LOS SUCESOS SOCIALES E HISTÓRICOS DE LAS GUANERAS DE TARAPACÁ

Memoria 12 de enero de 2018 Por Tamara Sánchez Alvarez
Una historia de sacrificio y oprobio, casi desconocida en nuestro país, vuelve a las páginas de la historia de Iquique de la mano de jóvenes investigadores que se atreven a develarla. La explotación del guano en las covaderas de Pabellón de Pica y Huanillos, tiene ribetes de epopeya y de emancipación, precursora de otros movimientos más reconocidos por la historia y no menos dolorosos.
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1 / 4 - Pabellón de Pica

Ubicadas al sur de Iquique, Pabellón de Pica y Huanillos son dos localidades costeras ocupadas –hoy en día- por veraneantes y personas que practican pesca y buceo. Sin embargo, estos lugares fueron íconos y testigos de sucesivas etapas históricas, económica-social, por la que hombres y mujeres tarapaqueños han venido transitando desde hace mucho tiempo. Estos centros productivos fueron eslabones relevantes de una extensa cadena en la historia de la extracción del guano, que abarca varios siglos, desde una extracción prehispánica hasta el presente siglo. Además, el valor histórico-cultural nos da cuenta acerca de la gran importancia que tienen estas localidades para la conformación de una memoria histórica de Tarapacá que no conoce de límites geográficos ni culturales.

Durante el año 2010 un grupo de investigadores de la región elaboraron un Expediente Técnico para declarar a Pabellón de Pica y Huanillos como Monumentos históricos. Con la finalidad  de conseguir una protección legal de estos antiguos asentamientos y sus ruinas, debido a la vulnerabilidad en que se encuentran hoy en día por los sucesivos saqueos y destrucción del que son objeto, y por otra, investigar y rescatar una historia cultural forjada en torno a la extracción del guano en la región de Tarapacá, la cual viene desarrollándose desde tiempos prehispanos.

 CHINOS COOLIES

Diversas personas que han nacido o vivido en la región seguramente habrán oído narraciones de estos lugares. La más difundida es la llegada de cientos de Chinos Coolies durante el siglo XIX, como esclavos para extraer el guano, que a esas alturas alcanzaba un precio tan elevado que se tornaba necesario aumentar la mano de obra. Los traficantes de esclavos los traían desde Hong Kong y Macao; la primera colonia británica y la segunda, portuguesa. Los chinos permanecieron años aguantando el trato inhumano al cual eran sometidos, uno de los cuales consistía en exponerlos al inclemente sol nortino, hasta que perecieran calcinados; otras veces, mientras extraían el guano, resbalaban de los escarpados acantilados precipitándose a las profundidades marinas.  

Durante la década de 1880 sucedió otro lamentable suceso en las covaderas, al cual le  llamaron la “cuestión social” de los trabajadores del guano en Tarapacá. Tras la Guerra del Pacífico continuó la extracción del guano, lo que atrajo a muchos obreros enganchados, pero las malas prácticas laborales en que incurrieron las empresas de carguío hicieron estallar diversas protestas sociales al interior de las covaderas, significando las primeras huelgas obreras en Tarapacá. Las que se configurarían y madurarían en las ya conocidas manifestaciones sociales pampinas. 

Los administradores de las empresas de carguío prometían suculentos sueldos, sin embargo en la realidad a los trabajadores no les alcanzaba ni para la comida, pues la lejanía de las guaneras era pretexto para instalar pulperías, las que eran administradas por la propia empresa de carguío. De esa manera cobraban altas sumas de dinero a los productos básicos de higiene y alimentación, de forma que a fin de mes los trabajadores no veían un solo peso; por el contrario, quedaban debiendo. Además aún se practicaban castigos corporales a los peones que no cumplían las obligaciones. De esta forma comenzaba la administración de la República Chilena en la nueva región incorporada.

ETAPA PREVIA

Pero no siempre las guaneras fueron escenario de tragedias. Durante la época prehispánica estos islotes eran venerados por los agricultores andinos, pues desde allí conseguían el preciado fertilizante. No tenemos claro en qué momento y lugar de los Andes comenzó el uso del guano, pero son diversas las menciones sobre su utilización. Los agricultores andinos conocieron íntegramente sus propiedades, hasta llegar a valorarlo como un recurso de suma relevancia para la agricultura prehispánica. En 1553 el cronista Cieza de León menciona el uso e importancia del fertilizante para la agricultura:

 En las costas de Ilo y Tarapacá. Cerca de la mar, en la comarca destos valles, hay algunas islas bien pobladas de lobos marinos. Los naturales van a ellas en balsas, y de las rocas que están en sus altos extraen gran cantidad de estiércol de las aves para sembrar sus maizales y mantenimiento, y hallánlo tan provechoso que la tierra se para con ello muy gruesa y fructífera, siendo en la parte que lo siembran estéril; porque si dejan de echar deste estiércol, cogen poco maíz, y no podrían sustentarse si las aves, posándose en aquellas rocas de las islas de suso dichas, no dejasen lo que después de cogido se tiene por estimado, y como tal contratan con ello, como cosa preciada, unos con otros. (Cieza de León [1932] 1553) 

Lo anterior nos evidencia la relevancia otorgada al recurso como beneficio para el alimento base de las comunidades andinas: el maíz. Además Cieza de León nos estaría manifestando que las guaneras de la costa de Tarapacá formaban parte de una antigua tradición agrícola vinculada a los valles y cordillera del área Centro y Surandina. Gracias a investigaciones etnohistóricas en la costa peruana, sabemos de mitos y creencias que se gestaron en torno a la extracción del fertilizante, incluyendo registros sobre la existencia de un dios que representaba al guano llamado Guamancanfac o Guamancantac, el cual poseía un equivalente en el centro de la costa actualmente peruana al que nombraban Urpayhuachac. (Rostworowski 2005). 

No obstante, Guamancanfac sería de mayor relevancia al ser un dios muy venerado por los Mochicas, pues esta etnia desarrolló un gran cabotaje longitudinal hasta las islas guaneras de Chincha, el cual abasteció a la región de alimentos, productos y bienes simbólicos y de prestigio (spondylus, turquesas, cuentas, etc). Tanto Mochicas como la cultura Chancay emplearon un símbolo que estuvo presente en su cerámica para representar todo lo concerniente al mar como el Sol Poniente, el dios marino o del Guano. (Rostworowski 2005). 

Las expediciones en busca del fertilizante eran a veces peligrosas. Los pescadores debían internarse en alta mar para lograr llegar hacia las islas o islotes guaneros. Sus embarcaciones, algunas confeccionadas de juncos o cuero de lobos marinos, naufragaban por la bravura de las corrientes marinas… ante estas adversidades los pescadores rogaban protección a Guamancanfac, por medio de ritos solicitaban su autorización para iniciar las travesías (Rostworowski 2005). 

…Ayunaban durante dos días, sin comer ají, sal o tener acceso a mujeres, luego antes de hacerse a la mar vertían un poco de Chicha en la playa como ofrenda al dios. A su retorno cargado de guano también ayunaban otro dos días y solo después celebraban su arribo a tierra con bailes, bebidas y comidas. (Rostworowski 2005:83)

Con la reestructuración del espacio de Tarapacá y Arica durante los señoríos aymaras (periodo Intermedio Tardío [900-1300 d.c]), el acceso de las poblaciones indígenas a las islas guaneras fue controlado. Se produce en la región una coexistencia de varias líneas de filiaciones sociopolíticas interdigitadas entre sí, interactuando poblaciones de origen local con los señoríos aymaras de Carangas, Pacajes y Lupacas sumados a la presencia Inca bajo la intervención de funcionarios aymaras quechuizados para atender asuntos administrativos del incanato. En definitiva, el acceso hacia los distintos núcleos económicos tanto en los valles, quebradas y costa dieron paso a una organización donde los diversos ayllus tuvieron el control sobre sus recursos incluyendo las islas guaneras. 

Cada señorío poseía un enclave en las costas; los Pacajes poseían en las costas de Arica y Arequipa al igual que los Lupacas que incluyeron a Moquegua (Ilo) y a su vez cada jefe étnico poseía islas de guano propia, sistema que perduró hasta los primeros años de la Colonia. En cuanto a la Isla de Iquique diversas crónicas nos señalan que los propios indígenas locales de habla Uru sacaban el guano y lo conducían a los valles donde era intercambiado o bien indígenas vallunos venía en su búsqueda.

De esa manera podemos ver como a lo largo de la historia el guano fue un producto de extrema relevancia que dio origen a diversos pleitos, con el fin de apoderarse de él. Es importante conocer su historias y proteger sus ruinas pues allí donde hoy en día vemos sólo restos difusos de antiguos asentamientos, se configuró una larga historia sin precedente, las que debemos conocer para que nunca más se vuelvan a repetir las tragedias que allí sucedieron.  

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