La “espantosa miseria” en las tomas y poblaciones de Iquique

Memoria 05 de marzo de 2021 Por Aníbal Valenzuela Sepúlveda
Las condiciones de vida de los habitantes de las “tomas” y poblaciones del Iquique de los años cincuenta, es una muestra de la precariedad de la época: sin alcantarillado, sin agua potable y sin electricidad, señala el sociólogo e investigador, Aníbal Valenzuela. En relación a la materialidad de las “viviendas”, agrega, éstas se caracterizaron en sus comienzos por “sus construcciones de madera, cartones, sacos y un cuanto hay”.
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Panorámica desde 7° Oriente con Libertad. Fotografía aportada por el padre franciscano Leonardo Braeken, 1967.

El pasado 25 de noviembre del presente conmemoramos el 141º aniversario de la instalación de la Primera Junta Municipal de Iquique en el periodo chileno, lo que para algunos es celebrado como el “aniversario de Iquique”. Esta efeméride nos da pie para escribir una vez más sobre nuestro querido “Puerto Grande”.

Si en un primer momento la historia de Iquique fue contada a través de sus barrios (El Morro, La Puntilla, Cavancha, El Colorado, entre otros) desde la década de los años 50´ del siglo pasado su historia se seguirá contando a través de sus poblaciones (1952-1972). El fenómeno de las “tomas” u ocupaciones ilegales de terrenos fue una práctica permanente y muchas veces el último recurso para las personas que, de la noche a la mañana y que, por diversos motivos, se enfrentaban a la más absoluta orfandad. 

Plano-Regulador-Iquique,-1960.

Plano Regulador Iquique, 1960.

El periódico “El Despertar del Pueblo” del año 1932 nos cuenta: “Viviendo a toda intemperie detrás del Hospital, viven alrededor de doscientas cuarentas personas, que no han podido seguir viviendo en la ciudad, porque no tenían como poder continuar pagando sus cánones de arrendamientos; y otras que han bajado de la pampa salitrera, en la más completa miseria. Por falta de trabajo y para resguardarse un poco, han levantado carpas de saco y pasan buscando la forma de salir un poco de la aflictiva situación en que se hayan, pero no tienen medios de que disponer, y siguen vegetando en la más completa y espantosa miseria”.

La situación descrita se agudizó con el tiempo, iniciando una nueva etapa en la historia de Iquique, la que podemos denominar “de las tomas y fundación de poblaciones”. Este fenómeno se explica, entre otras razones por:

  • Desde la década de los años 30´ se suceden una serie de crisis económicas, las que impactan directamente en la industria salitrera provocando permanentemente el cierre de oficinas, situación que se agudiza en las décadas del 50´ y 60´.
  • El cierre de las salitreras trajo una constante migración pampa-puerto de cientos de familias que se establecieron en Iquique, ejerciendo una fuerte presión social por el derecho a la vivienda.
  • Hasta la década del 40´ la gente se establece en conventillos y cités, sin embargo, el permanente aumento en el valor del arriendo fue haciendo insostenible esta situación, mientras tanto otros cientos de familias fueron asumiendo la condición de allegados, resintiendo aún más su calidad de vida.

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Titular Diario El Tarapacá sobre la Toma de la Caupolicán, 1957.

Lo anterior creó el contexto propicio para que miles de familias (ex pampinas e iquiqueñas) iniciasen las “tomas” de terreno; aparecen así los “pobladores”, movimiento social y cultural que, a costa de esfuerzos, solidaridad e innovación, luchará colectivamente por la conquista de la tierra y la construcción simbólica del territorio. En algunos casos a la “toma de sitios” precedió la entrega de terrenos por parte de la Municipalidad de Iquique, como fue en el caso de la Población Caupolicán. Sin embargo, la necesidad de contar con un lugar propio hará que los hombres y mujeres organizados aprovechen cualquier oportunidad para cumplir con su objetivo. 

El diario El Tarapacá del 17 de junio de 1957 describe así lo ocurrido finalmente en la Caupolicán: “240 familias invadieron sitios para construir una población”, catalogándola como la “más grande población callampa que se levantará en la ciudad” y agrega “los vecinos sin casa opondrán resistencia a cualquier acción en su contra”.

Población-Norte-Hospital,-1967.

Población Norte Hospital, 1967.

Las tomas y entrega de terrenos irán ocupando los espacios resultantes de la ciudad. Son lugares contenidos o terrenos baldíos, algunos públicos o privados, ubicados “entre” algunos equipamientos o hitos de la ciudad (cementerios, hospital, aeródromo, DOS, quintas, etc.). Por ejemplo, la población San Carlos surge entre los cementerios Nº 1 y Nº 2 (hoy desaparecido), la población Norte Hospital entre el Cementerio Nº 1 y el Hospital Regional, la población Caupolicán entre el Aeródromo de Cavancha y las quintas, etc. De esta manera el plano urbano de Iquique se extenderá hacia la parte noreste y suroriente, ocupando una extensa franja de terrenos que conformará un cordón de “poblaciones marginales”. 

Este fenómeno provocó una explosión demográfica. Según el Censo de 1952, el número de habitantes de Iquique era de 39.576 y ocho años después, el Censo de 1960 contará 50.665 . Esto también dejará al descubierto la falta de planificación urbana del Iquique de esos años. Recordemos que recién el 6 de mayo de 1960 mediante Decreto Supremo N° 887 se fija como aprobado el Plan Regulador de Iquique y su Ordenanza Local, después de quince años de trámites, estudios y confecciones.  

“Las familias invadieron sitios para construir una población, la que sería la más grande población callampa que se levantará en la ciudad”. DIARIO EL TARAPACÁ.

En relación a las condiciones de vida de los habitantes de estas “tomas” y poblaciones podemos decir que se enfrentaron a situaciones extremas: sin alcantarillado, sin agua potable y sin electricidad.  En relación a la materialidad de las “viviendas” esta “se caracterizó en sus comienzos por sus construcciones de madera, cartones, sacos y un cuanto hay”, siguiendo siempre la lógica de la autoconstrucción, así lo registra una nota de La Estrella de Iquique sobre la población John Kennedy (hoy Jorge Inostrosa): “En esta población encontramos al más típico ejemplo de lo que significa la autoconstrucción: trabajo en horas de descanso y estrechez económica, pues el poco dinero que queda del jornal diario es destinado para la adquisición de materiales de construcción”.

En este contexto el movimiento de los pobladores y pobladoras comienza a fraguar su ethos recurriendo muchas veces a las prácticas sindicales y comunitarias aprendidas en la pampa, las que ayudaron a la hora de organizarse, autogestionar la solución a sus necesidades y exigir a las autoridades su derecho a los servicios básicos. Surgen así las juntas de vecinos, bailes religiosos, clubes deportivos, capillas católicas, centros de madres, grupos artísticos y culturales y los comités (de alcantarillado, de navidad, mejoramiento de calles, etc). 

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Alcalde Jorge Soria Q. en inauguración Sede Social Población Caupolicán, 1968.

Esta densidad organizativa es un aspecto que marca las historias de estos territorios, ya que vieron en el esfuerzo mancomunado el camino más corto para mejorar sus condiciones de vida. Muchas de estas organizaciones se van a “formalizar” el año 1968, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva con la aprobación de la ley de juntas de vecinos y demás organizaciones sociales. 

Este conjunto de instituciones comunitarias dinamizará la vida social, cultural y religiosa de las poblaciones, creando y recreando una serie de prácticas y tradiciones, que en su mayoría traían de la pampa: la chaya, jugar lota, tomar chocolate, elección de reinas, el deporte y la religiosidad popular, expresada en su devoción a la Chinita del Tamarugal y al Lolo, entre otras.

Titular-Diario-La-Estrella-de-Iquique,-1967.

Titular Diario La Estrella de Iquique, 1967.

En relación con lo anterior y como una forma de dar una respuesta más programada a las demandas de los pobladores, a mediados de los años 60` el alcalde Jorge Soria Q. comienza la implementación del “Plan de Poblaciones”, el que dotará de sedes y equipamiento comunitarios (plazas, juegos infantiles, etc.) a varias de las poblaciones de este periodo (Caupolicán, O´Higgins, Norte Hospital, Nueva Victoria, entre otras).

De esta manera, en esta franja poblacional de concentrará el nuevo Iquique, ese de origen pampino, el de las múltiples organizaciones, ese que guarda y conserva hasta nuestros días las más bellas tradiciones. Ese Iquique, que es como un pulmón que nos hace respirar o como un corazón que se agita cada vez que revive con las fiestas religiosas, con los pasacalles, con los campeonatos deportivos, con los pascueros y se mueve al son de lakitas y bandas de broces.

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