, la invención y reinvención de tradiciones y por una profunda religiosidad popular.

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(*) Sociólogo


REFERENCIAS
 
[1] “Iquique una pilsener en el desierto”, Francisco Pinto Madariaga, Fundación Crear; 1998.
[2] Censo 1952: 39.576 hab./Censo 1960: 50.655 hab. Fuente: Mariano Paz-Soldan, INE, en “Iquique Puerto Mayor”, Sergio González M., 1995.
[3] “Breve historia de la Norte Hospital: De población emergencia a modelo de vida comunitaria”, Aníbal Valenzuela Sepúlveda, Revista Tarapacá Insitu, 2019.
[4] Historia Barrio San Carlos-Ferronor-Villa Santa María. I. Municipalidad de Iquique. Programa Quiero Mi Barrio, 2015.
[5] Saqueadores ilegales de las salitreras abandonadas
[6] Historia Barrio San Carlos-Ferronor-Villa Santa María. I. Municipalidad de Iquique. Programa Quiero Mi Barrio, 2015.
[7] Ley Nº 16.880
[8] https://urbatorium.blogspot.com/2013/08/la-octava-de-san-lorenzo-de-tarapaca.html

 

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