LA VULNERABILIDAD QUE DESNUDÓ LA PANDEMIA

Actualidad 10 de octubre de 2020 Por Lucía E. Silva Baltazar (*)
Esta crisis ha aumentado la vulnerabilidad y pobreza en Tarapacá; es más, todos los estudios nos dicen que estas cifras se duplicarán. Entonces, si un cuarto de nuestra población regional era pobre multidimensionalmente, hoy será la mitad… y la pobreza por ingresos también, por ende, aumentará.
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Foto: Franco Miranda

Nos pilló vulnerables la pandemia. Vulnerabilidad oculta entre cifras de crecimiento económico y promedios regionales. Descuidamos ver la realidad de distintos territorios en la región, territorios aislados espacialmente y estructuralmente por un modelo de desarrollo poco equitativo; territorios rurales habitados por pueblos originarios cuyo valor patrimonial es inmenso, en donde nuestros agricultores (muchos migrantes) hoy mantienen la seguridad alimentaria de los tarapaqueños. Y descuidamos zonas segregadas de nuestras ciudades, como los campamentos y tomas, barrios estigmatizados, tanto en Iquique como Alto Hospicio.   

Sabíamos de la precariedad laboral y la informalidad (ferias), de los niveles de hacinamiento (según el INE éramos la tercera región más hacinada), de prácticas de abuso laboral (evadiendo el cumplimiento de derechos laborales) de migrantes y población chilena que trabajan en nuestra región en lo urbano y lo rural. También sabíamos que las cifras de Tarapacá -como censo o casen- dejaban fuera a grupos de personas irregulares en Tarapacá y que hay una cifra desconocida o poco analizada. Nuestro carácter de región fronteriza, que conlleva alta movilidad humana, nos convierte en una región de ingreso y salida de nuestro país. Y también sabíamos de una política migratoria poco inclusiva, que agudiza estas cifras, entre otras cosas porque la gente tiene miedo.  Estas son algunas razones por la cuales se puede explicar las altas tasas de contagio en Tarapacá.

Somos la tercera región con más pobreza multidimensional del país. Una posición contradictoria con el desarrollo generado por una actividad minera que deja afuera a muchos. Esta pandemia ha aumentado la vulnerabilidad y pobreza en Tarapacá; es más, todos los estudios nos dicen que estas cifras se duplicarán. Entonces, si un cuarto de nuestra población regional era pobre multidimensionalmente, hoy será la mitad… y la pobreza por ingresos también, por ende, aumentará. 

Según la encuesta CASEN, Tarapacá el año 2017 era la tercera región con mayor pobreza multidimensional, con un 24,9% de su población en esta condición.

TRISTE RÉCORD

Según la encuesta CASEN, Tarapacá el año 2017 era la tercera región con mayor pobreza multidimensional, con un 24,9% de su población en esta condición. Las dimensiones con más contribución relativa a este indicador regional son “vivienda y entorno” con un 30,9% y “trabajo” con un 29,1%. Una mirada más detallada a nivel comunal, sobre este tipo de pobreza, nos muestra que solo la comuna de Iquique se encuentra bajo el promedio regional. Las comunas de Colchane y Camiña presentan más del 50% de su población en situación de pobreza multidimensional y a nivel regional existían al año 2017, 81.011 personas pobres multidimensionalmente.

Por otra parte, esta pandemia nos interpela para considerar la importancia de la información a nivel micro local, para enfrentar estrategias de contención del virus y acciones preventivas a esa escala.

El excesivo centralismo regional y poco asociativismo municipal, no nos ha permitido compensar las tremendas diferencias entre los presupuestos municipales y la gestión pública sectorial. Este factor no nos permitió ver a tiempo una estrategia cuyo foco sea el territorio o los distintos territorios desde una perspectiva integral e intersectorial, mirando no solo sus debilidades, sino también sus fortalezas y recursos.

Nos pilló con una ciudadanía poco participativa de sus políticas regionales y locales. O, mejor dicho, con pocos espacios de participación de la ciudadanía en estas… Ese temor infundado de ciertos tipos de liderazgos; aquéllos que creen que la participación y empoderamiento de las comunidades puede ser peligrosa y que hoy es la que nos puede ayudar a ser más ágiles y efectivos en la entrega de los apoyos de emergencia, así como en las acciones públicas y privadas ante la crisis. Es decir, llegar a quienes hoy más lo necesitan y que, sin duda, serán el soporte de la reactivación económica y social de nuestra región. 

LIDERAZGOS

Comunidades más empoderadas sabrán enfrentar mejor las consecuencias de esta pandemia y su prevención y sabrán encontrar con mayor claridad las estrategias de reactivación. Para ello, necesitamos liderazgos en juntas de vecinos, comunidades indígenas, asociaciones, partidos políticos, autoridades de gobierno, etc. convocantes de diversos actores, promotores del diálogo y acuerdos, participativos, democráticos, perseverantes, que impulsen procesos de desarrollo local endógenos. 

Una muestra de la riqueza de participación es la de este tejido social existente en nuestra región y de los liderazgos de este tipo. En estos tiempos nos han demostrado toda la sinergia que se mueve en torno a los comedores solidarios, ollas y cocinas solidarias… si pudiésemos graficar como se tejen las redes de apoyo en torno a esta expresión de cooperativismo y solidaridad, todas las capacidades desplegadas de autogestión que involucran liderazgo, administración, gestión, etc.  Hoy, de acuerdo con nuestros registros, cerca de 5000 raciones de almuerzos se entregan diariamente a partir de estas iniciativas, cuyo seno es la comunidad. Y, hay que decirlo con énfasis, iniciativas lideradas y ejecutadas principalmente por mujeres.  

Entonces la comunidad no es tan pasiva y poco participativa, sino que (lo que ocurre) es que no hemos sabido convocarla, porque muchas veces la restringimos o condicionamos. Y no establecemos relaciones horizontales con ellas, no las respetamos y consciente o inconscientemente tendemos más a imponer.

Hoy lo territorial y lo comunitario van de la mano y hacen el contrapeso a una política social marcadamente subsidiaria, asistencial e individual (también necesaria en estos casos), pero un abordaje territorial y comunitario fortalecen nuestro capital humano para la autogestión, para el control social y la descentralización. Es una oportunidad para promover y crear participativamente nuestras políticas y programas sociales, que respondan a las necesidades y particularidades de nuestros territorios y sus comunidades. La descentralización nos puede abrir la puerta para ello… y no debemos temerle. 


(*) Directora Fundación Superación Pobreza Tarapacá. Vice presidenta Capítulo Regional Fundación Chile Descentralizado.

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